El presunto parricida afirma que sufría amenazas por una deuda

Agentes de la Guardia Civil, en el lugar del suceso. /Efe
Agentes de la Guardia Civil, en el lugar del suceso. / Efe

Iván G. P., que declarará previsiblemente esta mañana ante el juez de Molina, continúa defendiendo su inocencia

Alicia Negre
ALICIA NEGREMurcia

Iván G. P., el joven acusado del asesinato de su madre y su hermano en Las Torres de Cotillas, siguió manteniendo en la mañana de ayer su inocencia al declarar, por primera vez en condición de detenido, ante los investigadores de la Guardia Civil. Según explicó su abogado defensor, Luis Santos, el sospechoso negó en todo momento ser el autor del brutal crimen de sus familiares y aseguró que este podría responder a un ajuste de cuentas por una deuda económica que arrastraba.

A lo largo de cerca de dos horas de declaración, los agentes de la Guardia Civil interrogaron al joven sobre los pasos que dio la madrugada del Martes Santo y sobre algunas contradicciones que los investigadores encontraron en su relato. El joven, según explicó su letrado, ofreció los nombres y teléfonos de hasta seis testigos que, asegura, pueden atestiguar cuáles fueron sus movimientos en esas horas previas al crimen. Entre la noche del Lunes Santo y la madrugada del Martes Santo, el sospechoso sostiene que estuvo acompañado por un amigo y, posteriormente, por una chica, que visitó una cafetería del municipio y el trabajo de un amigo y que más tarde fue a repostar gasolina en una estación de servicio de la localidad. Además, según explicó su abogado, reconoció haber acudido a la vivienda de la calle Asturias esa misma madrugada, aunque, según su testimonio, antes de que se produjese el doble asesinato.

Además, a preguntas de su letrado, Iván explicó que en los últimos tiempos estaba sufriendo amenazas a raíz de una deuda económica que había contraído con un grupo de personas. El chico explicó que hace unos cuatro meses realizó una operación de venta de drogas que no salió bien y desde ese momento comenzó a recibir intimidaciones. Facilitó, además, la identidad de un testigo que, según su versión, también sufrió esas amenazas.

El sospechoso sostiene que el crimen fue un ajuste de cuentas por una operación de venta de drogas que no salió bien

Tras esta declaración, y tras pasar su tercera noche en el calabozo, está previsto que el joven pase a disposición judicial en la mañana de hoy ante el Juzgado de Instrucción número 2 de Molina de Segura, que se encarga del caso. Su titular será el encargado de decidir sobre su suerte, una vez que escuche su versión.

Un entierro multitudinario

Mientras la investigación policial de este brutal asesinato sigue su curso, Las Torres de Cotillas despidió en la tarde de ayer con dolor a sus dos víctimas: Antonia Parra, de 56 años, y su hijo, Miguel Ángel García, de 23 años. El sepelio se celebró en la iglesia de la localidad, que se quedó pequeña para acoger a los numerosos vecinos que se acercaron para dar su último adiós a madre e hijo. «En la familia no encontramos explicación», admitía esta semana Josefa Almaira, cuñada de la fallecida y tía del otro asesinado. «Estamos todos hechos polvo».

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