«Nuestra lengua está cada vez más joven y tiene más fuerza»

El público atiende al coloquio entre José María Pozuelo Yvancos y César Antonio Molina. / Vicente Vicéns / AGM

César Antonio Molina defiende en el Almudí el valor económico del español

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Entender la lengua como un elemento de riqueza y desarrollo económico comparable, incluso, con el petróleo, fue el mensaje que quiso trasladar ayer el escritor, gestor cultural y exministro de Cultura entre 2007 y 2009, César Antonio Molina, a los asistentes a la sesión inaugural de las I Jornadas Futuro en Español en Murcia. Molina, entrevistado por el catedrático de la Universidad de Murcia (UMU) José María Pozuelo Yvancos, protagonizó el primero de los espacios de reflexión y debate programados en estas jornadas, dirigido a abordar la importancia del español en el mundo y su potencial como herramienta de hermanamiento entre comunidades.

Relevancia que, aseguró Molina, «cada vez es mayor» porque el español «va ganando espacio» en el mapa planetario. De ahí que calificara el foro organizado por Vocento y el Banco de Desarrollo de América Latina en el palacio Almudí de Murcia como «un congreso necesario» que, dijo, acabará «siendo clarificador».

«España es ya una provincia dentro de Iberoamérica», expresó en atención al número de personas que hablan español en nuestro país, sin querer olvidar Molina a los países de lengua portuguesa, «una lengua hermana», que, afirmó, añade a la idea de unión iberoamericana «otros tantos millones de habitantes y países tan interesantes como Brasil».

«Solo uno de cada 50 estudiantes de español viene a nuestro país y es una pena que el porcentaje sea tan bajo»

«En EE UU quienes hablan inglés y español tienen más posibilidades de encontrar trabajo y ganar más dinero»

Pero el idioma, aclaró el también poeta y periodista gallego, no es solo un nexo de unión cultural, sino un valor económico: «Tener una lengua común significa que podemos entendernos mejor, explicar qué somos y sentirnos unidos, pero también que podremos comerciar más fácilmente». En este aspecto incidió Molina al tiempo que ofreció datos que muestran el peso del idioma en la economía. Según cifró el escritor, la lengua emplea en España a 3,5 millones de personas que trabajan en ámbitos tales como la industria editorial, los medios de comunicación o la enseñanza, mientras que el 80% de las empresas con intereses internacionales reconocen que «estar en países que hablan nuestra misma lengua les favorece». Puso como ejemplo el acuerdo que el Instituto Cervantes, del que Molina fue director entre 2004 y 2007, firmó con el empresario español Amancio Ortega, dueño de la textil Zara, para que todos sus empleados que quisieran aprender español pudieran hacerlo en las sedes que la institución cervantina tiene repartidas por el mundo: «Se dio cuenta de lo importante que nuestra lengua era para su empresa». Desde el Instituto Cervantes, agregó, se ha ayudado a muchas firmas españolas a abrirse hueco en otros países.

En la Red

Preguntado por Pozuelo Yvancos acerca de la presencia del español en la Red y los nuevos soportes digitales, Molina recordó que estamos ante la segunda lengua con mayor penetración, con un 36%, frente al inglés, que supone un 42% del total. «Todavía no es un porcentaje suficiente pero es importante». En este apartado confesó asistir al futuro del español con «mucho optimismo» y pidió un esfuerzo general para aprovechar las ventajas tecnológicas y tener mayor presencia en todo tipo de soportes.

Molina también requirió más empeño y trabajo para atraer a nuestro país a los estudiantes de español de todo el mundo. «Solo uno de cada 50 viene a España, y es una pena que este porcentaje sea tan bajo porque nada de lo que hacemos en nuestra juventud se olvida y tendríamos un retorno importante».

Molina hizo también alusión a la situación del habla hispana en Estados Unidos, donde, a pesar de las trabas de su presidente, Donald Trump, a la difusión del español y a la comunidad hispana, una persona que hable el idioma, junto con el inglés, «tiene más posibilidades de encontrar trabajo y ganar más dinero que aquellos que solo manejan el inglés». «Los beneficios de nuestra lengua -insistió- son inmediatos. Es una materia prima que no se consume, no se agota y no se queda obsoleta», al contrario: «Nuestra lengua está cada vez más joven y tiene más fuerza. Lo único que tenemos que hacer es ayudarla».

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