Enganchados al pañuelo

Congestión y picor nasal son dos de los síntomas más habituales en la rinitis alérgica./FREEPIK
Congestión y picor nasal son dos de los síntomas más habituales en la rinitis alérgica. / FREEPIK

La primavera será más benigna este año para los alérgicos por la falta de lluvias, pero ni la sequía ni el cambio climático son una buena noticia para los pacientes, que en el futuro sufrirán polinizaciones más largas y agresivas

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

Los alérgicos a las ortigas y a la parietaria -una maleza común en la Región- llevan ya varias semanas enganchados al pañuelo. Donde peor lo llevan es en Cartagena. Allí, los niveles de estos pólenes son altos desde finales de marzo. También los sensibilizados al ciprés y al plátano de sombra empiezan a moquear, a sufrir sesiones interminables de estornudos y a echar mano del colirio para aliviar la irritación de ojos. En este caso, los peor parados son los alérgicos que viven en Murcia, según se desprende de los datos que cada semana registra el servicio de Alergología del Reina Sofía gracias a un medidor instalado en la azotea del hospital. El dispositivo recoge el polen circulante en el aire, y el departamento de Ingeniería Química y Ambiental de la UPCT se encarga luego del análisis de las muestras.

En definitiva, la primavera ha llegado y con ello el habitual ir y venir de pólenes por los cielos de la Región. Los expertos tranquilizan: esta temporada será más benigna en el litoral mediterráneo gracias a que ha llovido poco durante el otoño y el invierno. No tendrán tanta suerte en las comunidades del interior, como Madrid, donde el invierno ha sido mucho más húmedo y lluvioso, lo que favorecerá la polinización de, entre otras, las gramíneas.

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) prevé que en Murcia se alcance esta primavera una concentración media de 611 granos de polen por metro cúbico de aire, frente a los 1.137 de Alicante o los 1.231 de Barcelona. Nada que ver con lo que, de acuerdo a estas estimaciones, les espera a los castellanomanchegos, con 4.874 gramos de polen por metro cúbico, o los madrileños (3.603).

El aumento de las temperaturas «está alterando los ciclos de floración de las plantas», advierten los expertos

Esto, sin embargo, no es consuelo para los alérgicos a la parietaria, porque, en este caso concreto, la Región lidera los niveles de polen en España, junto a Jaén y Barcelona. Lo peor, con todo, llegará previsiblemente en varias semanas, cuando comience a aumentar la concentración de polen del olivo. Según datos del servicio de Alergología del Reina Sofía, el 74% de los alérgicos en la Región lo son al olivo. Más o menos al mismo tiempo llegará el polen de salsola, que afecta al 45% de los pacientes con rinoconjuntivis.

La mayoría de pacientes están polisensibilizados, lo que significa que son alérgicos no solo a un polen, sino a varios. Esto complica los síntomas y, sobre todo, los eterniza en el tiempo. «En la Región tenemos un microclima, con inviernos muy cortos y primaveras y otoños muy largos. Eso hace que mucha gente sufra alergias durante muchos meses, porque las polinizaciones se alargan», explica Juan Carlos Miralles, jefe de Alergología del Reina Sofía. Así, hay quien saca el pañuelo en marzo por el ciprés o la parietaria y sigue echando mano de los 'kleenex' hasta junio por culpa del olivo o la salsola, que para desesperación de los alérgicos reaparece en septiembre u octubre con un pico que, en ocasiones, es todavía peor que el registrado en primavera.

Esta circunstancia, además, no va sino a empeorar con los cambios que está sufriendo el clima. Lo advirtieron ya los expertos reunidos el pasado mes de octubre en Murcia, en un simposio organizado por la Seaic, y lo ha vuelto a subrayar esta primavera Ángel Moral, presidente del Comité de Aerobiología de esta sociedad científica. «El cambio climático está alterando los ciclos de polinización de las plantas. Adelantan el inicio y retrasan el final de su periodo de floración, con lo que se amplía la duración del periodo de polinización y, por lo tanto, hay una mayor exposición de la población a los pólenes», explica.

El futuro es poco halagüeño para los pacientes, pero en realidad las consecuencias ya están aquí. El año pasado, los alérgicos a la salsola no se quitaron de encima la rinitis en todo el mes de octubre, fruto de un verano que se hizo interminable. Tampoco es una buena noticia la desertificación y la sequía estructural que viene de la mano del cambio climático. Porque aunque la falta de lluvias reduzca la concentración de determinados pólenes, como los de las gramíneas, favorece que en su lugar aparezcan otras plantas alergénicas y especialmente agresivas, como la salsola, más conocida como 'trotamundos' o 'escobilla'. Los 'western' elevaron a icono de los paisajes desérticos esta maleza, que ahora es cada vez más habitual en las carreteras del interior de la Región.

Aumento generalizado

No hay duda de que en la última década se ha producido un claro incremento de las alergias en toda España y en el conjunto de las sociedades occidentales. Según estimaciones de la Seaic, unos 400.000 murcianos -un 30% de la población- padecen alguna alergia. El último informe realizado por esta sociedad médica, 'Alergológica 2015', hecho público el pasado mes de junio, refleja un incremento de los pacientes sensibilizados a diferentes tipos de polen, alimentos, medicamentos o picaduras de insecto.

Si en 2005 el 66,7% de las personas atendidas en las consultas de los alergólogos de la Región presentaban alguna alergia al polen, una década después el porcentaje se situaba en el 74,3%. Del mismo modo, se incrementa la proporción de alérgicos a los ácaros: si en 2005 representaban el 32% de los pacientes, en 2015 llegaban al 44%. Las reacciones al epitelio de perros y, sobre todo, de gatos también aumenta entre los pacientes alérgicos: uno de cada cuatro no tiene más remedio que olvidarse de compartir su casa con una mascota.

Pero si algo se ha disparado en los últimos años son las reacciones a alimentos. El informe 'Alergológica 2015' revela que «la alergia a los alimentos se ha duplicado en nuestro país en poco más de un decenio, pasando de una prevalencia del 3,6% (de los pacientes que acuden al alergólogo) en 1992 al 7,4% en 2005 y al 11,4% en 2015». En la Región, los alérgicos a alimentos, que representaban apenas el 3,5% del total de pacientes en 1992, suponían ya el 8,5% en 2015. Cuatro de cada diez de estos alérgicos lo son a las frutas, y el 28% a los frutos secos. Por el contrario, descienden las alergias a alimentos como el huevo o la leche.

Además, hay diferencias en función de la edad. Huevo y leche son «las principales causas de alergia en los menores de cinco años y, muy especialmente, en los dos primeros años de vida». Sin embargo, después va disminuyendo la incidencia, una vez que estos niños van desarrollando tolerancia a estos alimentos. A partir de la adolescencia, la fruta y los frutos secos se llevan la palma, y se convierten en los principales alérgenos en la edad adulta.

¿Por qué se ha producido este incremento de reacciones a los alimentos? Detrás de estas alergias están las proteínas transportadoras de lípidos (LTP), presentes sobre todo «en la piel del melocotón» y en otras frutas y verduras, y también en «determinados pólenes», explica Juan Carlos Miralles. De ahí que una elevada proporción de alérgicos al polen desarrollen a su vez reacciones a alimentos, subraya el alergólogo del Reina Sofía.

Los especialistas alertan también de un aumento de las reacciones a los medicamentos. El 17% de los murcianos que acuden a la consulta padecen algún tipo de alergia a fármacos, cuando hace una década el porcentaje era del 10%. Ibuprofenos y otros antiinflamatorios, así como antibióticos como la penicilina, destacan entre los fármacos que suelen dar más problemas a los alérgicos.

Por otra parte, la incidencia de alergias ante picaduras de insectos sigue siendo baja, pero también ha crecido en los últimos años, sobre todo a abejas y avispas (himenópteros).

El factor de la contaminación

Pero, ¿por qué aumentan de forma tan destacada las alergias? Un factor claro es el de la contaminación. La emisión de partículas contaminantes procedentes de las calefacciones y los motores diésel altera la estructura del polen, haciendo que genere «proteínas de estrés» como mecanismo de defensa. Esto hace las partículas de polen más agresivas como alérgenos, y de ahí que los afectados lo pasen peor en ciudades con alta contaminación que en pleno campo, donde, en principio, hay más polen. Además, «los altos niveles de contaminación de las ciudades favorecen el fenómeno de inversión térmica, que impide a los pólenes abandonar la atmósfera e incrementa el tiempo de exposición a ellos», explica Ángel Moral, presidente de la Seaic.

También ha contribuido al problema una mala planificación urbana. «No tiene sentido que se hayan llenado las ciudades de plátanos de sombra, como ocurre en Murcia, o de olivos», advierte Juan Carlos Miralles. Los especialistas piden a los ayuntamientos que tengan en cuenta la salud de la población a la hora de plantar los árboles. Hay otras opciones, como las moreras. Los vecinos agradecerían poder pasear por la calle sin tener que ofrecer un concierto de estornudos.

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