Greenpeace censura también la desalación por los «serios problemas» ambientales

Imagen de archivo de una desaladora. /J. M. Rodríguez/ AGM
Imagen de archivo de una desaladora. / J. M. Rodríguez/ AGM

En su informe sobre la sequía, considera que debe ser «la última opción», y pide reconvertir el regadío intensivo

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

La organización ecologista Greenpeace considera que la desalación «conlleva serios problemas intrínsecos» y sostiene que «debería ser la última de las opciones a adoptar entre todas las medidas posibles». Dio a conocer ayer su informe sobre la sequía que sufre la Península, en el que señala que «la mala gestión» de los recursos hídricos agrava los impactos en el medio ambiente y en la sociedad.

Junto a su rechazo a los trasvases, Greenpeace califica la desalación -la única opción que tiene en estos momentos la cuenca del Segura para abastecer a la población y a los regadíos- como «una alternativa con muchos problemas». Durante la presentación del informe, el responsable de la campaña de Aguas de Greenpeace, Julio Barea, manifestó que a la actual falta de precipitaciones se suma la «pésima» gestión del agua durante «los años de bonanza hídrica». Barea fue quien presentó en agosto pasado un informe del hidrogeólogo Francisco Turrión que decía que la Región de Murcia «puede ser perfectamente autosuficiente» con el agua subterránea que «oculta» el plan hidrológico de cuenca, por lo que el Trasvase del Tajo-Segura resultaba innecesario. Dicho informe fue desmentido por 25 profesores y expertos de una docena de universidades de España, Suiza y Canadá, que lo consideraron una «falsedad» y subrayaron que la cuenca del Segura es deficitaria.

La organización ecologista recibió un varapalo con los acuíferos, y ahora ignora que hay un plan para vigilar la salmuera

Seguimiento científico

En este caso, Geeenpeace indica que hay «incertidumbre» sobre el impacto real de la salmuera que se vierte en el litoral, y cree que las praderas de posidonia «son razón suficiente para no ubicar estas infraestructuras». A la lista de problemas añade el impacto paisajístico, el alto consumo de energía y la calidad de las aguas del mar. «¿Existen estudios del impacto de las mismas (la salmuera) a nivel local y regional?», se pregunta.

Greenpeace pasó por alto que el Departamento de Ciencias del Mar de la Universidad de Alicante realiza desde hace años un programa de vigilancia ambiental de las desalinizadoras de San Pedro del Pinatar, Alicante y Jávea, a cargo de José Luis Sánchez Lizaso, uno de los mayores expertos. Hasta ahora, y después de más de diez años de seguimiento, no se han detectado efectos de la salmuera sobre las praderas de posidonia. En San Pedro del Pinatar se construyó un emisario de cinco kilómetros para no afectar a dicho ecosistema.

En las conclusiones, la organización ecologista propone poner fin a los pozos ilegales y a las grandes obras hidráulicas, a terminar con el «despilfarro» y a luchar contra la contaminación del agua. Asimismo, solicita una moratoria de todos los nuevos proyectos y ampliaciones de regadío intensivo, y también la reconversión de los existentes por otras explotaciones «sostenibles y de bajo consumo de agua».

La directora general del Agua, Liana Ardiles, se reunió ayer en Madrid con los presidentes de las Mesas del Agua de Alicante, Murcia y Almería y el Sindicato de Regantes del Trasvase Tajo-Segura, dentro de la ronda de contactos para alcanzar un Pacto Nacional por el Agua.

Por otra parte, el Pleno de la Diputación de Alicante aprobó por unanimidad su adhesión al Manifiesto Levantino por el Agua, en el que se reclaman soluciones que resuelvan «definitivamente» la escasez endémica y cíclica de recursos que padece el sureste español.

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