«Las fronteras entre El Puntal y Espinardo darían para escribir un buen libro»

Salvador Ros. / javier carrión / AGM
Salvador Ros. / javier carrión / AGM

Salvador Ros Presidente de la Junta Municipal de El Puntal

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍASMurcia

Cuestión tan antigua como discernir dónde se alzaba la ciudad a la que sustituyó la actual Murcia es aclarar, ya no sobre el plano sino en el corazón de sus ciudadanos, dónde acaba la pedanía de Espinardo y dónde empieza El Puntal. Y durante años, la discusión no ha encontrado solución aparente. De estas cosas habla el actual presidente de la Junta Municipal de esta última pedanía, Salvador Ros, además de aportar datos sobre el mirador que pronto construirán en el antiguo cabezo de San Cristóbal. Supondrá una vista inédita de la vega murciana desde el sur. Y también habla del belén que acaban de inaugurar. Entretanto, Ros advierte de que la huerta de El Puntal, «es de la poca que nos va quedando en todo el municipio, por lo que habría que cuidarla y potenciarla, desde sus bancales, sus acequias y sus construcciones históricas».

-¿Cómo se le ocurrió la idea de impulsar este nuevo mirador sobre la huerta?

-Sucedió en el mismo momento que subí al monte por primera vez. Al verlo pensé: esta vista debe ser disfrutada por todos.

-¿En qué cree que beneficiará ese proyecto a El Puntal y al resto de los murcianos?

-Considero que servirá para reactivar la economía de la zona, la cual es muy necesaria en estos momentos. Y también permitirá que todos los vecinos de Murcia puedan disfrutar de las vistas de su ciudad y de la huerta, el auténtico y último pulmón verde de nuestro municipio, en definitiva.

-¿Qué otras iniciativas ha abordado para esta pedanía?

-Entre otras muchas, la rehabilitación de las viviendas del casco histórico, un proyecto realizado por la Empresa Verbo Estudio, la misma que realizó la rehabilitación del barrio de Santa Eulalia. Y también el traslado del lugar de reunión de la junta municipal a la antigua vivienda de Tomás Canales, ahora de titularidad municipal. Sin olvidar el denominado huerto de ocio, así como otras zonas deportivas y locales para Los Rectores y Juan Carlos I. Eso, sin olvidar la restauración del Molino Alfatego y las viviendas de la Torre de los Frailes.

-¿Es El Puntal la poca huerta que nos va quedando?

-Exacto. Es por ello que debemos protegerla y potenciar todo el entorno: sus bancales, sus acequias y sus construcciones históricas.

-¿Cómo se celebra la Navidad en el pueblo? ¿Qué tradiciones aún se conservan?

-Precisamente, este año se ha potenciado a través de la asociación de vecinos la realización de un gran belén, que está expuesto en la parroquia de El Puntal y se incluye en el circuito municipal. Permanecerá abierto hasta el próximo 5 de enero, en horario de 18 a 21 horas.

-¿Debería el Ayuntamiento preocuparse más de las pedanías?

-Por supuesto. Tenga en cuenta que el futuro del municipio siempre pasará por las pedanías. Habría que apostar más por ellas.

-¿Están claras las fronteras entre El Puntal y Espinardo?

-(Risas) Ese tema es para escribir un buen libro. El campus universitario, una parte de la urbanización Mirador de Agridulce I, el polígono industrial Cabezo Cortao, el centro comercial El Tiro, Los Rectores, los cementerios de Murcia, de El Puntal, Churra y Espinardo, toda la zona de Juan Carlos I... ¡Todo eso es El Puntal!

-¿Dónde está, entonces, el problema de esos límites?

-El problema persiste porque, además, compartimos código postal con Espinardo y parecemos una pedanía suya. Con todo mis respetos, a Espinardo, siendo un barrio de Murcia aún funciona como pedanía, cuando debería ser un distrito.

-¿Están ustedes preparando un escudo para su pedanía?

-Es cierto. Aunque estamos preparando el borrador de un escudo para que los vecinos puedan elegir mediante votación el que más les gusta en diseño y color. En la actualidad, la pedanía no dispone de ninguno.

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