Garre recorre la ribera del Ebro tras la crecida: «Los afectados están hartos»

Alberto Garre, en la mañana de este martes, conversando con un afectado por la crecida del Ebro. / LV

El líder del partido Somos Región acude a las localidades afectadas por las inundaciones para solidarizarse con las víctimas y recoger sus impresiones

Rubén García Bastida
RUBÉN GARCÍA BASTIDA

El líder del partido Somos Región y expresidente de la Comunidad, Alberto Garre, se desplazó este martes a Aragón donde visitó diversas localidades de la ribera del Ebro para «conocer de primera mano» la situación de los vecinos, agricultores y ganaderos afectados por la crecida del río y mostrarles su solidaridad.

Garre aseguró que ha querido conocer de primera mano la situación que están viviendo y lo que piensan las «víctimas de esta auténtica tragedia» porque «para entender a los aragoneses, y que ellos nos entiendan a nosotros, hay que venir a pie de cauce». Para ello, el líder del partido regionalista dedicó la mañana a recorrer pueblos como Burgo del Ebro, Villafranca del Ebro, Pina de Ebro y Quinto, donde mantuvo varias reuniones con los lugareños para recoger sus impresiones y mostrar su solidaridad.

«Hay que entenderlos, están hartos de esperar a que se culminen las obras del pacto de Aragón de 1995, de ver que no se han llevado a cabo nuevos pantanos para almacenar el agua como necesitan y, lo que es más grave, nos aseguran que hace años que no se limpia el cauce del río. Se sienten absolutamente desprotegidos por el Gobierno», denunció Garre.

«Les he explicado que Murcia no quiere ni una sola gota de agua que Aragón necesite. Pero lo que no puede ser es que un ministerio esté, al mismo tiempo, dictando decretos de sequía en una parte de España y decretos de ayuda para las inundaciones en otra». Esta «inacción del Gobierno -subrayó- tiene consecuencias gravísimas para todos los españoles».

Garre aseguró que puede «entender a los castellano-manchegos cuando se quejan de que el Tajo es el único río que cede agua a Murcia, pero la respuesta no puede ser cerrar el Tajo».

La solución, para el líder del partido regionalista, pasa por nuevas infraestructuras hídricas. «Nosotros seguimos con la ilusión de un gran trasvase desde el Ebro que no defraude a los aragoneses en sus legítimos intereses, ni a los agricultores del levante en sus legítimas necesidades», concluyó.

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