Galán, antiguo preso de Al Qaeda, ejercía ahora de 'muyahidín virtual' para el Daesh

Yusuf Galán, en 2011, poco después de salir de prisión, fotografiado por 'La Verdad' en su casa de Santiago de la Ribera. / J. M. RODRÍGUEZ / AGM

El arrestado, el único español condenado por ayudar a la célula de los atentados del 11-S, fijó su residencia en San Javier tras nueve años de cárcel

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

Nueve años de prisión no parecen haber servido de escarmiento a Yusuf Galán, madrileño de nacimiento y residente en Murcia desde 2011, a quien ayer detuvo la Policía Nacional como sospechoso de «integración en Daesh -Estado Islámico- y por sus actividades de captación, adoctrinamiento y adiestramiento en favor de esta organización terrorista», según sostiene el Ministerio del Interior.

Galán ostenta hasta el momento el lamentable 'título' de ser el único español condenado por colaborar con Al Qaeda y formar parte de una célula que prestó su ayuda al comando, liderado por Mohamed Atta, que cometió los terribles atentados del 11-S en Estados Unidos. Aquellos hechos le valieron ser detenido en la 'operación Dátil' y una posterior condena de la Audiencia Nacional, que le llevó a permanecer encarcelado más de nueve años. Cuando abandonó la prisión, en abril de 2011, se instaló en una vivienda de Santiago de la Ribera (San Javier), donde 'La Verdad' le localizó y entrevistó apenas un mes más tarde. «Yo tengo un compromiso firme por la justicia y por la paz», sostuvo entonces, afirmando que los atentados en los trenes de Madrid, el 11-M, habían cambiado su forma de concebir la realidad. «No esperaba una brutalidad así y menos en mi país».

Pese a sus supuestos deseos de vivir en paz y de trabajar por la concordia de los pueblos, como aseguraba, Yusf Galán nunca dejó de encontrarse bajo la lupa de los servicios de Información de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. O bien no se fiaban de sus palabras, o bien su perfil de antiguo militante yihadista era demasiado relevante como para renunciar a seguir sus pasos muy de cerca.

La Policía lo detuvo ayer en Madrid por colgar en internet textos y vídeos de adoctrinamiento terrorista

Intensa actividad digital

Desde el momento en que recuperó la libertad, Galán se mostró muy activo en internet. No tardó en abrir un blog con su nombre (http://yusufgalan.blogspot.com.es/, que ayer seguía operativo) y cada día consumía una gran cantidad de horas al frente del ordenador portátil. Era habitual verlo sentado en una mesa de algún establecimiento público, tomando algún refresco y conectado a la red wifi del local.

Pero lo que parecía no tener otro propósito que el de ahorrarse los costes de internet no tardó en llevar a la Policía a sospechar que podía albergar otro propósito: el de usar redes ajenas para dificultar el seguimiento del rastro que dejaba en internet con algunos mensajes, de contenido más 'delicado' que los que firmaba en su página oficial.

Mensajería instantánea

«El detenido -según explicó ayer un portavoz de Interior- había desarrollado un sofisticado 'modus operandi' virtual para llevar a cabo una activa labor de difusión masiva en internet, al objeto de no ser detectado. Hacía acopio de una importante cantidad de material, que alojaba de manera simultánea en varios de sus perfiles, o a través de hilos de mensajería instantánea para alcanzar al mayor número de personas. Para ello empleaba el lenguaje virtual habitual en estos foros, comentando, linkeando o compartiendo contenidos como parte de la estrategia global de Daesh de emplear la red mundial como medio para transmitir los valores ideológicos terroristas».

Además de impulsar un «adoctrinamiento intelectual», otro pilar fundamental en su presunta estrategia yihadista era promover «un adiestramiento operativo en técnicas de combate». Para ello publicaba vídeos en los que aparecía manejando armas blancas con gran destreza, acompañados de mensajes «altamente explícitos, dirigidos a la comisión de acciones terroristas».

En concreto, en su canal de Youtube aparece algún vídeo grabado por Galán en la azotea de un edificio de San Javier, en el que demuestra sus habilidades con una espada de tipo samurái.

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Siempre según Interior, Galán incidía especialmente en el «acondicionamiento psicológico de los nuevos reclutas, a los que preparaba mentalmente para que finalmente mostraran su disposición a cometer atentados terroristas, amparados en mandatos divinos sobre el martirio».

El propio ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, explicó ayer que Yusuf Galán había desarrollado en los últimos años «un perfil afín a la figura del 'cibersoldado', la versión 2.0 del combatiente yihadista» que emplea la red informática «para compartir, interactuar y propagar el ideario terrorista».

Los investigadores consideran que lejos de reconducir su conducta, «el detenido había implementado sus acciones como parte de su compromiso con los postulados ideológicos y terroristas de Daesh».

La operación, que continúa abierta, ha sido llevada a cabo por agentes de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, bajo la supervisión del Juzgado Central Instrucción Número 2 y la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

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