La falta de agua recorta empleos en el campo y dispara el alquiler de tierras en otras provincias

La falta de agua recorta empleos en el campo y dispara el alquiler de tierras en otras provincias

Las cooperativas ya acusan una merma del 12% de trabajadores, los contratos se frenan en el Campo de Cartagena y crece la deslocalización en el sector hortofrutícola

M. BUITRAGOMURCIA

La escasez de agua para el regadío vapulea al sector hortofrutícola en el tránsito de una campaña a otra, entre la recolección y las próximas plantaciones. El impacto es general, aunque los efectos van por barrios. El mapa es el siguiente: los regadíos tradicionales de las tres vegas temen pérdidas incalculables con el cierre de las acequias; el Campo de Cartagena ha lanzado un SOS, al igual que la Vega Baja; en la comarca del Guadalentín queda agua para dos meses; en Mazarrón están sorteando el problema con desalación; y en la comarca del Bajo Almanzora, área de confluencia de Murcia y Almería, ya han iniciado las movilizaciones.

Las consecuencias se traducen en la pérdida de empleo en las cooperativas y el freno de contratos temporales. Además, los productores están afrontando el problema con el alquiler de tierras en otras provincias para asegurar los pedidos a sus clientes. A diferencia de otras grandes sequías, como las que tuvieron lugar a mediados de los dos decenios anteriores, la actual ha atacado a toda la península, es más prolongada en la cuenca del Segura y ha cerrado el grifo de los trasvases del Tajo y del Negratín.

Existe una deslocalización casi total; muchos empresarios tomaron precauciones y se llevaron los cultivos a zonas altas Muchos trabajadores se desplazan de forma continua a otras regiones con caudales suficientes para plantar y recolectar

En la reciente edición de Fruit Attraction de Madrid, las grandes cadenas europeas de distribución recibieron garantías de que el suministro de frutas y verduras está asegurado, como explican Juan Marín y Fernando Gómez, presidentes de Proexport y Apoexpa, respectivamente. Dicha garantía llega hasta enero, y los verdaderos problemas empezarán en 2018 si sigue sin llover, enfatiza Marín. De ahí la urgencia por asegurar caudales para mantener viva la cadena comercial y los puestos de trabajo.

El presidente de la Federación de Cooperativas Agrarias de la Región (Fecoam), Santiago Martínez, informó de que se ha producido una reducción del 12% en los contratos de esta campaña. Los empleos de carácter temporal tienen una duración de cinco y seis meses. Las cooperativas integradas en Fecoam dan empleo a unos 40.000 trabajadores dedicados a la producción y manipulación. Martínez indicó que muchas cooperativas solo han plantado entre el 50% y 60% de lo habitual debido a la escasez. En algunas zonas se han dosificado los riegos para ahorrar con vistas a la próxima campaña.

La empresa de contratación temporal Terra Fecundis informó de que no ha notado una merma de su actividad, si bien algunos productores y representantes agrícolas lo atribuyen a la creciente movilidad que se está produciendo, tanto de mano de obra como en los cultivos.

Juan Marín explicó que existe una deslocalización creciente de producciones y un aumento del alquiler de tierras en zonas con más recursos hídricos. Viendo lo que se avecinaba, muchos empresarios agrícolas «se han movido» para asegurar la campaña. «Estaban todos sobre aviso y se han llevado los cultivos a zonas altas», señaló. Han alquilado tierras para producir en Ciudad Real, Madrid (Estremera), Albacete, Tobarra, Hellín y municipios de Extremadura. Otros han optado por zonas de Almería y Granada, como Sierra de María y Huéscar; así como por Caravaca y otros municipios del nacimiento del Segura.

Al mismo tiempo, se compran producciones en otras áreas de España para asegurar el suministro a las cadenas de supermercados del continente, algo que suele ser más habitual al margen de la sequía, y que se hace para mantener un flujo constante y atender la demanda.

La falta de especialización se suple con el desplazamiento continuo de miles de jornaleros, técnicos y capataces que salen de la Región de Murcia, algunos a más de 400 kilómetros. Una logística muy complicada, recalca Juan Marín. Ahora se están recolectando las hortalizas que se plantaron entre julio y septiembre. Pero cruzan los dedos para que no se produzca un desplome de las temperaturas. Algunas variedades de lechuga tienen ciclos de 70 a 100 días. Necesitan frío, pero hasta cierto punto.

«Si la situación no cambia, a partir de enero no se podrá plantar. Si ahora hay problemas, el año que viene se producirán muchos despidos por falta de producción en nuestra zona», dijo. La Comunidad de Regantes de Lorca empezará a reducir su actividad el próximo año si las lluvias no llegan con intensidad.

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