La línea roja no trasvasable toca este lunes su techo máximo de 400 hectómetros

Embalse de Entrepeñas, en la cabecera del Tajo, en una imagen de archivo./La Verdad
Embalse de Entrepeñas, en la cabecera del Tajo, en una imagen de archivo. / La Verdad

La aplicación del Memorándum llega en el momento más crítico, con el acueducto cerrado y las aportaciones más bajas en la cabecera del Tajo debido a la sequía

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

El año 2018 llega con otro golpe a los regadíos y los abastecimientos. La línea roja no trasvasable sube este lunes hasta los 400 hectómetros cúbicos en la cabecera del Tajo, que es el techo máximo establecido por la ley del Memorándum que se pactó en el año 2013 entre el Gobierno central y las comunidades autónomas implicadas en el Trasvase Tajo-Segura. El periodo de transición para elevar progresivamente la reserva intocable en los embalses de Entrepeñas y Buendía ha concluido justo en el peor momento a causa de una sequía que sigue sin dar tregua, especialmente en la cuenca del Segura.

Esta situación coincide además con el acueducto cerrado desde el pasado mes de mayo y con una reducción récord de las aportaciones en el sistema de Entrepeñas y Buendía. Dichos embalses almacenan en estos momentos 235 hectómetros y están al 9,5% de su capacidad total, por lo que se encuentran 165 hectómetros por debajo del nivel necesario para generar excedentes trasvasables a la cuenca del Segura. Con esta secuencia de malos datos hidrológicos, hay grandes posibilidades de que se alargue más tiempo el Nivel 4 de 'trasvases cero'.

Aumento progresivo

La ley del Memorándum que se aprobó en aquel momento y las nuevas reglas de explotación que regulan el acueducto establecían que la reserva no trasvasable aumentaría a razón de 32 hectómetros anuales durante cinco años, para pasar de los 240 a los 400 hectómetros intocables, que es lo que se ha producido en este tiempo. Había otra opción que consistía en aplicar los 400 hectómetros de una sola vez en el caso de que se alcanzaran unas aportaciones anuales de 900 hectómetros en Entrepeñas y Buendía, algo que no se ha producido debido precisamente a este ciclo de sequía que todavía perdura. Unido a esto, el Gobierno de Castilla-La Mancha reivindica que las reservas no trasvasables se eleven a los 900 hectómetros.

La norma pactada en 2013 establecía que la reserva intocable aumentaría a razón de 32 hectómetros cúbicos cada año

Los regantes y los abastecimientos de la cuenca del Segura están preparados para lo peor, como es la posibilidad de que el acueducto siga cerrado durante más tiempo. En el caso de que el sistema Entrepeñas-Buendía no se recupere antes del próximo verano, con unas copiosas lluvias en primavera, el año hidrológico terminará con el canal clausurado. Las consecuencias para el sector hortofrutícola serán importantes y los ayuntamientos tendrán que mantener las medidas de ahorro ya que la dependencia de las desaladoras y de los pozos será total.

En los últimos meses no se han producido señales de recuperación en la cabecera del Tajo, donde se mantiene la atonía. La totalidad de los recursos de dicha cuenca están al 37,6% de su capacidad, con 4.123 hectómetros almacenados, sobre todo en Extremadura. Por su parte, la cuenca del Segura sigue sin levantar cabeza, aunque ha mejorado levemente con la entrada de unos pocos hectómetros en los últimos días. Ahora almacena 156, aunque son 111 menos que el año pasado en estas mismas fechas.

La opción del Júcar

Con este panorama, el Círculo por el Agua de Murcia, Alicante y Almería, mantiene la petición de un riego de socorro de 60 hectómetros con transferencias externas, que solo pueden llegar a través del acueducto. Dado que existen grandes dificultades legales para derivar volúmenes de la cabecera del Tajo, los regantes plantean que se pueda enviar agua desde el pantano de Alarcón, en la cuenca del Júcar. Argumentan que hay 545 hectómetros almacenados sumando los recursos de Entrepeñas y Buendía (235) y los de Alarcón (310), ambos unidos por el trazado del acueducto. De hecho, Alarcón está situado a medio camino y juega un papel regulador de las aguas del Júcar y las que transitan del Tajo al Segura.

Los regantes piden un riego de socorro, pero también plantean un envío de agua desde el embalse de Alarcón

En el caso de que se autorizara una transferencia desde Alarcón, se podría hacer mediante una cesión de derechos, pagando un precio por esos caudales que son mayoritariamente del Júcar, o con un préstamo a cuenta de futuros trasvases del Tajo una vez que haya excedentes. La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, manifestó días atrás a 'La Verdad' que es imposible legalmente derivar agua del Tajo en estos momentos, salvo que el Congreso aprobara una ley específica para modificar el Memorándum, algo que requeriría una mayoría parlamentaria que el Gobierno no tiene en estos momentos. En esta tesitura, los regantes creen que la opción del embalse de Alarcón podría ser una solución.

El Círculo por el Agua ha intentado además en varias ocasiones, sin éxito, que el Ministerio autorice transferencias a la cuenca del Segura desde el trasvase Júcar-Vinalopó, construyendo unas canalizaciones de emergencia.

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