«Lo importante en la música es romper con los dogmas y las tradiciones»

Javier Aguilar.

Javier Aguilar, violinista

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍASMurcia

Cumple una década el Ciclo de Jóvenes Solistas y el pasado sábado 28 de octubre recibió a Javier Aguilar, un violinista de excepción, en el Auditorio de Guadalupe. Formado en los conservatorios de Murcia y de Aragón con Enrique Palomares, estudió el Grado Superior de Música en la prestigiosa Hochschule für Musik Hanns Eisler, en Berlín. Además, Javier, nacido en Cartagena, formó parte de orquestas de jóvenes como la NJO y OJRM y recibió algunos premios, entre ellos el Entre Cuerdas y Metales 2011 y en el concurso Ruperto Chapí 2007. Desde 2014 forma parte de Musethica, tocando con el violista Avri Levitan y otros. Y lidera, desde el año pasado, los segundos violines en la Mannheimer Philharmoniker. Colabora con orquestas de cámara como la Kammerphilharmonie Amadé, Eroica Berlin (miembro), The Berlin Orchestra (miembro) y la Cuban European Youth Academy.

-¿Cómo ha encontrado la Región en su regreso de Berlín?

-(Risas). ¡Fantástica! En Berlín hace mucho frío. Aquí, en cambio, me reencuentro con la luz, el sol, la comida... ¡Una maravilla!

-¿Cuándo supo usted que quería dedicar su vida a la música?

-Creo que con apenas cuatro o cinco años. Mi padre tocaba la guitarra y yo siempre quise ser artista.

-¿Y cómo es que no optó por la guitarra y se decantó por el violín?

-¡Quería tocar la guitarra! Pero no había plaza, así que fue una casualidad, sin duda.

-¿Considera que la Región es un buen lugar para dedicarse a la música clásica?

-Murcia tiene un buen público, personas a las que les apasiona la música. Quizá sea necesario impulsarla más, por ejemplo, programando conciertos educativos. Eso evidenciaría que la música clásica no está tan alejada de la sociedad como algunos pueden pensar.

-¿Cómo observa desde Alemania el conflicto catalán?

-Bueno. Alemania es un país especialmente europeísta. Existe cierto independentismo en zonas como Baviera, pero no tiene el peso suficiente. Quizá en Cataluña las cosas se han salido de línea. No veo diálogo alguno.

-¿Qué echa de menos de su Cartagena natal?

-¡Muchas cosas! Esa luz, la comida, la alegría de las gentes.

-En Alemania son más secos...

-Tienen otro carácter. Eso suele verse en el Metro. Todo el mundo viaja en silencio. Son personas más reservadas que aquí, la verdad.

-¿Cree que volverá algún día a establecerse en España?

-Me encanta venir a mi tierra y dar aquí conciertos. Aunque, de momento, mis proyectos están en Alemania. Aquí resulta más complicado progresar en todo lo que sea más innovador, al contrario que allí. Y creo que este es el antídoto para lo que está pasando con la música. Hay que innovar. Quizá lo importante es romper con los dogmas y las tradiciones.

-¿Qué músicos elegiría entre sus favoritos?

-¡Eso es muy difícil! A ver. Elegiría a la violinista Amandine Beyer y, entre otros, al trompetista Chet Baker.

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