José Ballesta: «Habrá una redefinición ideológica del partido y un rearme moral»

Julián Mollejo
JULIÁN MOLLEJOMurcia

Acosado por los casos de presunta corrupción, la pérdida de protagonismo en el Parlamento autónomo, la debilidad de su líder, Fernando López Miras, el ascenso de Ciudadanos y la irrupción de nuevos partidos, como el del expresidente Alberto Garre, el PP busca con el congreso extraordinario del 18 de marzo no solo apuntalar y reforzar a su presidente, sino también dar un golpe de timón para, primero, insuflar ánimo a sus alicaídos seguidores y, después, tratar de reconectarse con la sociedad.

El alcalde de Murcia y presidente del comité organizador, José Ballesta, que sale reforzado en el partido con este cometido tras el escándalo que provocó la dimisión del concejal Roque Ortiz, su mano derecha en el Ayuntamiento, habló anoche de que el congreso supondrá también «la refundación», «la redefinición ideológica» y el «rearme moral» del PP murciano.

La intención de los organizadores es llevar al cónclave una serie de documentos políticos que marquen la nueva línea que el partido quiere trazar ante la sociedad murciana.

«Estamos convencidos de que este será el proyecto en el que los murcianos podrán confiar, frente a la división y el miedo de lo que hoy tenemos enfrente políticamente en esta Región», indicó el portavoz popular, Víctor Manuel Martínez.

«Lo importante no son las candidaturas, sino que lo que pretendemos es un rearme moral y una refundación del partido», declaró Ballesta, para quien el partido debe aspirar a «un futuro sin ataduras con el pasado».

El congreso tendrá lugar en la Universidad de Murcia, muy probablemente en el campus de Espinardo, aunque el partido anoche aún no había concretado el sitio más adecuado para albergar a la avalancha de afiliados que espera.

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