«La explotación de animales en el circo tiene los días contados»

Guimelh en una actuación. / lv
Guimelh en una actuación. / lv

Guimelh Amaro Martín. Socio de La Chimenea Escénica y Up-Arte

TERESA RUEDAMurcia

Entre acrobacias y malabares crean y actúan los circenses de la compañía murciana La Chimenea Escénica en las calles de la ciudad. Las Fiestas de Primavera han traído consigo las más variadas actividades y actuaciones, entre ellas, las de este circo callejero. Guimelh Amaro pertenece a La Chimenea Escénica y a Up-Arte, y a ambas compañías dedica la mayor parte de sus horas. «Es muy sacrificado, pasas el tiempo entre ensayos y temas administrativos» aunque, «mientras te guste lo que haces, merece la pena». Hoy domingo vuelven a la plaza de Santo Domingo (18.00 horas) para poner el cierre a las fiestas huertanas.

-¿Cuál es la esencia de su espectáculo callejero?

-Es un cabaret-circo. Con el formato cabaret del presentador, pero con pruebas de circo contemporáneas, sin animales ni nada de eso. El presentador, que es un mago, y los números, que son de disciplinas circenses, como malabares, manipulación de objetos o danza. No hay un hilo conductor. Es un formato clásico en el que cada número es diferente al anterior. Al fin y al cabo, es deberse al público sin más ambiciones.

-¿Por qué en las Fiestas de Primavera?

-Nos han ido llamando por el boca a boca de barrios como La Seda o Puente Tocinos, pero ahora ha sido el Ayuntamiento en las Fiestas de Primavera. Intentamos que cada vez sea menos por amor al arte, porque, al final, es nuestra forma de vida. Sí que es verdad que no hay mucha cultura de circo; al principio con un poco de dinero y la promoción nos valía, pero ahora, cada vez más, intentamos pedir lo que vale el trabajo.

-En la asociación llevan a cabo talleres de todo tipo (desde danza a malabares). ¿Quién imparte estos cursos?

-Todos somos profesionales, al igual que los talleres. No están solo los regulares de circo, sino que también hacemos intensivos, 'masterclass', representaciones teatrales, conciertos. Hay varios talleres que tienen muy buena acogida, pero, por señalar alguno, el de tela o danza aérea funcionan muy bien. Los niños también se ilusionan con las disciplinas de circo.

-¿Cuál es la situación de estas artes en España?

-Es un entorno de desolación, sobre todo aquí, en nuestra Comunidad. Al final nos acostumbramos a funcionar solos, sin depender de nadie; es un pensamiento pesimista, pero funcionamos sin contar con ninguna ayuda externa. Hay una serie de ayudas estatales muy concretas, pero si no cumples los requisitos no tienes acceso a ella; y concretamente en nuestra Comunidad no las cumplimos, así que subsistimos como podemos.

-¿Se considera en general el circo como algo del pasado?

-Han pasado dos cosas, o así lo percibo yo. El circo tradicional ha ido desapareciendo, el tradicional con animales. Se ha ido haciendo menos porque, además, está peor visto. Hay otra cosa que para mí es totalmente diferente, y es el circo contemporáneo, que es lo que nosotros hacemos.

-¿En qué se diferencia el circo tradicional del contemporáneo?

-Creo que dependiendo de a quién se lo pregunte tendrá una contestación diferente. El contemporáneo no es puro exhibicionismo o entretenimiento, sino que hay una sensibilidad artística en lo que estás haciendo y no se trata simplemente de mostrar las habilidades que has estado practicando. Cada vez se incorpora más el teatro y la dramaturgia. Es una forma de expresar utilizando disciplinas circenses y, seguramente, se llame circo por eso. Es un arte bastante distinto.

-¿Qué opina de la utilización de animales en el circo? Todos hemos visto las imágenes de los elefantes heridos en la autovía.

-No tiene nada que ver con nuestro mundo contemporáneo. Eso se está extinguiendo, no se utiliza y tiene los días contados. Ver hoy en día a un tigre en una jaula es diferente. Antes, la gente lo observaba y le gustaba, y ahora se extrañan o se enfadan porque realmente ese animal no debería estar ahí entre barrotes.

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