Estío a contracorriente

Vicky Mera. Origen: Gijón. Destino: Mula. Vacaciones: Inició el 7 de junio un retiro espiritual en el Real Monasterio de Nuestra Señora de la Encarnación para reflexionar y alejarse de la rutina cotidiana. Leer, orar, pasear y ayudar a los peregrinos que llegan con destino a Caravaca de la Cruz son sus actividades diarias. Es la primera vez que escoge unas vacaciones de este tipo.
Vicky Mera. Origen: Gijón. Destino: Mula. Vacaciones: Inició el 7 de junio un retiro espiritual en el Real Monasterio de Nuestra Señora de la Encarnación para reflexionar y alejarse de la rutina cotidiana. Leer, orar, pasear y ayudar a los peregrinos que llegan con destino a Caravaca de la Cruz son sus actividades diarias. Es la primera vez que escoge unas vacaciones de este tipo. / Guillermo Carrión / AGM

La Asociación de Agencias de Viajes de la Región estima que cuatro de cada diez turistas apuestan por «veranear de forma alternativa», desde pagar por un retiro espiritual en un convento a correr los Sanfermines, o viajar a Hungría y Rumanía para cazar corzos, jabalíes y osos pardos La Consejería de Turismo reconoce que algunas propuestas minoritarias, como el 'birdwatching', ayudan a desestacionalizar la actividad del sector

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

El sonido de las golondrinas es lo único que rompe el silencio sepulcral y la paz que se respira en el Real Monasterio de Nuestra Señora de la Encarnación, mientras los primeros rayos de sol bañan esta majestuosa construcción que se levanta a los pies del Castillo de Mula desde el siglo XVII. «Llegué de Gijón el 7 de junio. Desde la carretera veía el castillo y cuando el taxi me dejó en el convento era mejor de lo que había imaginado; no sé hasta cuándo estaré aquí porque me encuentro muy a gusto», comenta en voz baja Vicky Mera, mientras retira las sábanas de las literas de unos peregrinos que han pasado la noche, de camino a Caravaca de la Cruz. «Les echo una 'manina' a las 'monjinas'», aclara con acento asturiano.

Por primera vez en su vida, esta jubilada, de 65 años, ha escogido pasar sus vacaciones en un retiro espiritual. Su elección no es una 'rara avis', ya que la Asociación de Agencias de Viajes de la Región estima que cuatro de cada diez turistas que vienen a la Región y cuatro de cada diez murcianos que pasan sus vacaciones fuera de la Región van buscando «veranear de forma alternativa». Ángel Luis Guarinos, miembro de ese ente y uno de los fundadores de Viajes Diana en Murcia, explica que «la gente quiere ver y experimentar cosas; ya no se vende tanto turismo de sol y playa».

Es el caso de esta gijonesa que se decantó por uno de los siete monasterios, casas de espiritualidad, conventos y hospederías que la Diócesis de Cartagena tiene abiertas a este tipo de retiros en Cartagena, San Javier, Murcia... «Lo que más me gusta es reflexionar». Tiempo tiene para ello porque ahí no hay la menor distracción: en el convento no existe rastro de la tecnología, ni siquiera un transistor, y con las monjas solo se puede comunicar a través de un torno giratorio, de 10 a 12.45 horas y de 17.20 a 19 horas. «Entre la playa y el convento me quedo con esto; así de tajante», sentencia mientras abre la puerta de su habitación para mostrársela a 'La Verdad'.

Las agencias de viajes ya ofertan paquetes de exploración a parques naturales de Costa Rica

Unas vigas de madera recorren el techo de la estancia, en la que no hay ninguna comodidad más allá de lo imprescindible: una cama, un armario para la ropa, una mesita con un flexo, un ventilador setentero para combatir el calor y un pequeño ventanal que permite divisar a vista de pájaro el casco antiguo. «Cada día me levanto a las 6.30 horas para rezar, asearme, desayunar los dulces que hacen las monjas, como tejas, rollos, magdalenas... y después a misa, a pasear, leer, hablar con los peregrinos...».

Los pasillos del Real Monasterio de la Encarnación rezuman historia y un haz de luz ilumina la Capilla del Señor de la Escalera. «Aquí sientes una paz que no se puede explicar; lo necesitaba». El alojamiento incluye desayuno y cena y el precio por noche es siempre el mismo, sea temporada baja o alta, tal y como aclara sor María Asunción: «Se paga la voluntad». La hospedería está dando muy buenos resultados, aunque la monja se queja de que «algunos dan con derroche la voluntad y otros no, a pesar de que todo el dinero va en beneficio de la gente que se hospeda». Desde que en septiembre abrieron sus puertas están recibiendo grupos de peregrinos y parejas que hacen retiros espirituales de fin de semana, llegados de Cataluña, Valencia, Murcia y País Vasco. Los ganchos turísticos son la paz, la Santa Espina que alberga el convento y el Año Jubilar. «El dinero que consigamos con los turistas lo usaremos para unificar los juegos de sábana de las 29 camas, para arreglar el convento y atender a la gente necesitada».

El corredor de Calasparra

Pedro Juan Bermejo Egea. Origen: Calasparra. Destino: Pamplona. Vacaciones: Este autónomo, de 35 años, destinará 8 de sus 15 días de vacaciones a correr los encierros de los Sanfermines y de San Sebastián de los Reyes (Madrid). El pasado verano le pasó por encima un manso y se topó con un Miura, pero salió de las fiestas de San Fermín sin sufrir una cogida. / Guillermo Carrión / AGM

En la viña de la oferta turística alternativa caben todo tipo de emociones, desde la espiritualidad a los chutes de adrenalina. Buen ejemplo de ello es Pedro Juan Bermejo Egea, autónomo pluriempleado en un taller de cerrajería y un bar de su Calasparra natal, que este año destinará ocho de sus quince días de vacaciones a correr en Sanfermines y en San Sebastián de los Reyes. «Escojo este tipo de vacaciones porque mi pasión es ponerme delante del toro, del tamaño que sea y donde sea; es una sensación inexplicable». Este lunes, en Pamplona, cumplirá con el ritual previo a cada encierro: «Me pondré el pañuelo rojo en la muñeca y le rezaré a la Virgen de la Esperanza y a San Fermín».

Pedro Juan lleva cuatro años consecutivos corriendo los encierros y reconoce que «el que diga que delante de un toro no siente miedo, miente». Sabe muy bien lo que se dice porque en julio de 2016 salió ileso de un encontronazo con dos morlacos. «Fue el 14 de julio; me pillaron en el callejón de la plaza de toros. Ya no podía echar marcha atrás. Me arrolló un manso y me pasó por encima, y cuando me levanté me encontré un Miura, pero no me hizo nada». Este susto no le ha hecho replantearse esta peculiar forma de veranear, no solo por el riesgo, sino porque en cinco días se gastará 1.200 euros y todavía tiene por delante tres días de encierros en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes. «No me pienso retirar».

Pedro Juan ha mamado los encierros desde que era un niño y los presenciaba con su familia en Cehegín, Moratalla, Calasparra... aunque los Sanfermines son distintos para él. «Cada vez que voy intento hacer la mejor carrera de mi vida». Tal es su pasión por los toros que hasta ha logrado convencer a su novia, Ana María Marín, para que le acompañe a Pamplona. «El próximo 15 de julio cumpliré 36 años y lo volveré a celebrar cantando el 'Pobre de mí'».

¿La pulserita en crisis?

Pasar el estío a contracorriente cada vez gana más adeptos, y la prueba de ello son algunos de los paquetes de «turismo de exploración y aventura» que oferta Viajes Diana. «Hay gente a la que le gusta recorrer los parques naturales de Costa Rica, en vez de ir a Cancún a ponerse la pulserita y beberse un margarita», ejemplifica desde la agencia Ángel Luis Guarinos. «Los hoteles están dentro de estos espacios naturales; son tipo 'loft' y ofrecen al turista la posibilidad de disfrutar de las tirolinas, de los senderos señalizados...». El precio por persona, por diez días explorando los bosques tropicales y los canales navegables del Parque Nacional Tortuguero, es de 1.700 euros. «A Costa Rica ya cerramos 15 plazas al año». También comercializan seis plazas anuales al Tibet, para practicar 'trekking' y escalada, por 2.500 euros por persona (12 días).

A por el oso pardo rumano

La comunión entre aventura y turismo permitió a José Javier Gómez Martínez montar en Jumilla la agencia J.J. Gómez Caza, que organiza expediciones internacionales de cacería. «Empecé sin ánimo de lucro. La gente me pedía ayuda para buscar fincas y determinados animales», comenta este joven que tiene un 'GPS' natural para localizar presas.

«Empecé con catorce años ayudando en la Sociedad de Cazadores de Jumilla en las batidas de jabalíes». Con el tiempo fue ganando experiencia para localizar fincas y era tanto el tiempo que se dedicaba a asesorar que se decidió a profesionalizarse. «Monté la agencia hace cuatro años. Alternamos turismo y caza; la idea surgió por la necesidad que tenían algunos aficionados de cazar animales que no hay en España».

Cada año organiza seis expediciones a Rumanía para cazar osos pardos, ocho a Francia y quince a Hungría, donde los trofeos son corzos y jabalíes. «Dos días los destinamos a cazar y dos a hacer turismo; el precio por pareja suele ser 4.000 euros». La agencia funciona tan bien que estudia ofertar el próximo año una expedición a Botswana «para cazar los cinco grandes: león, rinoceronte, elefante, búfalo y leopardo».

De momento, del 25 al 30 de julio, viajará a Hungría con sus últimos clientes, Juan de Dios Fernández Sánchez y su mujer. «Iba buscando salir de la rutina del chiringuito y de la playa», subraya esta funcionario de Albacete. «No son las típicas vacaciones; hay que ahorrar, pero esto es una vez en la vida y te lías la manta en la cabeza», zanja Juan de Dios, aficionado a la caza desde hace 18 años. «En Hungría, los jabalíes parecen bisontes: pueden llegar a pesar 130 kilos».

La agencia J.J. Gómez Caza se ocupará de proporcionarle los billetes de avión, el hotel, las visitas turísticas por Budapest, las escopetas y además le traerá a España todos los trofeos que cace. «Solo hay que preocuparse de disparar bien».

La fauna es un gancho turístico no solo para los cazadores, también para aquellos que se dedican a contemplarla, tal y como ocurre con el 'birdwatching'. Su finalidad es la observación de pájaros. Puede sonar a broma, pero genera dinero al sector hostelero, ya que la Consejería de Turismo subraya que el nivel de gasto del turista ornitológico nacional es de 100 euros por persona y día y de 145 euros en el caso de los extranjeros. En la Región hay 22 zonas de especial protección para las aves (ZEPA) y el Parque Natural de las Salinas y Arenales de San Pedro es la 'meca' regional del 'birdwatching'.

«El turismo deportivo, el religioso y el vinculado a la naturaleza están contribuyendo a romper la estacionalización», analiza el consejero de Turismo, Javier Celdrán.

«Desde le Comunidad Autónoma estamos trabajando en una mayor diversificación de la oferta turística». Para potenciar propuestas minoritarias como el 'birdwatching', ya se ha acudido a alguna feria especializada. «Cada vez son más los que buscan una experiencia única y el sector está trabajando en ello». Valga como ejemplo Espubike, 146 kilómetros de ruta en bicicleta por el Parque Regional de Sierra Espuña y 4.300 metros de desnivel para los turistas amantes de las dos ruedas.

La BMW de 'El Marqués'

Francisco José García Cánovas. Origen: Aledo. Destino: Galicia. Vacaciones: 'El Marqués' (a la izquierda en la foto) es su nombre de guerra en el Moto Club Custom Alhama. Cada verano pasa sus vacaciones en la carretera con su BMW. Este año ha organizado un viaje de 3.500 kilómetros por comarcales y nacionales para visitar parajes naturales y aldeas recónditas de Galicia. / Guillermo Carrión / AGM

Un apasionado de las dos ruedas, pero en este caso impulsadas por 1.200 centímetros cúbicos de cilindrada, es Francisco José García Cánovas, que el próximo 1 de agosto cambiará el traje y la rutina de Asesores Garvi por su BMW y su chupa de cuero, en la que lleva grabado su nombre de guerra: 'El Marqués'.

«Vamos a cubrir más de 3.500 kilómetros de Aledo a Galicia, utilizando carreteras comarcales y nacionales para atravesar pueblos y aldeas», resume este motero, de 54 años y casi dos metros de altura, miembro del Moto Club Custom Alhama. Le acompañará su mujer, María Dolores Victoria Camacho, otros tres moteros con sus esposas, y una pareja en un coche. «Los llevamos de apoyo; de momento, ningún año ha pasado nada. ¡Toco madera!».

La primera ruta la organizó en 2009, a Perpiñán, y desde entonces cambió la arena playera por el asfalto. «¡El sol y la playa me lo he dejado! ¡Ya lo tuve los siete primeros años de casado! El tipo de vacaciones que buscamos es con la moto a cuestas, con la naturaleza dándote en la cara, agudizando la vista y parando a dormir donde toque». No han hecho ni una reserva; tan solo han diseñado la ruta. «Lo he organizo todo yo. Tenía que haber montado una agencia de viajes», ironiza María Dolores. «Llevo el 'planning' diario con las carreteras, parajes naturales, monumentos, hoteles y restaurantes para visitar». A partir de ahí, carretera y manta del 1 al 13 de agosto, con un presupuesto de 2.000 euros. «Si vemos un pueblo bonito, paramos y lo visitamos», zanja 'El Marqués'.

Cirugía solidaria

ONG Cirugía solidaria. Origen: Hospital Virgen de La Arrixaca (Murcia). Destino: Kenia. Vacaciones: Diecinueve médicos, enfermeros, anestesistas, radiólogos... de La Arrixaca destinarán 15 días de sus vacaciones a practicar 250 intervenciones quirúrgicas y pasarán 500 consultas para ayudar a la población más desfavorecida de la localidad de Muranga. / Guillermo Carrión / AGM

No solo los 'hobbies' juegan su papel a la hora de elegir el tipo de vacaciones, también tienen su peso valores como la solidaridad. El pasado martes, 19 cirujanos, enfermeras, radiólogos, anestesistas... del hospital Virgen de La Arrixaca se subieron a un autobús en Alguazas con destino al aeropuerto para viajar a Muranga (Kenia). Allí pasarán quince días de sus vacaciones salvando vidas. «Los sanitarios tenemos ese gusanillo de salir a ayudar a la gente», resalta Loli Palazón, que después de pasar todo el año 'batallando' en el quirófano de urgencias de La Arrixaca se ha marchado un año más con la ONG Cirugía Solidaria. «Llevo diecisiete años colaborando, pero este proyecto ha sido muy duro de cerrar, por problemas burocráticos y porque hemos tenido que negociar los kilos de equipaje sanitario». Finalmente se llevaron material para montar cuatro quirófanos y una consulta y en la expedición decidieron que no viajara ningún facultativo sin experiencia.

«Por temas de seguridad no hay nadie nuevo; Kenia es uno de los países más conflictivos de África y las elecciones son en agosto». Se jugarán el tipo para practicar 250 intervenciones quirúrgicas y pasar 500 consultas. «Hay gente que recorrerá 800 kilómetros porque es la única oportunidad que tendrán de ver a un médico». Esto es lo que más motiva a Loli. «Me gusta mi familia, pero sacrifico ciertas cosas en verano por esto».

Visita a la leprosería

Jacinta Postigo Alemán. Origen: San Javier. Destino: Camerún. Vacaciones: Esta universitaria, de 20 años, por primer vez en su vida se ha embarcado en una misión de la Diócesis de Cartagena. Empleará sus vacaciones en llevar comida a leprosos y ayudar a formar a la población en talleres de reciclaje. Se marchó el pasado jueves y regresará a la Región el 28 de julio. / Guillermo Carrión / AGM

Un sacrificio similar es el que está haciendo, desde el pasado jueves, la joven Jacinta Postigo Alemán, que por primera vez se ha embarcado como voluntaria en una misión a Douala (Camerún), organizada por la Delegación Episcopal de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Cartagena. «Soy un culo inquieto», se ríe esta joven de San Javier, de 20 años, que estudia Trabajo Social en la Universidad de Murcia. Sus padres están más preocupados, entre otros motivos, porque tiene que seguir el tratamiento para prevenir la malaria, pero Jacinta insiste: «No tengo miedo». Le aterra más malgastar su tiempo de vacaciones. «A mí también me gusta ir a las discotecas, pero hay tiempo para todo y una de mis motivaciones es la fe y viajar».

El jueves pasado, un día después de hacer su último examen en la UMU, se embarcó para ayudar a los más desfavorecidos en esta misión solidaria, que se prolongará hasta el 28 de julio. Doce jóvenes enseñarán a la población cómo reciclar los neumáticos para construir muebles y un taller de decoración de sandalias para que puedan aprender un oficio, ayudarán en la construcción de dos salas de catequesis y llevarán comida a la leprosería.

«Nadie elige estar enfermo, hay que mirar a la persona que está detrás», reflexiona sobre los enfermos de lepra y tuberculosis de La Dibamba a los que la misión llevará comida con parte de los 7.000 euros que estos jóvenes han recaudado desde diciembre. Otra parte del dinero la emplearán en dar becas de estudios. «Este viaje hará que valore las cosas que tengo; espero aprender muchísimo sobre la vida y abrir los ojos».

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