La franja litoral del Mar Menor ya cuenta con 24 tanques de tormenta

Imagen de archivo de las obras de un tanque de tormentas en el parque José Luis de los Ríos, en San Pedro del Pinatar./A. Salas
Imagen de archivo de las obras de un tanque de tormentas en el parque José Luis de los Ríos, en San Pedro del Pinatar. / A. Salas

No todas las instalaciones funcionan bien, en Los Alcázares hace falta otra red de impulsión y los de Lo Pagán necesitan unos ajustes

ALEXIA SALAS

Cuando se cierre la última compuerta del plan de construcción de tanques de tormenta, el Mar Menor tendrá 24 depósitos alrededor de todos sus flancos para protegerlo de las aguas contaminadas. La Comunidad Autónoma ha aumentado en tres el número de tanques ambientales en el entorno de la laguna. «Están concebidos para captar las primeras aguas contaminadas, que arrastran a su paso hidrocarburos y sedimentos del lavado de las calles», explica el nuevo consejero de Agua, Miguel Ángel del Amor.

En total, serán 30 las cisternas que quedarán construidas en la Región, ya que entre los 13 terminados se encuentran los de Abanilla, Abarán, Alcantarilla, Alguazas y Yecla, pero será en la costa del Mar Menor el principal desembolso. De momento, la Comunidad lleva gastados 16 millones de euros y, si se mantiene la media de gasto, entre 1,5 y 2 millones de euros por tanque, en el entorno de la laguna es de prever que la cifra de lo ya invertido se duplique.

u 13 tanques terminados
Abanilla, Abarán, Alcantarilla, Alguazas, Cartagena (2), Los Alcázares, Pliego, San Javier (2), San Pedro del Pinatar (2) y Yecla.
u 7 tanques en ejecución
Cartagena (3), Torre Pacheco, La Unión y San Javier (2).
u 10 tanques planificados y en redacción
Cartagena (4), Los Alcázares (3), San Javier (2) y San Pedro del Pinatar.

La financiación no es la mayor complicación para ejecutar estas infraestructuras, ya que la Región cuenta con fondos europeos para el plan, sino la complejidad de estas balsas subterráneas, que recogen los primeros caudales de lluvia y después deben bombearlos hasta la depuradora más próxima para su reutilización para riego. En varios casos, solo han logrado que empiecen a funcionar a los dos años de construirlos, y algunos arrastran deficiencias y fallos en los motores y el suministro eléctrico.

Quejas vecinales

El primero que se construyó en Los Alcázares, bajo el cauce de la rambla, se finalizó hace ya dos años y tuvo instalado un motor defectuoso hasta el pasado verano, cuando la empresa lo cambió. Después ha sido el bombeo de aguas a la depuradora lo que no funcionaba como debería porque necesitaba una tubería de mayor diámetro en lugar de la que se conectó. «Es como un coche con mucho motor pero que no corre, tarda más tiempo en bombear», explica el alcalde, Anastasio Bastida.

La Comunidad ya redacta el proyecto para cambiar la red de evacuación de aguas, cuyo estancamiento ha provocado quejas de los vecinos por los malos olores y los mosquitos. Hasta que el sistema funcione como un reloj suizo, el alcalde no piensa aceptar la responsabilidad de su mantenimiento, cuyo coste desconoce.

En la misma situación se encuentran los tanques de San Pedro del Pinatar, de momento, con dos terminados y funcionando, aunque con deficiencias. La alcaldesa, Visitación Martínez, se niega a recepcionarlos «porque faltan ajustes y, hasta que no estén perfectamente, no los vamos a aceptar». En el tanque de la explanada de Lo Pagán se unieron además retrasos en las obras que provocaron la pérdida del 50% de los fondos europeos por incumplir los plazos.

De los 600.000 euros previstos de subvención europea, la Comunidad tuvo que costear los 1,2 millones de euros de la obra, que tropezó con conducciones urbanas subterráneas, el alto nivel freático y las interrupciones estivales obligadas en una zona turística. En San Pedro se construyó otro más bajo, el del parque de José Luis de los Ríos, y hay otros dos en estudio, uno junto al instituto Dos Mares, próximo al canal del Parque Regional que desemboca en el Mar Menor, y otro más al norte, junto al centro de talasoterapia.

28.000 metros cúbicos

En Santiago de la Ribera, el Ayuntamiento de San Javier estima que los dos tanques finalizados han evitado ya el aporte de 28.000 metros cúbicos de aguas nocivas al Mar Menor. El situado en la calle Bernal, junto al cine de verano, evitó además durante las lluvias torrenciales que se desbordara la red de saneamiento y acabara vertiendo en la vía pública los excedentes. Esta cisterna, con capacidad para 2.500 metros cúbicos, puede bombear 600 metros cúbicos por hora y cuenta con eyectores sumergidos para evitar los malos olores en el agua almacenada hasta que se evacue a la depuradora.

El situado junto a la base militar tardó más en ponerse en marcha, ya que el suministro eléctrico llegó con un año de retraso. Posteriormente, ha sufrido averías en el motor y defectos en las compuertas. Actualmente, se encuentra en obras otro depósito en la avenida de la Patrulla Águila, el mayor de todos, con capacidad para 6.000 metros cúbicos, que además estará conectado a dos colectores de aguas pluviales y un dispositivo de laminación para aliviar las inundaciones. Los técnicos calculan que este dispositivo subterráneo, en cada episodio de lluvia torrencial, podrá evitar la llegada de más de 12.000 metros cúbicos de agua sucia al Mar Menor.

«Una tarifa plana»

Los operarios municipales se ocupan de las tareas de mantenimiento de los tanques, pero el Ayuntamiento de San Javier ya ha preparado los pliegos de condiciones para contratar un servicio externo de vigilancia, conservación y operación de estas infraestructuras. Trabajo habrá, ya que la Comunidad Autónoma tiene previstos 6 tanques para San Javier.

El consejero de Agua ha propuesto a los ayuntamientos «que hagan un convenio con la Entidad Pública de Saneamiento y Depuración de Aguas Residuales de la Región para acordar una tarifa plana de mantenimiento». Los próximos embalses subterráneos se construirán en las orillas cartageneras de Playa Honda y Mar de Cristal. En Cartagena hay ya dos construidos, otros tres en ejecución y cuatro más planificados.

Para el consejero, otra complicación añadida es «encontrar los huecos que quedan en las zonas urbanas, que normalmente son parques, por lo que aprovechamos para después hacer jardines en superficie».

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