Ignacio González se ocultaba bajo el seudónimo 'Jaime Liberal'

Desde que rompió cualquier vínculo con la política en los primeros días de 2016, abandonando el cargo de secretario general del PP madrileño, Ignacio González se dedicó supuestamente a utilizar sus contactos e influencias para tratar de medrar en el mundo de los negocios, lo que a la vez le habría permitido ir aflorando el dinero negro presuntamente obtenido de manera ilícita. Sin embargo, aunque con muchos de sus antiguos contactos del mundo de la política no habría tenido reparos a la hora de figurar y de hacer valer los escasos restos del enorme poder que un día atesoró, en otros ámbitos y respecto de determinadas operaciones adoptaba algunas prevenciones para evitar ser vinculado con las mismas. Tal parece el caso de las relaciones que mantenía con el abogado y supuesto testaferro suyo, el uruguayo Fernando Belhot, impulsor de sociedades de aparente carácter instrumental, con el que se comunicaba a través de correos abiertos bajo un seudónimo: Jaime Liberal.

La elección de tal identidad no la hizo al azar. Utilizó su primer nombre de pila, Jaime, que casi nadie conoce, y el segundo apellido de su padre, Liberal, completamente ignorado salvo por las personas de su ámbito familiar más estrecho. Tal prevención no evitó que los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil dieran con su pista.

La 'Operación Lezo' investiga una supuesta trama de corrupción en la empresa pública de aguas Canal de Isabel II y, más concretamente, trata de obtener pruebas de un presunto desvío millonario de fondos públicos, con operaciones tan dudosas como la compra por 21,5 millones de la firma brasileña Emissao.

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