Un joven sufre un coágulo cerebral tras una agresión con un puño americano

La víctima permanece en La Arrixaca, donde entró con graves lesiones producidas por el ataque en una discoteca de Murcia

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Postrado en una cama, con la mandíbula rota por dos sitios y pendiente de que le practiquen un escáner para dictaminar cómo evoluciona de un coágulo cerebral. Este es el parte de lesiones que detalla José Manuel Ibáñez, con preocupación, y sin perder de vista a su hijo Alberto, de 22 años. «Está hospitalizado en La Arrixaca desde el pasado fin de semana porque le pegaron con un puño americano en una discoteca de Murcia».

Su hijo, junto a otros tres amigos, salió de marcha el pasado viernes a una sala de copas de Atalayas, que había organizado una fiesta consistente en regalar un cubata a todos los clientes que entraran a la discoteca entre la medianoche y las cuatro de la madrugada. «Estaba bailando y parece que rozó a una persona, que iba puesta de todo, y cuando estaba tratando de calmarle, habría llegado una tercera persona y le golpeó con un puño americano», relata José Manuel. El chico perdió el conocimiento, según su progenitor, y el personal de la discoteca «lo sacó a la calle».

La familia ya se ha puesto en contacto con la Policía Nacional para denunciar la agresión y ejercer acciones legales contra la sala de Atalayas. «Nos han dicho que la denuncia la tiene que poner mi hijo y hasta que no reciba el alta no podrá hacerlo». De momento, el próximo viernes, el día de su cumpleaños, tendrá que ser operado de la mandíbula. «De ninguna de las maneras se puede coger a una persona que está inconsciente en una discoteca y dejarla en la calle; eso es una omisión del deber de socorro».

«Estaba somnoliento»

El padre de la víctima detalla que los tres amigos estuvieron buscando a Alberto por la sala y cuando salieron a la calle se lo encontraron «tirado» en el suelo. Cuando lograron reanimarlo lo trasladaron al Hospital Morales Meseguer. Tras ser atendido, el joven regresó a casa, pero el sábado por la mañana comenzaron los problemas médicos. «Estaba como somnoliento, la cara la tenía inflamada y mostraba unas reacciones que no eran normales». Cuando su hijo les contó lo ocurrido en la discoteca, lo llevaron al Morales Meseguer y de ahí lo derivaron a Neurocirugía de La Arrixaca. «Tenía un coágulo en la cabeza», lamenta su padre.

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