Desastre en la Sierra del Segura

Uno de los hidroaviones que trabajan en el incendio.
Uno de los hidroaviones que trabajan en el incendio. / Nacho García/ AGM

Indignación de los vecinos por las labores de extinción del fuego, que sigue descontrolado tras calcinar 3.200 hectáreas en cinco días

ALICIA NEGREYeste

En Los Pajarales, el canto de las cigarras solo se ve interrumpido por el estruendo de los helicópteros que cada escasos minutos sobrevuelan este pequeño conglomerado de casas perdido en la albaceteña Sierra del Segura, cerca de Yeste, donde limitan las provincias de Albacete y Murcia. Cinco días después de que se iniciara el fuego en el enclave natural, no muy lejos del nacimiento del Río Mundo, los vecinos contemplan absortos tres densas columnas de humo blanco que se levantan imponentes en el horizonte y cruzan los dedos. Apenas 50 kilómetros separan la Región de este pulmón verde, lugar de descanso y disfrute de muchos murcianos, que, al cierre de esta edición, seguía ardiendo sin control.

«Es un absoluto desastre. El fuego va totalmente desbocado». El murciano Pedro Marín no puede ocultar su tristeza e indignación tras varios días de batalla contra un fuego implacable -cuyo origen fue intencionado, según señalan varios indicios- que, al cierre de esta edición, ya había abrasado más de 3.200 hectáreas. El viernes por la noche, encaramado en un mirador junto a un amigo, observó cómo las llamas devoraban la finca de más de 200 hectáreas que su familia conserva desde hace décadas en Los Collados, un paraje de gran valor ecológico. Un desastre que achaca, en parte, a «la falta de una buena gestión». A su entender, el gobierno manchego no puso desde un primer momento en marcha todos los medios que eran necesarios y este error permitió que el incendio se fuese de las manos. «Entiendo que movilizar medios es dinero», razona Pedro, «pero ahora habrá que ver cuál es el coste económico de no haberlos puesto».

El fuego ya ha calcinado más de 3.200 hectáreas de la Sierra del Segura, un pulmón verde que sigue ardiendo sin control después de cinco días, ante la desolación de los vecinos

Como Pedro son muchos los vecinos de la Región que mantienen una vinculación especial con esta sierra, donde nace el Segura. María José García, que emigró a Murcia pero cuya familia es originaria de la sierra, hace hincapié en que esta zona mantiene una estrecha relación con la comunidad puesto que «muchos jóvenes de allí fueron a parar para estudiar y trabajar a la Región, así como muchos murcianos tienen su segunda residencia en la sierra».

Hablan los lugareños

Pedro Marín
«Entiendo que movilizar medios es dinero, pero ahora habrá que ver cuál es el coste económico de no haberlos puesto»
María José García
«Estoy desolada. El fuego está completamente descontrolado»
Juan Andrés Cantos
«Los vecinos no vamos a permitir que se queme uno de los pulmones de España»
Vidal Rodríguez
«Aún recuerdo el incendio del 94. Los pinos se tiraron luego veinte años para volver a salir»

Ellos, al igual que los propios lugareños, asisten con preocupación y enfado a las tareas de extinción. Es el caso de Bela, una murciana que visita habitualmente el valle del Segura y, en concreto, el balneario de Tus. Ella, al igual que muchos parroquianos, no logra entender cómo se ha podido convertir lo que «en principio era un foco menor en un gran incendio». Ginesa, una vecina de Lorca que posee una vivienda en Riópar, critica también la decisión de las autoridades de la comunidad vecina de no dejar que los propios vecinos de la zona se sumasen a las labores de extinción. «El parque natural no es propiedad de una comunidad», incide. «Es un pulmón verde que repercute en beneficio de todos». Ella, por su parte, está dispuesta a tender puentes. «Ofreceré mi casa para alojar a algunos conocidos que han sido evacuados», subraya, según informa Jesús Nicolás.

Cortafuegos improvisado

«Nosotros en este fuego nos lo jugamos todo», remarca Juan Andrés Cantos, sin poder ocultar su tristeza e indignación. Para este vecino de la zona de Tus, la sierra no es solo el hogar de su familia y su cobijo, sino también su forma de ganarse la vida. Allí regenta el complejo rural Piedra La Ventana donde muchos murcianos encuentran descanso. Ayer, antes de que saliese el sol, él y un nutrido grupo de vecinos de su zona desoyeron a las autoridades y, pertrechados con sus herramientas para cultivar la tierra, improvisaron un cortafuegos en el valle. «Antiguamente en esta zona la gente de aquí apagaba los fuegos. Los vecinos tienen más conocimientos que muchos ingenieros de caminos», remarca. «No vamos a permitir que se queme uno de los pulmones de España».

Juan Andrés critica las decisiones adoptadas desde la Administración regional, no el trabajo de los efectivos que se afanan en la sierra por contener las llamas. «Esa gente lo está dando todo», subraya. «Se está jugando la vida». El presidente murciano, Fernando López Miras, ofreció ayer a la comunidad vecina toda la ayuda disponible para ayudarla a atajar cuanto antes este incendio, que parece imparable. Murcia lleva días colaborando en al zona con un helicóptero y una brigada helitransportada de diez profesionales.

Una frontera natural

Parte de la batalla se libraba ayer en el balcón de Pilatos, un espectacular enclave que actúa como una especie de línea divisoria entre la zona devastada, perteneciente al término de Yeste, y la masa forestal de Riópar, donde se localiza el nacimiento del río Mundo, uno de los parajes naturales más visitados la zona. El parque natural de Los Calares, un poco más arriba, es otra joya natural cercada por las llamas, que ya se han cobrado otras zonas de gran valor ecológico en La Parrilla, Los Collados y Peñas Coloradas.

Parte de las más de 3.000 hectáreas que ya se han visto afectadas por el fuego estaban cubiertas de una densa alfombra de pinos, muchos de ellos repoblados tras el gran incendio forestal que se registró en la zona en el verano de 1994. Una fecha marcada en el calendario que, estos días, Vidal Rodríguez no puede apartar de su cabeza. «Recuerdo aquello perfectamente. Cuando ya se apagó y recorrías las zonas quemadas sentías una sensación muy mala», relata este vecino de la cercana localidad de Elche de la Sierra. «Era una cosa muy triste, una auténtica pena». Vidal advierte, además, de que es mucho lo que está en juego estos días. «Es lo único que tenemos aquí. Es un reclamo», subraya. «Los pinos luego se tiran 20 o 30 años para volver a salir».

Este albaceteño acudió ayer junto a su familia al puerto del Peralejo, a unos mil metros de altitud, para seguir de cerca el ir y venir de los helicópteros que participan en las labores de extinción. Junto a ellos un joven de la aldea de El Pardal no conseguía esconder su desazón. «Allí tengo mi casa, mi huerto, mi abuela...», remarca este vecino, que prefiere ocultar su nombre. «Sentimos una gran impotencia». Él, como otros muchos residentes en la zona, está convencido de que tras el fuego se encuentra la mano del hombre y un interés espurio.

En Molinicos, apenas a unos kilómetros de uno de los focos del fuego, los vecinos quebrantan la orden de mantenerse dentro de sus casas y comparten en la terraza de un bar las últimas noticias sobre el avance de las llamas. «Para las personas mayores esto es un agobio. La gente está muy nerviosa», explica Francisco Javier Torres, vecino del municipio y voluntario de Protección Civil. Todos en este pequeño pueblo de casas bajas, que acoge estos días a los vecinos evacuados de otras zonas, cruzan los dedos para impedir que el viento siga soplando y para que las llamas dejen de cebarse con un patrimonio natural que les da la vida.

Murcia ofrece todos sus medios para tratar de atajar las llamas

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, agradeció ayer a sus homólogos valenciano y murciano su ayuda en la extinción del fuego. García-Page habló por teléfono con el presidente murciano, Fernando López Miras.

El líder del Ejecutivo regional puso a disposición de la comunidad vecina todos los recursos humanos y técnicos con los que cuenta la Región para ayudar en el incendio. El Plan Infomur, en temporada alta de riesgo de incendios, como es el verano, cuenta con 500 efectivos diarios, que son los que López Miras puso a disposición de la vecina Castilla-La Mancha ante la dificultad y magnitud del incendio que está asolando la Sierra del Segura.

Actualmente, según precisaron fuentes del Ejecutivo regional, Murcia ha enviado a la zona un helicóptero con base en la Sierra de La Pila, con una capacidad de descarga de 1.500 litros de agua, y una brigada helitransportada de diez personas entre brigadistas (6), un agente medio ambiental, un técnico en extinción, un piloto y un mecánico.

La superficie afectada podría alcanzar las 7.000 hectáreas

El incendio forestal que desde el pasado jueves afecta a la Sierra del Segura, en la provincia de Albacete, ha arrasado más de 3.200 hectáreas de monte, cifra que seguirá creciendo porque «no está controlado y vamos a tardar unos días en lograrlo», según reconoció ayer el consejero de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo. Este visitó el principal foco del fuego en Yeste. En caso de continuar su avance, se teme que la superficie afectada pueda alcanzar las 7.000 hectáreas.

Las llamas han penetrado en el Parque Natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima y ya han afectado a 700 de las 19.000 hectáreas con que cuenta este espacio natural. «Es una superficie muy importante», reconoció el consejero, «y una pena que haya sucedido así pero con la línea de defensa establecida en esa parte se ha conseguido que no siga avanzando en esa dirección».

El fuego ha obligado a evacuar a más de 400 personas. Algunas de ellas han podido regresar a sus hogares -ninguna casa se ha visto afectada por las llamas- y 126 siguen alojados en albergues e instalaciones municipales de las localidades albaceteñas de Yeste y Molinicos. En este último municipio se mantiene el confinamiento decretado para sus mil vecinos, de tal forma que se recomienda no salir de casa, cerrar a cal y canto puertas y ventanas y no poner en marcha los aparatos de aire acondicionado para evitar la entrada de humo.

Unos 400 efectivos de Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Murcia siguen luchando contra el fuego no sin dificultad pues los hidroaviones y helicópteros se ven obligados a recoger agua en embalses de la provincia de Jaén ya que los existentes en la Sierra del Segura están prácticamente secos. :: J. V. Muñoz-Lacuna

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