«He llegado a pensar en drogarme para poder dormir»

La doctora Izura saluda a Carlota al llegar a la consulta. /Javier Carrión / AGM
La doctora Izura saluda a Carlota al llegar a la consulta. / Javier Carrión / AGM

Una paciente de 34 años relata a 'La Verdad' cómo es “la pesadilla" del insomnio, un trastorno que se cura en poco más del 50% de los casos, según Virginia Izura, neurofisióloga del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca

Marta Semitiel
MARTA SEMITIELMurcia

Volvía a casa del trabajo. Su coche se detuvo frente a la garita del conserje de la urbanización en la que vive. Saludó con el "buenas noches" de siempre mientras él levantaba la barrera. Metió primera y siguió su camino. Lo último que recuerda es que el Mercedes blanco que tenía delante giró a la derecha. Ella siguió recto, y de pronto un golpe y ruido de cristales.

"No sé cómo me pasó. Solo sé que me estampé contra una valla publicitaria a 500 metros de mi casa. El coche quedó siniestro total", cuenta Carlota, que utiliza un nombre ficticio para relatar a 'La Verdad' su experiencia con el insomnio. "Fue entonces cuando me planteé en serio que tenía que pedir ayuda, que no podía seguir así", recuerda.

A sus 34 años y tras diez meses de tratamiento, Carlota todavía no consigue dormir más de cuatro o cinco horas seguidas. "Menos a mi familia y a mis animales, daría cualquier cosa por poder dormir de nuevo", dice con un humor amargo que le empaña la sonrisa.

«El insomnio es una pesadilla»

El accidente que abrió los ojos de Carlota es una de las muchas consecuencias provocadas por el insomnio. Aunque ella asegura recordar que "estaba lúcida" en aquel momento y todavía no sabe cómo pudo perder el control del coche, la doctora que la trata lo tiene claro: "Tuvo un microsueño. Entró directamente en fase rem y le duró dos o tres segundos. El estado de cansancio era algo normal para ella, por eso recuerda estar bien y no se lo explica", asegura Virginia Izura, médico de la unidad del Servicio de Neurofisiología de La Arrixaca y directora de la Unidad del Sueño en el Hospital La Vega y en el Hospital Mesa del Castillo.

Otros de los efectos que Carlota sufre en su vida son la pérdida de lucidez y de memoria, "además, es algo que afecta al estado anímico. No conciliar el sueño es muy frustrante. La cabeza no para un segundo cuando no puedes dormir, hasta la desesperación. Hubo un momento que incluso llegué a pensar en drogarme para poder dormir, pero no lo hice", relata.

- ¿Cree que la imagen social del insomnio se corresponde con la realidad?

- No. Creo que no le damos la importancia que merece. El insomnio es una pesadilla, un trastorno que tiene consecuencias psicológicas y físicas muy graves. Yo era la primera que no le daba importancia, hasta que mi cuerpo y mi cerebro empezaron a fallarme.

Un trastorno con género femenino

La edad avanzada, la menopausia y la menstruación son los principales factores que hacen que las mujeres sean mayoría en este trastorno del sueño. Ellas llegan a formar entre el 80 y el 90% de los pacientes con insomnio de la doctora Izura.

En el caso de Carlota, el trastorno vino ocasionado por llevar dos trabajos hacia delante a la vez que acababa de ser madre. "Estaba a media jornada en una clínica y tres veces a la semana trabajaba en un bar de copas. Llegaba a casa a las seis de la mañana. El estrés y la alteración de la rutina hizo que yo empezase a no dormir", cuenta.

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El 75% de la población sufrirá algún problema de alteración del sueño a lo largo de su vida, "pero solo entre un 20 y un 25% de esos casos será insomnio real", apunta la doctora. Mientras que para Carlota es "una pesadilla", la definición médica de Izura para este trastorno es "la percepción de mala calidad de sueño que repercute en la vida diaria. Los problemas de sueño que no tengan efectos en tu día a día, no son considerados insomnio".

Hay dos tipos generalizados de este trastorno del sueño: el agudo y el crónico. El primero de ellos va ligado a un problema concreto y temporal, como un periodo de duelo. El segundo es aquel que se da durante más de tres meses y se repite al menos tres veces por semana.

La importancia de dejar las pastillas

Poco más de un 50% de los casos de insomnio que pasan por la consulta de la doctora Izura se curan. "Pero es muy importante que el paciente siga las instrucciones de su médico. La mayoría de personas que llegan aquí ya vienen medicadas y lo que quieren es una única pastilla nueva que les haga dormir toda la noche, y así no se van a curar", asegura.

Para lograr que los pacientes que sí ponen de su parte vuelvan a dormir por sí solos, se utilizan tres técnicas de tratamiento: la reducción de estímulos en el lugar de sueño, la restricción del tiempo en cama y la terapia conductivo-conductual que intenta corregir ideas erróneas sobre el sueño y su práctica.

Contra la tónica general que siguen los afectados por trastornos de sueño, la medicación para dormir "no debe mantenerse más de tres o cuatro meses", incide la doctora, quien alerta de que "a la larga, estas pastillas acaban creando pérdida de memoria y de lucidez, exactamente igual que lo hace el insomnio".

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