La empresa familiar cierra su mejor año pese a temer una caída de la demanda

El presidente de Amefmur, José Mª Tortosa; el rector de la UPCT, Alejandro Díaz; la directora territorial de Bankia, Olga García; el rector de la UMU, José Orihuela; el director de la Cátedra Empresa Familiar Mare Nostrum, Ángel Meroño; el director honorífico de la Cátedra, Juan Monreal; y el investigador Antonio Duréndez./Javier Carrión / AGM
El presidente de Amefmur, José Mª Tortosa; el rector de la UPCT, Alejandro Díaz; la directora territorial de Bankia, Olga García; el rector de la UMU, José Orihuela; el director de la Cátedra Empresa Familiar Mare Nostrum, Ángel Meroño; el director honorífico de la Cátedra, Juan Monreal; y el investigador Antonio Duréndez. / Javier Carrión / AGM

Indicadores como la cifra de negocio, las exportaciones y la contratación alcanzan los valores más altos de la década

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERESMurcia

La empresa familiar murciana rubricó en 2017 su mejor año de la década, con todos los indicadores económicos en positivo y anotando los valores más altos desde el año 2010. El barómetro que anualmente toma la temperatura a los negocios de ese perfil radicados en la Región, más de 31.000, para calibrar las barreras y ventajas competitivas que enfrenta, perfila un año de alivio y expansión después de una década de penalidades. Todos los indicadores de actividad analizados llevan al regocijo: crecen las cifras de negocio, las exportaciones, la contratación de trabajadores y las inversiones. El temor a la previsible caída de la demanda y, especialmente, al incremento de la presión competitiva, que obliga a mantener precios bajos y costes productivos elevados, son los únicos nubarrones que oscurecen el ejercicio recién iniciado.

Los indicadores analizados por la Cátedra de Empresa Familiar Mare Nostrum y la Asociación Murciana de la Empresa Familiar (Amefmur) para la elaboración de su barómetro anual reflejan el crecimiento de todas las variables y la recuperación del dinamismo hasta alcanzar tasas no conocidas en la serie histórica, que engloba solo una década atrás, cuando se presentó el primer estudio en plena crisis. El mejor saldo lo presenta la evolución de la cifra de negocios, ya que el 47,7% de las empresas elevó sus ventas y un 36,2% mantuvo las del año anterior. Los resultados superan incluso las expectativas que los propios empresarios se habían marcado el año anterior. Por tercer año consecutivo, son más los negocios que aumentan sus inversiones, un 37,2%, que los que se ven obligados reducirlas (un 14,5%). La exportación siguió trazando también en 2017 una curva de crecimiento, ya que un 78% de las compañías fueron capaces de mantener o incrementar sus cifras en este campo. El número de trabajadores aumentó además en un 35% de los casos, y solo en ocho de cada cien negocios se tuvo que recurrir a recortes de plantilla.

El único indicador de la evolución de la actividad empresarial anotado en negativo fue el referente al precio de venta de la producción, que bajó un 6% con respecto al registrado en 2016. Un dato que avanza uno de los factores que dificultan la actividad de los empresarios murcianos y que más les inquieta: la disponibilidad de factores productivos, fundamentalmente la falta de agua por la sequía, pero también la energía.

Más presión competitiva

Los obstáculos que los negocios familiares de la Región prevén enfrentar en 2018 fueron desglosados ayer durante la presentación del barómetro por Ángel Meroño, director de la Cátedra de Empresa Familiar Mare Nostrum y coordinador de la investigación, en la que han participado 177 empresarios. La anunciada debilidad de la demanda fue en 2017 el segundo motivo de preocupación de los empresarios, que la destacan en un 47% de los casos, mientras que en 2016 la aupaban hasta el primer puesto en la lista de preocupaciones. Ese factor ha sido superado ya por el desasosiego que está generando entre los empresarios el incremento de la presión competitiva, destacado en primer lugar por un amplio 57% de los encuestados.

El tercer limitador de la actividad de negocio lo plantearon, para los encuestados, los requisitos legales para crear y mantener un negocio. Los problemas de financiación, en cambio, siguen perdiendo importancia, como ocurre desde 2013, cuando eran la principal causa de desvelo de la mitad de los empresarios.

El incremento de la presión competitiva se destaca como el primer motivo de desasosiego

Los factores estratégicos que los empresarios consideran determinantes para mejorar su competitividad en el actual contexto económico están encabezados por la inquietud por la calidad en el 62% de los casos, con cinco puntos más que en el año anterior. En un segundo nivel se situaron la preocupación por el coste de producción (52%) y la atención al cliente, clave para cuatro de cada diez empresarios. Un 31% de las empresas destacaron la preocupación por la innovación en el producto y el precio. El acceso a nuevos mercados, las actividades de marketing y la diversificación en nuevos sectores inquietan solo a uno de cada cuatro empresarios.

Reputación de la firma

Entre sus objetivos económicos, el barómetro destaca el crecimiento (o supervivencia en su caso), la independencia financiera y la reputación de la empresa. Los anhelos familiares se centraron en la transmisión del negocio a la siguiente generación y el incremento de patrimonio.

Los datos fueron presentados y analizados ayer por el rector de la Universidad de Murcia, José Orihuela; el rector de la Universidad Politécnica de Cartagena, Alejandro Díaz Morcillo; la directora territorial Levante BMN, Olga García; el presidente de Amefmur, José María Tortosa, y el director de la Cátedra de Empresa Familiar Mare Nostrum y coordinador de la investigación, Ángel Luis Meroño.

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