La Verdad

Ignacio Fernández Toxo: «La unión de CC OO y UGT sería deseable, pero no es posible»

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Ignacio Fernández Toxo. / Alberto Ferreras

  • El sindicato ha empezado a abrir oficinas en aeropuertos y lo hará en centros comerciales para acercar sus servicios a los trabajadores

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Tras cuarenta años de sindicalista y más de ocho años al frente de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo (El Ferrol, 1952) da un paso atrás para que las nuevas generaciones tomen las riendas. Bromea con que sólo quedaban el PP y CC OO sin cambiar la dirección y que no le gustaba esa foto. Tímido, reservado, muy reflexivo y defensor de la negociación y los acuerdos, celebra dejar como legado a su sucesor un sindicato unido. Él llegó a la secretaría general tras un Congreso «dramático» y con sólo 28 votos de diferencia sobre José María Fidalgo. Ahora, Unai Sordo cuenta con el apoyo prácticamente unánime del Consejo Confederal.

¿Cuánto tiempo llevaba pensando que debía dejar paso a otros en la dirección del sindicato?

Desde que accedí a la secretaría general he pensado cómo debía abandonarla y al terminar el último congreso empecé a considerar que este debía ser mi último mandato. El día que Cándido (Méndez) anunció que se marchaba se me encendió una bombilla también.

¿Qué balance hace de sus ocho años al frente de CC OO?

Es un balance de luces y sombras. La crisis ha sido la gran coartada para provocar un fortísimo desequilibrio en las relaciones laborales. Y la política de austeridad ha causado mayor desigualdad. Entre las luces, la cohesión interna del sindicato es el principal activo.

También hay sombras dentro del sindicato. Por ejemplo, la fuerte caída de la afiliación o la desafección hacia los sindicatos.

Es cierto que ha habido una caída importante de la afiliación. No sabría decir cuánto tiene que ver con las tarjetas black, que para mí ha sido el trago más amargo, o los ERE, cuestiones en las que hemos intentado actuar con diligencia y rapidez. Con todo, creo que la caída de la afiliación viene provocada sobre todo por la caída del empleo. Hoy, sin embargo, está creciendo la afiliación. En cuanto a influencia, Comisiones Obreras ha revalidado la victoria electoral por sexta vez consecutiva y con más diferencia que nunca sobre el segundo.

¿Podría repetirse un caso como el de las tarjetas black que utilizaron también representantes de CCOO en Caja Madrid?

Estoy seguro de que en Comisiones Obreras esto ya no es posible, que no hay nadie con una tarjeta que no sea de su cuenta corriente.

¿Ha sido más difícil la conexión con Pepe Álvarez, actual secretario general de UGT, que con Cándido Méndez?

Tal vez han sido más visibles las diferencias porque con Cándido aprendimos a tratarlas y a hablar mucho.

¿Qué diferencia a CCOO de UGT?

Una forma de entender la relación con los trabadores. Somos una organización que tradicionalmente ha vivido en independencia absoluta en relación con el espectro político. Pero tampoco me interesa resaltar la diferencia. Hoy compartimos muchas cosas.

¿Seria más eficaz tener un único gran sindicato con la unión de CC OO y UGT?

Marcelino Camacho aspiraba a un sindicato unitario. Pero España apostó por la pluralidad sindical. ¿Sería deseable que se unieran Comisiones y UGT? Sí, pero no es posible. Eso no garantizaría que hubiera una sola organización sindical y, tal vez, abriría un espacio, que hoy está cerrado, a otras opciones sindicales. Yo apuesto más por la unidad de acción sindical que por la fusión orgánica de las organizaciones.

CCOO y UGT intentan negociar con la patronal un nuevo acuerdo nacional sin gran éxito por ahora. Tras aceptar la moderación salarial en los pactos anteriores, ¿tiene la sensación de que CEOE les está toreando un poco?

Es una situación incomprensible, que indica que la patronal no ha entendido nada. Hoy, todos dicen, incluso el FMI y la OCDE, que o los salarios suben o no es posible un crecimiento económico vigoroso.

¿Ve posible el acuerdo?

No sé si va a haberlo, pero no es imprescindible para que mejoren los salarios. No es en las fases más agudas de la crisis cuando la gente está más predispuesta a movilizarse, es ahora, cuando ves que las empresas del Ibex incrementaron su beneficio un 47% en 2016 pero tu salario está congelado. De ahí a la movilización hay un paso.

¿Habrá más conflictividad laboral, entonces?

No me cabe ninguna duda. Desde luego, si no hay acuerdo, sí.

Desde la dirección de Comisiones ha realizado tres huelgas generales, ¿le veremos al frente de una cuarta?

No lo deseo, no quiero despedirme con una huelga general.

Siempre ha defendido que el sindicato debe acercarse a los trabajadores.

En lugar de esperar a que el trabajador tenga un problema y vaya al sindicato, el sindicato tiene que ir a donde están los trabajadores. Por ejemplo, en un gran aeropuerto conviven trabajadores de la empresa operadora, Aena, pero también de empresas financieras, de vigilancia, mantenimiento... No puedes tener un sindicato en cada una, pero sí una oficina atendida por compañeros de Iberia o de Aena que puede dar el primer servicio a todos los trabajadores del aeropuerto. Lo mismo haremos en los centros comerciales, en las grandes superficies...

¿Tienen ya estas oficinas?

 En el aeropuerto de Barcelona hay una. En Madrid, estamos en ello. Con ellas también queremos generar y reivindicar servicios compartidos. ¿Por qué un trabajador de la limpieza en el aeropuerto no puede tener un servicio de guarderia o de comedor igual que lo tiene el trabajador de Aena?