Los juzgados recaudan 187 millones con la subasta de bienes de empresas en quiebra

Los juzgados recaudan 187 millones con la subasta de bienes de empresas en quiebraGráfico

El 96% de los 2.785 lotes que se sacaron a puja, en su mayoría casas y maquinaria, encontraron postor

Alicia Negre
ALICIA NEGREMurcia

Los años más duros de la crisis económica y el estallido de la burbuja inmobiliaria acabaron descalabrando las cuentas de miles de empresas murcianas. Abocadas a la bancarrota, estas dejaron un reguero de facturas pendientes de cobro y de acreedores ansiosos por recuperar su dinero. Una realidad que los jueces de lo Mercantil y la Unidad de Subastas Judiciales de Murcia trataron de aliviar hace dos años introduciendo, de forma pionera, unas condiciones especiales para las subastas de los bienes provenientes de las empresas en quiebra que han permitido, en estos dos años, abrir el abanico de postores y recaudar más de 187 millones de euros.

Gracias a esta medida, que dio el pistoletazo de salida a raíz de una junta de magistrados de lo Mercantil celebrada en octubre de 2015, la citada unidad -única en España- ha encontrado compradores para 2.785 lotes valorados inicialmente en casi 526 millones de euros. Estos bienes, la mayoría de ellos naves industriales, viviendas y terrenos -también muebles y vehículos, aunque en menor medida-, acabaron siendo adjudicados por alrededor de un 35,4% de su valor inicial, un montante que permitió, en parte, a estas mercantiles saldar las cuentas pendientes.

A tener en cuenta

1. ¿Qué son las subastas judiciales?
Son aquellas realizadas por los juzgados, bajo la responsabilidad de un letrado de la Administración de Justicia. La subasta judicial es uno de los medios que permiten transformar en dinero los bienes hipotecados o embargados con el fin de que el deudor demandado pueda pagar la deuda reclamada con la cantidad que se obtenga en ella.
2. ¿Qué se subasta?
Puede subastarse todo lo que tenga un valor económico: inmuebles, vehículos, muebles (joyas, cuadros, maquinaria...) y cualquier otra clase de bienes.
3. ¿Dónde se realizan estas subastas?
A partir de octubre de 2015, el Gobierno centralizó todas estas operaciones en el portal de subastas de la agencia estatal BOE en el enlace https//subastas.boe.es.
4. ¿Cuáles son los requisitos para registrarse en el portal?
Para realizar el registro en el portal es imprescindible disponer de un certificado electrónico reconocido de persona física. El usuario deberá, además, proporcionar un correo electrónico y una contraseña, que podrá utilizar como credenciales para conectarse al portal.
5. ¿Quién puede pujar?
Solo pueden pujar en una subasta aquellos usuarios registrados que hayan constituido el depósito correspondiente (5% del valor de tasación del lote) a través del portal, en las subastas que lo requieran.
6. ¿Durante cuánto tiempo permanecerá abierta una subasta?
Durante 20 días naturales, desde su inicio a cierre. Se contempla la ampliación hasta un máximo de 24 horas.
7. ¿Puedo realizar búsquedas en el portal del BOE?
Está disponible un sistema de búsqueda de subastas, que permite localizar las subastas en base a distintos criterios tales como el origen, el tipo, el estado, dirección, fechas, el identificador...
8. ¿Y cuentan con algún sistema de alertas?
Los usuarios podrán suscribirse para recibir alertas por correo electrónico, relacionadas con sus preferencias.

Un precio de salida más bajo

De los 2.785 lotes ofrecidos en las subastas concursales que la unidad celebró en estos dos años, solo 105 quedaron desiertos o sin postores. Un porcentaje del 3,7% que dista mucho del registrado en el resto de subastas que realiza la Unidad y que roza el 85%. Este elevado porcentaje de subastas desiertas, que no se da en las concursales, se debe, según explica el director de la unidad, Juan Luis Bañón, principalmente a la sobrevaloración de los inmuebles realizada en los años de la burbuja y a la exigencia, en las subastas habituales, de una puja de un mínimo del 50% del valor, lo que lleva a que la mayoría de bienes sean adjudicados al banco por un valor bastante inferior al de la tasación. La burocracia y la falta de conocimiento de los ciudadanos sobre la existencia de estas subastas también juega su papel en el alto porcentaje de pujas desiertas.

La principal novedad que los jueces de lo Mercantil introdujeron fue, precisamente, en ese sentido. Permitieron que el precio mínimo por el que pueden adjudicarse los bienes sea de 100 euros, cualquiera que sea el valor de lo subastado. Lo habitual, según explica Bañón, es que la puja mínima no pueda ser inferior al 50% del valor del bien, pero en el caso de los concursos de acreedores esa puja mínima es de un coste simbólico.

Un acuerdo de los jueces de lo Mercantil tumbó la exigencia de una puja mínima del 50% del valor

La subasta de estos bienes es, en realidad, el último paso. Los administradores concursales deben, antes de llegar a este punto, agotar todos los cauces para tratar de vender las propiedades de la empresa que entró en bancarrota con el mayor beneficio posible. Si estos bienes no encuentran comprador (como ya ha sucedido en alguna ocasión), deben ser donados a una ONG o destruidos. Con este sistema, los jueces tratan de lograr que acudan más postores a las pujas, de forma que el precio de adjudicación final suba, y, a tenor de los resultados de estos dos años, parece que la iniciativa está dando sus frutos.

Estas subastas de bienes procedentes de compañías que cayeron en la bancarrota solo suponen, sin embargo, una parte mínima de la intensa actividad que desarrolla la Unidad, que tiene su sede en la Ciudad de la Justicia, en Murcia. La mayor parte de las pujas que realiza este equipo, conformado por seis funcionarios, corresponden a casas que han acabado siendo embargadas en un procedimiento de ejecución hipotecaria, principalmente por la incapacidad de sus dueños de hacer frente a la hipoteca.

Deudas sin cubrir

La cifra de viviendas que acababan siendo ofertadas al mejor postor no ha dejado de crecer desde que la crisis económica estalló y los ciudadanos comenzaron a tener problemas para llegar a fin de mes. El principal problema, en estos casos, es que la gran mayoría de estas subastas quedan desiertas y, por consiguiente, los bienes se los adjudican los acreedores (bancos en su gran mayoría). De esta manera, no se cubre la deuda que estas personas contrajeron con su entidad bancaria, lo que les deja en una situación muy complicada.

El director de esta unidad conocía de cerca este problema y decidió tratar de plantarle cara con el lanzamiento de la unidad. Un proyecto pionero en España que arrancó en 2006 y que ha cosechado numerosos premios. Arrancó como un sencillo blog, que se ha ido perfeccionando y que el Ministerio decidió extrapolar, en 2015, a todos los juzgados del país -aunque en ninguno se ha creado una oficina similar a la de Murcia-.

El proyecto, que ya cuenta con un portal estatal accesible a través del Boletín Oficial del Estado (BOE), nació con el objetivo de abrir al público un universo reservado hasta el momento a unos pocos. Una realidad que solo se anunciaba en los tablones de los juzgados y que ahora es fácilmente consultable a través de internet. Era crucial dotar de transparencia a este proceso y el objetivo, en ese sentido, está logrado. La meta ahora es seguir reduciendo el porcentaje de subastas que acaban sin postores y que aún supone el 60%.

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