«El judo enseña a los niños valores como el respeto y la constancia»

Daniel Torrano, cinturón negro segundo Dan.
Daniel Torrano, cinturón negro segundo Dan. / J. A. Moreno

Daniel Torrano Moreno. Maestro de judo

JESÚS YELO

El judo es su pasión y su vida. Daniel Torrano Moreno (Archena, 1995) es entrenador del club Sakura, técnico deportivo nivel 2, cinturón negro de judo segundo Dan, cuatro veces campeón regional y tercero de España por equipos (2009). Ahora imparte enseñanzas en el colegio Virgen del Oro, de Abarán, y en el polideportivo municipal de Blanca. Le encanta la naturaleza y el motociclismo, y en sus ratos libres también toca la guitarra.

-¿A qué edad comenzó a practicar judo y por qué?

-Empecé a los ocho años. Mi hermano mayor se había apuntado semanas antes y me llamó la atención las cosas tan interesantes que me contaba sobre la cultura japonesa.

-¿Qué significa para usted esta disciplina deportiva?

-Para mí lo significa todo. Este deporte transmite valores como el respeto, la humildad y el esfuerzo, lo que me ha hecho pensar siempre en él como un estilo de vida e intento abordar mi día a día como si estuviese en un tatami.

-¿Y cómo es su día a día?

-Por la mañana llevo a cabo tareas del club, como preparar las clases o redactar artículos. Después me voy al gimnasio y a las cuatro de la tarde empiezan las clases del club. Cuando acaban, disfruto de mi tiempo libre con familiares, amigos y con mi pareja.

-¿Qué aporta el judo a la educación de los niños?

-La Unesco declaró el judo como el mejor deporte para niños de cuatro a doce años. Su práctica posibilita infinidad de situaciones de aprendizaje, destacando valores tan importantes como el respeto, el compañerismo, la disciplina y la constancia. Esta actividad favorece el impulso de todas las capacidades del niño, apostando por una educación integral no solo física sino también humana. Para niños con problemas de autocontrol e hiperactividad, el judo les permite atemperar su carácter y canalizar esa energía en un ámbito definido con reglas claras.

-¿Es el judo un deporte también para chichas?

-Por supuesto. En nuestro club contamos con un elevado número de chicas de todas las edades. Además, España ha sido cuna de grandes judokas femeninas, como María Bernabéu y Miriam Blasco. Cada vez más mujeres practican este deporte por diversos motivos: desde quien busca mantenerse en forma a quien quiere aprender a defenderse o simplemente divertirse practicándolo.

-¿A qué edad considera adecuado iniciarse en esta disciplina?

-La edad idónea son los cuatro años. Siempre he pensado que los alumnos son lienzos en blanco y el deber de un buen maestro es guiarlos y potenciar desde la base todas sus habilidades, creciendo como deportista y persona.

-¿Qué cualidades debe reunir un buen maestro de judo?

-Debe ser respetuoso, orador, pedagogo, fiel a sí mismo, paciente, vocacional y sincero. Y debe compartir el cien por cien de lo que sabe sin miedo a ser superado y transmitir, además de conocimientos, pasión por lo que se hace.

-¿Cuáles son sus retos deportivos al fente del club Sakura?

-Es un club joven con mucho por aprender y muchas aspiraciones. Trabajamos para que nuestros alumnos sean representantes del judo español. Hemos conseguido dos campeones, tres medallas de plata y tres bronces a nivel regional y una participación en el campeonato nacional.

-¿Existen distintos métodos de entrenamiento?

-En nuestro club separamos el aprendizaje por etapas y las asignamos a las distintas edades. Con este método descomponemos y adaptamos el sistema de entrenamiento.

-¿A quién admira en este deporte y cuál es su sueño?

-Desde que era niño crecí con la figura de Toshihiko Koga, un judoka japonés con un extraordinario palmarés. Y mi sueño es ver crecer al club hasta ser una referencia a nivel nacional y ser recordado por mis alumnos como alguien que aportó un poquito a sus vidas.

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