La espiral del silencio

Demasiado perro

Cuando uno defiende las mismas tesis que el Frente Nacional, los fachas flamencos o la Liga Norte, y encima estos partidos te apoyan, es que has perdido el camino tiempo ha

Jerónimo Tristante
JERÓNIMO TRISTANTE

Siempre me llamó la atención que hubiera gente acrítica en nuestra sociedad. Pero es que hay demasiada. A diario, me encuentro con personas que son incapaces de detectar un error en el comportamiento de su líder político, su partido, su equipo de fútbol o del actor al que veneran. Nada. Yo, si mi equipo juega mal, lo veo. Pero ellos no. Y son muchos.

Sorpresas te la vida. Si algo bueno tienen la vida es que nunca deja de sorprenderte y en los últimos días no me creo lo que veo sobre las numerosas 'cagadas' de Puigdemont y la favorable reacción que éstas provocan en sus seguidores. Desde fuera, si analizas el comportamiento de la clase política que comandó el 'procés', solo observas improvisaciones, mentiras, falta de planificación e irresponsabilidad. Pero no, los seguidores de este invento, que han de ser más de un millón y medio de tíos, no lo ven. Cada error -y son garrafales- les refuerza incomprensiblemente en que sus líderes son cojonudos. Lo normal es que se contaran por cientos de miles los que abandonaran avergonzados el barco ante tanta incompetencia, pero no ocurre. Da igual que se vayan dos mil empresas, que se pierda la Agencia Europea del Medicamento, que Europa te diga que vas fuera, o que su presidente proclamara la independencia pidiendo a los 'curritos' resistencia para a continuación salir por patas al extranjero… Da igual. No ven el ridículo. Ven grandes decisiones, brillantísimas, un gran estadista y mejores asesores.

Psicología de masas. Es por esto que comencé a interesarme por la psicología de masas e intenté leer algo sobre el tema. Sobre delirios compartidos. Mi curiosidad -soy un cotilla, es cierto- me hace querer entender qué puede llevar a un millón y medio de tíos a meterse en una espiral así. Algo que les impide ver la realidad, no sólo lo que vemos los españoles, sino los franceses, los alemanes, el mundo entero. Al respecto les recomiendo la lectura de un ensayo que me sugirió mi buen amigo Rafa Rabadán: la espiral del silencio de Elisabeth Noëlle-Neumann. En él se nos detalla cómo, en una sociedad, la opinión de una minoría puede terminar por imponerse si, la mayoría que está en contra, no expresa lo que piensa porque cree que no es lo que se lleva. Cito textualmente: «La 'facción preocupada' en realidad es numéricamente más importante que la 'fracción triunfante', pero la tendencia de esta mayoría a guardar silencio es considerable y da la impresión de una 'mayoría silenciosa'». ¿Les suena? Creo que hace poco hemos vivido algo parecido en este país.

Matonismo. A esto tenemos que sumarle el papel desempeñado por los medios de comunicación, o mejor dicho, por ciertos medios de comunicación que van haciendo que, poco a poco, el ciudadano que pertenece a la 'mayoría silenciosa' se vaya sintiendo más aislado, más acogotado, incluso en su propia casa y sin comentarlo con nadie. Como dice el ensayo: «podemos concluir que una minoría convencida de su predominio futuro y, por consiguiente, dispuesta a expresarse, verá hacerse dominante su opinión, si se confronta con una mayoría que duda de que sus puntos de vista sigan prevaleciendo en el futuro y, por lo tanto, menos dispuesto a defenderlos en público». Esto es, el matón del patio se crece si nadie le para los pies. Y por esto es necesario que los miembros de la 'mayoría silenciosa' tomen partido, esto es, las elecciones del 21-D.

Mea culpa. Debo confesar que los acontecimientos de los últimos meses en Cataluña me han abierto los ojos. Yo estaba convencido de que la 'mayoría silenciosa' no existía allí. Ahora vemos que sí. Las consecuencias de lo ocurrido son irreparables, ojo, la economía futura de Barcelona y a qué no decirlo, de toda Cataluña, no va a recuperarse de esto; al tiempo. Pero hay que intentar salvar lo que queda de la gestión delirante de estos 'iluminados'. Me parece espeluznante ya que, en el súmmum de su delirio, Puigdemont haya cargado contra Europa, a la que, según dice, «no necesitan». Cuando uno defiende las mismas tesis que el Frente Nacional, los fachas flamencos o la Liga Norte, y encima estos partidos te apoyan, es que has perdido el camino tiempo ha. Rufián también abjura de Europa. ¿A dónde piensan ir? La 'Quebequización' de Cataluña ya es un hecho, la minoría estentórea tiene que abrir los ojos de una vez y la mayoría silenciosa, también. Aunque nada será igual en el futuro, económicamente al menos, porque todo se lo llevó la espiral del silencio.

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