La falta de caudal de riego obliga a exportar un 30% de hortalizas de otras provincias

Selección de brócoli en una empresa agraria de Lorca./Sonia M. Lario
Selección de brócoli en una empresa agraria de Lorca. / Sonia M. Lario

Coag reclama un plan hidrológico regional y reconoce que la desalación puede dar «autonomía hídrica»

Juan Carlos Hernández
JUAN CARLOS HERNÁNDEZMurcia

Ya no se trata de regantes que arriendan tierras en Albacete para cultivar hortalizas de invierno ante la falta de agua en la Región. El 30% del volumen que actualmente exportan empresas y cooperativas agrarias murcianas procede de Andalucía, Comunidad Valenciana, Extremadura e, incluso, Navarra, afirmó ayer el presidente de Coag, Miguel Padilla.

Los exportadores no pueden descuidar ni un ápice sus compromisos de entrega con las cadenas distribuidoras de Reino Unido, Francia y Centroeuropa. De ahí que adquieran producciones foráneas para sus almacenes de manipulado y envasado, algo que ya realizan desde hace tiempo grandes compañías como G's, Agromediterranea y Florette.

«Lo malo es que una situación aparentemente coyuntural puede convertirse a medio plazo en una gran deslocalización de mano de obra y maquinaria en perjuicio del campo murciano», advirtió ayer Padilla durante una rueda de prensa sobre el balance agrícola de 2017.

Prefiere aparcar a corto plazo la demanda de nuevos acueductos y construir «dos o tres» grandes desalinizadoras bajo control público

Coag considera que la situación actual del sector hortícola no tolera más expectativas sobre futuros trasvases. «Es momento de ser pragmáticos. Murcia puede tener la oportunidad de ser autónoma en recursos hídricos durante los próximos años si apuesta por la desalación. Eso no implica que renunciemos a transferencias de caudales desde el Ebro o el Tajo Medio, pero necesitamos agua cuanto antes, no promesas», remarcó el presidente del sindicato agrario.

En este sentido, Miguel Padilla ve necesaria la construcción de dos o tres desaladoras públicas de gran capacidad -«para generar entre 150 y 200 hectómetros anuales cada una»- abastecidas por energía fotovoltaica.

Subrayó que dichas instalaciones deberían ser de gestión pública, «porque los precios de las frutas y hortalizas no suelen dar margen para pagar caudales caros proporcionados por plantas privadas».

En el marco de esta apuesta por la desalación debe concretarse, aseveró Miguel Padilla, un plan hidrológico regional, que podría abarcar el espacio de la cuenca del Segura; esto es, la mitad sur de Alicante y el norte de Almería. «Ese plan nos permitiría planificar, contando con los recursos disponibles en cada momento, las hectáreas que pueden ser irrigadas, la apertura de los pozos necesarios, las conexiones entre acueductos y los desembalses del río Segura», explicó. Ello requeriría una constante coordinación entre la Confederación Hidrográfica del Segura y las administraciones regionales de Murcia, Valencia y Andalucía.

«Durante veinte años -manifestó Padilla-, no se ha hecho nada. Hemos recibido promesas desde hace cuarenta años de que iba a venir agua y de que habría un Plan Hidrológico Nacional que resolvería todos nuestros problemas, pero eso no ha ocurrido. Hay que buscar responsabilidades. No solo por hechos, sino también por promesas incumplidas».

Miguel Padilla igualmente hizo repaso a la producción y los precios de los productos agrícolas de la Región, entre los que destacó el aumento de las cosechas de almendra y aceituna, así como una vendimia estabilizada, con una merma de solo el 10%. En cuanto al cereal, lamentó su casi nula producción.

En ganadería, recalcó que, en porcino y ovino, los precios se han mantenido «aceptables». Añadió el 'boom' de la venta de rebaños de cabra murciano-granadina a países del Magreb. Respecto a frutas de hueso y hortalizas de verano, calificó 2017 como «un año de desastre» debido a los bajos precios del pasado verano.

El presidente de Coag-Murcia criticó la gestión de los fondos propios de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, que sumaban 29 millones durante el presente ejercicio: «17,2 fueron para pagar la desaladora de Escombreras y otros 6,3 millones, para el Imida. Solo la cantidad restante (5,5 millones) se dirigió a hacer verdadera política agraria».

Dentro del Plan de Desarrollo Rural llegaron 98 millones en cofinanciación entre la UE, el Estado y la Comunidad, de los que la Región aportó 25,7 millones de euros. El presidente de Coag calificó de «insuficiente» tal cantidad y pidió a las formaciones políticas que se aumente en los presupuestos regionales. Igualmente criticó que la inyección de dinero público para el fomento de la agricultura ecológica (11 millones) se haya hecho en detrimento de los planes de mejora de explotaciones agrarias.

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