Educación vigilará la calidad nutricional en más de un centenar de cantinas de institutos

Maribel Ortín, encargada de la cantina del IES La Flota (Murcia) desde hace veinte años, ayer en su local./Javier Carrión / AGM
Maribel Ortín, encargada de la cantina del IES La Flota (Murcia) desde hace veinte años, ayer en su local. / Javier Carrión / AGM

Expertos de la UMU realizarán controles similares a los que ya se hacen en los comedores escolares

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

Expertos del departamento de Fisiología de la Universidad de Murcia (UMU) controlarán la calidad nutricional de los alimentos que se ofrecen en las 111 cantinas con que cuentan los institutos de enseñanza secundaria de la Región. La medida lleva desde 2015 aplicándose en los menús escolares que se sirven en los colegios de Infantil y Primaria, y en este curso se ampliará a las cafeterías de los centros de Secundaria y Bachillerato.

Los expertos de la UMU, coordinados por el catedrático Salvador Zamora, vigilan que en los comedores escolares se sigan las directrices recogidas en el Plan de Calidad Nutricional de la Consejería de Educación, tanto en lo relativo a componentes alimentarios como en cuanto a nutrientes y energía. Por ejemplo, comprueban que haya fruta fresca a diario, que no se use mantequilla ni margarina para cocinar -sino aceite de oliva y de girasol-, y que se eche mano de técnicas de cocina que eviten el frito y el rebozado.

El curso pasado se analizaron, en concreto, los menús de 14 centros escolares, y en todos los casos se comprobó que se cumplían los parámetros recomendados. Ahora, estos controles, de carácter aleatorio, llegarán a las cantinas, según avanzó ayer la consejera de Educación, Adela Martínez-Cachá. La medida es una más dentro de la campaña 'Cantinas saludables', con la que se pretende mejorar la alimentación en las instalaciones educativas. La Consejería remitirá al inicio de curso a los institutos y a las cafeterías consejos y recomendaciones: desde la utilización de aceite en lugar de grasas de origen animal al consumo de cereales, frutas y verduras. También se recordará la importancia de un desayuno saludable, así como del ejercicio físico.

Las cafeterías de los centros recibirán recomendaciones para evitar los fritos, promocionar frutas y verduras y ofrecer «bocadillos equilibrados»

Desde el año 2010, en los centros educativos de la Región está prohibida la venta de bollería industrial, bebidas hipercalóricas, golosinas y 'snacks'. La Inspección de Sanidad es la encargada de vigilar el cumplimiento de esta legislación tanto en las cantinas como en los comedores escolares. Pero con el Plan de Calidad Nutricional puesto en marcha en 2015 se dio un paso más allá en la búsqueda de una nutrición equilibrada en la escuela, regulando los contenidos de los menús que, diariamente, consumen 15.000 niños y niñas de la Región.

Cuatro días a la semana

Así, se estableció que, como mínimo, la fruta debe formar parte de los menús cuatro días a la semana. Mientras, cereales, hortalizas, verduras y tubérculos deben incluirse a diario y en varias raciones, mientras la leche y sus derivados solo pueden servirse como postre una vez a la semana. Los garbanzos, lentejas o habichuelas deben incorporarse entre una y dos veces, al tiempo que la carne se queda para entre uno y tres días a la semana. Todos los colegios que cuentan con servicio de comedor están adheridos a este Plan de Calidad Nutricional y han asumido, por tanto, estas pautas.

Para alérgicos

El objetivo ahora es ampliar el plan a las cantinas de institutos de Secundaria y Bachillerato. «Lo que pretendemos es ir más allá, dar un paso más, promoviendo recomendaciones a las empresas que gestionan las cantinas», ofreciendo consejos y proponiendo «técnicas culinarias para la preparación de los alimentos, para que sean las más adecuadas para la población infantil y juvenil», explican desde la Consejería. Se recomendará, por ejemplo, «la preparación de bocadillos equilibrados», además de la inclusión de alimentos para intolerantes y alérgicos. De igual modo, se incluyen una serie de protocolos a seguir en el momento de preparar o servir la comida, retirarla y manipular los alimentos; además de precauciones e medidas higiénico-sanitarias que debe tomar todo el personal vinculado con la alimentación de los escolares.

Se trata de «incidir en la importancia de las cantinas como un espacio educativo que permita programar objetivos, desarrollar contenidos y fomentar actitudes relacionadas con una educación para la salud. En definitiva, la cantina se convierte en un aula más para el aprendizaje de los escolares». A través de estos espacios se intentará concienciar a los 95.000 alumnos de Secundaria y Bachillerato de los institutos de la Región.

Junto a las medidas previstas en el Plan de Calidad Nutricional, la Consejería de Educación también desarrolla el Plan de Educación para la Salud en la Escuela, en colaboración con la Consejería de Salud. Adela Martínez-Cachá recordó ayer que «el pasado mes de mayo se publicó una Orden para dotar económicamente la puesta en marcha de programas de Educación para la Salud para los centros educativos».

Más

Fotos

Vídeos