Bufandas en las aulas de la Universidad Popular debido al «frío insoportable»

Uno de los cursos de la Universidad Popular, en plena actividad pese al frío de la estancia./G. López
Uno de los cursos de la Universidad Popular, en plena actividad pese al frío de la estancia. / G. López

Unos 300 alumnos de los diferentes cursos sufren las bajas temperaturas en el viejo edificio, donde los apagones se repiten

GUSTAVO LÓPEZ

Los alumnos de la Universidad Popular de Jumilla no pueden más y aseguran que se mueren «de frío» durante los cursos a los que asisten en el edificio municipal, que se encuentra en la plaza de Arriba y que en su día fue utilizado como posada. No se trata de un problema de ahora. Viene de lejos, y nadie se ha interesado lo suficiente. Ni quizás se le ha dado la importancia que este inconveniente merece, a pesar de que las quejas de los usuarios también vienen siendo perennes y que los monitores lo tienen como una petición fija en cada una de las reuniones que mantienen.

Los alumnos de los diferentes cursos formativos asisten a las clases con batas, polares, plumíferos, bufandas y hasta guantes, porque allí el frío es «insoportable». Se filtra por puertas y ventanas a chorros y es casi imposible poder atinar a pintar, cortar, coser o restaurar. De hecho, se tienen que conformar con un calefactor de aire, que consume más de 2.500 vatios, y que hace saltar continuamente el automático general. Por ello, los apagones son diarios. Así, uno de los usuarios, de 75 años, que asiste a las clases con ilusión, asume con pesar que, aunque está participando desde hace más de una década, «todo tiene un límite, ya que mi salud no me permite volver a mi casa totalmente destemplado, después de trabajar a poco más de 5 grados en las clases».

De igual manera, la mayoría de los afectados por las malas condiciones del edificio reclama la supresión de las barreras arquitectónicas del local. Un requisito, comentan, que se exige a comercios e instalaciones pero que, en este caso, y siendo el Ayuntamiento el que debiera practicar con el ejemplo, no da cumplimiento a la norma. «No hay ascensor; para entrar hay varios portales y mis rodillas ya no me permiten tener que subir 30 escalones para ascender al tercer piso donde se dan las clases», dice otra usuaria habitual de la Universidad Popular, que reconoce, igualmente, «que este va ser mi último año aquí porque esto es inhumano».

Eficiencia energética

Durante la pasada legislatura, el Ayuntamiento concurrió con varios proyectos presentados en su día a la convocatoria de las ayudas del Enfoque Leader, y uno de ellos fue, precisamente, la mejora de la eficiencia energética de la Universidad Popular. Entonces, se realizaron varios trabajos para la sustitución de la carpintería exterior e instalación eléctrica, con un presupuesto de 58.000 euros, que permitió optimizar mínimamente la instalación.

Además, con las actuaciones se cambió la cristalería de todas las ventanas, que fueron sustituida por unidades de doble cristal, y se rehabilitó la carpintería de madera de puertas y ventanas. Igualmente, se llevaron a cabo trabajos de mejora en la cubierta, eliminando humedades y filtraciones, y se sustituyó la instalación eléctrica al completo.

Con todo, salta a la vista que fue un acondicionamiento insuficiente, según los alumnos, por lo que urge sentarse para ver qué se hace con el edificio de la Universidad Popular, si se instala un ascensor como claman sus más de 300 usuarios y si se climatiza de una vez para evitar bajas por enfermedad o hartos por la dejadez.

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