La Guardia Civil investiga si una pelea entre los hermanos originó el crimen

Especialistas en Criminalística de la Guardia Civil analizando, en la mañana de ayer, la puerta de la casa donde se produjo el crimen./Edu Botella
Especialistas en Criminalística de la Guardia Civil analizando, en la mañana de ayer, la puerta de la casa donde se produjo el crimen. / Edu Botella

Los agentes sospechan, por los rastros de sangre, que el asesino de Las Torres de Cotillas trasladó el cadáver de la madre hasta el sofá del salón

Alicia Negre
ALICIA NEGREMurcia

La Guardia Civil sigue trabajando para tratar de perfilar todos los detalles que rodearon el brutal asesinato de Antonia Parra, de 56 años, y su hijo Miguel Ángel García, de 23, en su dúplex de Las Torres de Cotillas. Los investigadores tenían previsto comenzar a interrogar, a última hora de la mañana de ayer, al hermano mayor de la familia y presunto parricida, Iván G. P. Tal y como explicó su letrado defensor, Luis Santos, la toma de declaración, sin embargo, se aplazó a esta mañana a la espera de la conclusión de algunas diligencias con las que la Benemérita quiere terminar de afinar las conclusiones de sus pesquisas.

Los especialistas del Instituto Armado sospechan que el doble asesinato se pudo producir en torno a las cinco de la mañana, a tenor de la declaración de algunos testigos, que escucharon ruidos provenientes del interior de la vivienda. Aunque el arrestado niega tajantemente ser el autor del doble crimen, fuentes cercanas al caso sostienen, sin embargo, que los agentes cuentan con varios indicios que apuntan a su supuesta implicación, como el hecho de que la puerta del dúplex familiar no hubiese sido forzada.

A falta de que las pesquisas avancen, los investigadores sospechan que el brutal crimen pudo originarse a raíz de una pelea entre los dos hermanos en la que Iván G. habría atacado a Miguel Ángel. La madre, al percatarse de lo ocurrido, habría tratado de intervenir, recibiendo también numerosos golpes. Los agentes sospechan, a tenor de las manchas de sangre y del rastro de pisadas, que el supuesto parricida trasladó el cadáver de su madre, que apareció tendido en el sofá. Ambos cuerpos fueron encontrados en el salón, con evidentes signos de haber recibido numerosos golpes en la cabeza con un objeto contundente.

Aplazan a hoy la declaración del sospechoso para reconstruir sus pasos en la madrugada del homicidio

Los agentes del Instituto Armado ya creen, además, haber dado con el arma homicida: una mancuerna de gimnasio que se está sometiendo a pruebas de laboratorio con el fin de confirmar estas sospechas. Los guardias civiles encontraron, además, en el registro de la vivienda algunas plantas de marihuana.

Frente a estas hipótesis, pendientes aún de los resultados de varias pruebas, el sospechoso sostiene que nada tuvo que ver con las muertes y que encontró los cadáveres, poco antes de las siete de la mañana, al llegar a casa. Explicó que esa noche estuvo acompañado por un amigo y, posteriormente, por una chica, que visitó una cafetería del municipio y el trabajo de un amigo y que más tarde fue a repostar gasolina en una estación de servicio de la localidad. Además, según explicó su abogado, reconoció haber acudido a la vivienda de la calle Asturias esa misma madrugada, aunque, según su testimonio, antes de que se produjese el doble asesinato.

Iván facilitó a la Guardia Civil los nombres de varios testigos -hasta seis- que lo vieron o estuvieron con él esa noche y los agentes tomaron ayer declaración a estas personas para determinar si la supuesta coartada del joven tiene validez. Está previsto que el joven pase a disposición judicial mañana.

Conmoción en las calles

En las calles, en las plazas, en los bares y comercios de Las Torres de Cotillas no se hablaba de otra cosa. El violento asesinato de Antonia Parra y de su hijo menor, Miguel Ángel García, y la detención como presunto autor del hijo mayor de la familia es una tragedia mayúscula que a este municipio, de apenas 21.000 habitantes, le está costando digerir.

La alcaldesa de la localidad, María Isabel Zapata, dejó patente ayer la enorme tristeza de todos los vecinos durante el minuto de silencio que se guardó a las puertas del Ayuntamiento en recuerdo de los dos fallecidos. «Estamos consternados porque este es un pueblo muy tranquilo», incidió. «Espero de corazón que esto no se vuelva a producir». Tras el minuto de silencio, una vecina interpeló a la alcaldesa sobre las medidas que existen para las familias que sufren el calvario de la violencia doméstica. «Son enfermos, pero a la vez son monstruos», clamó visiblemente afectada. «Otras estamos vivas, pero sufriendo mucho».

Algunos vecinos se acercaron a las puertas del Consistorio para dejar patente su estupor. «Este es un pueblo pequeño y ha sido un palo muy gordo», explicó Miguel Ángel García, que vive apenas a 500 metros de la vivienda donde se produjo el crimen. «Hoy todo el mundo habla de eso». Lydia Pérez, otra vecina, explicó que «sabíamos que el hijo mayor de esta mujer era un poco agresivo y que lo habían detenido varias veces, pero no sabíamos el motivo».

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos