El SMS indemniza a la familia de un paciente que murió tras una negligencia

Hospital Santa Lucía.
Hospital Santa Lucía. / P. Sánchez/ AMG

El enfermo sufrió una infección del conducto biliar que no fue detectada a tiempo en el Hospital Santa Lucía

J. P. P.MURCIA

La aseguradora del Servicio Murciano de Salud (SMS), Berkley, ha sido condenada a indemnizar con 194.124 euros a la familia de un hombre que falleció en 2012 en el Santa Lucía por una colangitis (una infección de los conductos hepáticos y biliares), que no fue detectada a tiempo y que derivó en una sepsis y en fallo multiorgánico. La titular del juzgado de primera instancia número 69 de Madrid, que ha emitido esta sentencia, concluye que hubo mala praxis y que los retrasos en a realización de pruebas y en la toma de decisiones no están justificados. La familia del paciente ha estado representada por la Asociación de Víctimas de Negligencias Sanitarias de la Región.

El hombre, de 51 años de edad, ingresó en Urgencias del citado hospital cartagenero el 18 de julio de 2012 por un cuadro de ictericia asociada a dolor abdominal de diez días de duración. Tras la realización de análisis y una ecografía, y ante la sospecha de un cuadro obstructivo en el conducto biliar, los médicos solicitaron la realización de una Colangiopancreatografía Retrógrada Endoscópica (CPRE), encaminada a retirar los posibles cálculos en el conducto biliar. Sin embargo, «la referida prueba no se practicó» hasta el 24 de julio, seis días después. «La demora no se ha justificado», lamenta la sentencia. «No consta que existiera razón médica que hiciera necesario esperar casi una semana para llevar a la práctica dicha intervención», insiste la juez.

Sin embargo, no puede establecerse una relación entre este retraso y la muerte del paciente. La CPRE «se llevó a cabo y fue realizada conforme a los protocolos y los parámetros aplicables». El problema vino después, cuando el paciente sufrió complicaciones que no fueron atajadas a tiempo. El mismo día de la intervención, por la tarde, el paciente presentó dolor abdominal continuo y de intensidad creciente. Los facultativos realizaron diversas pruebas y determinaron que padecía una pancreatitis. Aunque esto era correcto, se produjo «un error de diagnóstico, por haberse obviado todos los síntomas que ponían de manifiesto que además de una pancreatitis, el paciente sufría una colangitis» (una inflamación del conducto biliar). Hubo «vulneración de la lex artis» por «no haberse actuado con la debida diligencia y rapidez en su diagnóstico y en el tratamiento».

El 28 de julio, cuatro días después de la CPRE, un médico de guardia pidió el ingreso del paciente en UCI, pero se retrasó hasta la realización de un TAC. Ya ahí hubo constatación de la colangitis, pero el tratamiento -drenaje biliar percutáneo- no llegó hasta las 14.18 horas del día 30. Era demasiado tarde. Se optó entonces por extirpar la vesícula, pero no dio resultado. El paciente falleció al día siguiente.

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