«La fuga de talentos es unproblema endémico de esta región que mina su futuro»

Manuel Rincón, en la terraza de la sede de la Escuela de Negocios ENAE Business School, en el campus de Espinardo./Guillermo Carrión / AGM
Manuel Rincón, en la terraza de la sede de la Escuela de Negocios ENAE Business School, en el campus de Espinardo. / Guillermo Carrión / AGM

Manuel Rincón Decano de ENAE Business School. «Murcia tiene un desarrollo impresionante y también una marca que no está al mismo nivel y en la que hay que invertir»

DANIEL VIDALMURCIA

Se muestra tajante Manuel Rincón (Madrid, 1967) al asegurar que la Región de Murcia sufre desde hace tiempo un «problema serio de fuga de talentos en algunas áreas, como la tecnológica, un problema endémico» que «mina su futuro». Rincón, decano de ENAE Business School, incide en la necesidad de «poner en valor y generar conciencia de lo que hacen las empresas murcianas», de «invertir en la 'marca Murcia'», en definitiva. «Es un reto estratégico», define. Ingeniero de Telecomunicaciones, licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación y doctor en Ingeniería de la Empresa, cree que la 'creatividad artificial' solo la veremos en el cine. No está previsto que las máquinas se pongan a crear de la nada «salvo que haya una gran revolución», matiza.

-Defiende usted que en unos años existirán trabajos que ni siquiera imaginamos. ¿Puede aportar algo más de luz?

-Aquí hay dos visiones. Una, más pesimista, que dice que estamos en un momento en el que las máquinas empiezan a quitarnos puestos de trabajo, y además las máquinas son inteligentes, con lo cual no solo nos quitan los puestos de trabajo más rutinarios, sino que, además, nos quitan los trabajos más inteligentes, más sofisticados. En Arizona (EE UU), por ejemplo, ya han permitido los coches autoconducidos, lo que quiere decir que la conducción es una de las actividades humanas que van a desaparecer. Esto está pasando. Lo que viene como consecuencia de esto es el desempleo, la desmotivación y la falta de cohesión social. Al final, una sociedad sin trabajo es una sociedad deprimida, inconexa, que adquiere unos hábitos que no son sanos. Hay personas que ven este problema y auguran un futuro en ese sentido. Pero en la Escuela de Negocios tenemos otra visión. Esto realmente es una oportunidad, porque nos va a permitir que, como seres humanos, nos quedemos con la parte más humana del trabajo y desaparezca la menos humana. Es decir, hay una serie de trabajos creativos que son los que una máquina nunca va a poder hacer. Esos son los que van a crecer, los que se van a multiplicar. No solo nos quedamos con la parte bonita del trabajo, que es la parte creativa, si no que además nos podemos centrar en ella, porque ganamos tiempo que antes dedicábamos a las tareas rutinarias. Aparecen la innovación en forma de nuevas empresas, nuevos hobbies, nuevas actividades profesionales y personales... Y toda una serie de nuevos servicios asociados a esa nueva sociedad más evolucionada, más cercana a la creatividad. El de un diseñador gráfico, de moda, de servicios deportivos... Los que proliferan son los trabajos relacionados con el diseño de cómo hacer las cosas mejor, y los que desaparecen son los tradicionales, rutinarios y administrativos, de hacer todos los días lo mismo. Por eso, por ejemplo, a los profesionales que hoy conducen camiones hay que proporcionarles la formación para que empiecen a hacer un diseño de rutas, o un diseño de clientes, o un diseño de entregas...

En primera persona

Marca Murcia
«No se ha trabajado demasiado; hay que generar prestigio para generar actividad»
Necesidades de la empresa
«Siempre ha habido una distancia entre la universidad y la empresa, y en los últimos años ha crecido»
Profesiones demandadas
«Los dos perfiles más buscados son los de desarrollador de negocio y de TIC, pero en esta región son muy escasos»
Aspectos a mejorar
«La Región de Murcia debería poner más énfasis en la producción de tecnología»

¿'Creatividad artificial'?

-Y, visto el ritmo al que avanza la revolución tecnológica, ¿no corremos el riesgo de que acabemos convirtiendo la inteligencia artificial en 'creatividad artificial', y que los trabajos creativos también se acaben sustituyendo por máquinas?

-Esto no va a ocurrir. La inteligencia artificial se diseña en los años 50 y 60, y empieza a ser una realidad ahora porque la capacidad de computación lo permite. No hemos evolucionado en la teoría, sino en la capacidad de implantarla. Nunca ha habido un espacio para que las máquinas creen conciencia de la nada. Esto no está dentro del proceso de las máquinas, que pueden hacer tareas muy complejas, mucho más complejas que los seres humanos, pero no pueden crear. Eso es un mito que, salvo que haya una gran revolución, no está previsto que ocurra. Una máquina puede jugar mejor al ajedrez que una persona, pero porque puede computar más jugadas. Una máquina puede conducir un camión, pero porque la conducción de una camión es predecible. En cuanto ocurre algo que no está previsto, la máquina no sabe qué hacer. En el cine sí se piensa en esta posibilidad, pero la teoría de la inteligencia artificial no ha ido nunca por ahí. Y la teoría siempre va antes que la práctica. Es poco previsible que esto ocurra, al menos a corto y medio plazo. El ser humano se queda siempre, salvo en el cine, como el dueño de las máquinas.

-¿Qué estudios universitarios cotizan 'al alza', según su opinión?

-Hay una serie de carreras que habitualmente los padres no han visto con buenos ojos por sus salidas profesionales, y que está relacionadas con el diseño y la creatividad, e incluso el arte y las humanidades. Hoy, estudiar Bellas Artes ha pasado de ser una carrera con la que uno no encontraba trabajo, a ser una de las carreras más demandadas por las compañías más innovadoras del planeta, como Amazon, Airbnb, Uber... Estas compañías empiezan a seleccionar a personas que han estudiado Historia, Psicología, Sociología, Bellas Artes... Carreras que promocionan y generan creatividad, que tienen que ver más con el ser humano, con habilidades básicas, y que cada vez son más demandadas.

-¿Se deben poner más las pilas las universidades para readaptar la oferta académica?

-Deberían ponerse las pilas rápidamente para renovarse, y darse cuenta de que el mundo está cambiando. Efectivamente. Tanto la innovación en los títulos ya existentes como la creación de nuevas titulaciones es muy importante. El marketing digital, por ejemplo, no existía hace cinco años y hoy es una de las profesiones más demandadas. Lo que necesita la empresa y no tiene son puestos de innovación, puestos que tengan que ver con hacer las cosas de forma diferente, con salir de la zona de confort.

-¿Se amolda la oferta académica de las universidades a las necesidades actuales de las empresas?

-Siempre ha habido un 'gap', una distancia entre la universidad y la empresa. Y en los últimos años lo que pasa es que esa distancia crece. Las empresas empiezan a pedir otras cosas y las universidades no tienen la capacidad de escuchar a sus mercados y adaptarse. Esa es la razón por la que existe la Fundación Universidad Empresa, por ejemplo. Hace años se reúnen un grupo de empresas para detectar por qué existe ese 'gap', por qué no encuentran personas empleables y por qué la universidad no genera personas empleables. El objetivo de la Fundación es crear un puente entre el estudiante y el empleador, y ese puente sigue siendo necesario. Y cada vez más. Aunque ahora no solo está la Fundación Universidad Empresa, sino una serie de mecanismos sociales que están destinados a cubrir ese puente, a que las empresas puedan encontrar a sus candidatos.

-Dice que la distancia entre universidades y empresas aumenta, aunque desde las instituciones públicas se defiende todo lo contrario. Eso sí, los directivos de empresas de la Región muestran su preocupación por la dificultad para encontrar personal cualificado...

-A pesar de los grandes esfuerzos de la universidad, este 'gap' sigue existiendo de manera importante. La empresa necesita alguien que sepa resolver problemas, que sepa trabajar en equipo, que pueda tener contactos internacionales. Son capacidades básicas de un empleado en cualquier empresa que no se desarrollan en la universidad. Nosotros las llamamos las 'habilidades suaves', las 'soft skills'. Saber negociar, saber hablar en público, saber delegar... Esto no se enseña directamente en la universidad, y es esencial para trabajar en una empresa moderna del siglo XXI y para alcanzar el éxito en el puesto de trabajo. La universidad se mueve, pero la empresa se mueve mucho más rápido.

Los perfiles más buscados

-¿Qué perfiles están buscando las empresas en mayor medida?

-La empresa está muy preocupada porque no encuentra los perfiles críticos. Los dos perfiles que más buscan son el de desarrollador de Tecnologías de la Información y los puestos relacionados con el desarrollo de negocio. Y son dos perfiles que, en esta región en concreto, son muy escasos y muy caros. Los estudiantes de Informática, por ejemplo, ya están contratados a partir del segundo o el tercer año, y así la compañía se asegura la disponibilidad. La formación en desarrollo de negocio es muy baja. Y esto contrasta con las cifras del desempleo. ¿Cómo es posible que haya mucho paro y, por otro lado, las empresas tengan dificultades para encontrar estos perfiles? Y otros, aunque siempre se mencionan estos dos en concreto. Aquí hay un desajuste entre la formación y las necesidades reales del mercado de trabajo.

-¿Qué medidas se pueden tomar para solucionar ese desajuste?

-Varias, aunque la más importante esta en la formación. Hablamos de una sociedad donde el valor fundamental es el conocimiento, es la información. Es el conocimiento lo que hay que incluir en esta ecuación para alinear los dos frentes. Si formamos a las personas adecuadamente, tendremos esa coincidencia. También hay que cambiar un poco todo el concepto cultural de lo que tiene que ver con el desarrollo de negocio, con el concepto del vendedor, del emprendedor, que parece que lo es cuando ya no tiene otra cosa que hacer. Todo lo que tiene que ver con la creación de empresa también es un puente entre estos dos mundos. Lo que vemos nosotros es que el poder está en el pueblo. Antes, los alumnos venían para ser contratados. Ahora vienen para crear sus empresas. Y esto es muy interesante. De hecho, le voy a contar el caso de un estudiante, brillante, el último, que ha creado una empresa y que, en el último proceso de buscar inversores para su proyecto, ha tenido una oferta profesional muy importante, una magnífica oferta profesional de Amazon. Y ha dicho que no. Porque él está más ilusionado con su empresa, que quizá no salga adelante o no obtenga los resultados esperados, que no le va a dar un salario y una seguridad. Nada de lo que le va a ofrecer una gran multinacional. Pero, a cambio, prefiere ser el dueño de su propia vida, de su propia empresa. Estos casos quieren decir que algo está cambiando en el desarrollo de la sociedad. Gente que quiere ser responsable de sus éxitos, pero también de sus propios fracasos, pero tener propiedad sobre lo que se construye. Creemos que, con esta nueva cultura, tendemos hacia el pleno empleo.

-Sin embargo, las multinacionales internacionales sí 'pescan' en la Región a los 'cerebros' que necesitan, dejando a las empresas murcianas sin mucha capacidad de reacción para recurrir a estos perfiles...

-La sociedad murciana invierte mucho en la formación de sus jóvenes, y cuando el proceso es exitoso y se generan perfiles que son atractivos y son necesarios, estos perfiles se van. La Región tiene un problema serio de fuga de talentos, y es uno de los problemas endémicos de esta comunidad; los buenos se van, y el que se queda es el mediocre. Quizá pueda volver más tarde, pero la fuga de talento mina el futuro de la Región.

Cómo retener el talento

-¿Y qué puede hacer la Región para retener el talento?

-En primer lugar hay que ofrecer oportunidades interesantes y atractivos a estas personas para que no se vayan. Y también está lo que tiene que ver con el 'city marketing'. Es cierto que Murcia tiene una cierta marca que hay que trabajar. Esta marca se ha trabajado demasiado poco, y hay que generar prestigio. Es decir, hay que conseguir que quedarse en Murcia sea un valor. No solo porque uno tenga un salario competitivo, sino porque quedarse en Murcia sea una idea que en sí sea positiva. A nivel nacional, por ejemplo, se hace un esfuerzo muy importante de inversión en marketing para la 'marca Spain'. Esto hace que venga el turismo, que venga la inversión empresarial... Esto se consigue generando marca. Marca España, o marca Murcia. Lo que vemos aquí es un desarrollo impresionante con una marca que no está al nivel. La capacidad industrial de esta región no se conoce porque no se ha dado a conocer, porque no se ha invertido en ese marketing, en esa generación de marca. Murcia es una marca en sí, y como tal hay que invertir en ella. Todos los agentes interesados en su crecimiento, claro, el tejido empresarial y la sociedad en general, que está representada por el Gobierno. Este es uno de los principales retos presentes y futuros. Tenemos los elementos para generar el marketing, porque el producto murciano tiene mucho sentido. Solo hay que trabajar esos elementos para generar el prestigio. Cuando uno entra en los detalles de lo que hace la empresa murciana, es impresionante. Somos unas de las regiones de Europa donde más empresas creativas se generan. Aquí hay muchísima innovación, mucha patente, somos pioneros en la tecnología del agua... pero lo que hace falta es generar la conciencia de que verdaderamente sabemos innovar. Comunicar lo que somos capaces de hacer, lo que ya hacemos. Lo que no está al nivel de nuestra innovación es lo que comunicamos sobre esta innovación hacia afuera.

-¿Qué es lo mejor que están haciendo las empresas murcianas?

-La innovación, y también la internacionalización. Esto supone arriesgarse, que es esencial, además de otras muchas cosas. Irse a China o a Sudáfrica con el nuevo producto en un maletín hasta que se ha desarrollado allí el negocio. Y se están viendo resultados espectaculares.

-¿Y en qué aspectos cree que deben mejorar?

-La Región de Murcia debería poner más énfasis en la producción de tecnología. La tecnología de la información es un cuello de botella para la empresa, y eso está minando su recorrido. Esto es más fácil que decir que de hacer, pero promover facultades de Informática, de Ingeniería Eléctrica y este tipo de sectores es algo que habría que hacer. Es un reto eliminar ese cuello de botella.

-¿Qué necesitaría el tejido empresarial de parte de las administraciones públicas para poder eliminar esos obstáculos y que su desarrollo fuera más fluido?

-Primero, generar capacidad de desarrollo tecnológico, que es uno de los cuellos de botella más identificados por las empresas. El otro es el tema de la marca, de la imagen, que hablábamos antes. Y esto es fundamental porque nos movemos en un entorno de confianza, de prestigio. Si hay prestigio, se genera actividad. Siempre ha pasado esto, pero ahora pasa más que nunca. Las empresas juegan a esto. Primero generan prestigio, y luego esperan a que venga el retorno económico. El mundo se mueve así, y la Región necesita este 'city marketing'. Necesita generar una imagen de desarrollo, de modernidad, de evolución. Ya la tiene, pero solo hay que ponerla en valor, porque esa marca atrae actividad. Es un círculo vicioso en el que estamos ahora, pero que fácilmente se podría convertir en un círculo positivo. La empresa murciana invierte mucho en generación de prestigio, pero se asocia con la marca Murcia, que no tiene ese prestigio. Es estratégico invertir en la marca Murcia, porque así las empresas heredan ese prestigio y pueden ser más competitivas.

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