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José Moro, presidente de las Bodegas Emilio Moro, junto a trabajadores de la bodega.
José Moro, presidente de las Bodegas Emilio Moro, junto a trabajadores de la bodega. / ABC

Guerra en el sector del vino: Bodegas Emilio Moro demanda a Matarromera

  • Las tradicionales bodegas han demandado a Carlos Moro, fundador y presidente del grupo Matarromera, por hacer uso de marcas que contienen el apellido «Moro

Comienzan a sonar tambores de guerra en el mundo del vino. Las Bodegas Emilio Moro, una de las más importantes de la Ribera del Duero, ha demandado a Carlos Moro, fundador y presidente de otro de los históricos del vino español, el Grupo Matarromera. La demanda ya ha sido admitida a trámite y se centra en el uso que están haciendo estas últimas del apellido «Moro». Las Bodegas Emilio Moro buscan «proteger a los consumidores de la confusión que pueda generarles este hecho», así como preservar la «buena reputación» de la marca Emilio Moro.

El conflicto lleva años fermentando, aunque ha terminado por estallar a raíz de la puesta en marcha del último proyecto del vinicultor Carlos Moro que, el año pasado, inauguró una bodega con su propio nombre en pleno corazón de la Rioja Alta. San Vicente de la Sonsierra acogió así el proyecto más personal de Carlos Moro, que comenzó a competir en el mercado con vinos bautizados con su nombre y apellido.

Según explican desde Emilio Moro, a raíz del uso de este apellido por parte de su competidor se han registrado casos de error y confusión en el mercado, de forma que se ha visto necesario clarificar que no existe ninguna conexión entre las Bodegas Emilio Moro y las sociedades del grupo de Carlos Moro. «Son compañías completamente distintas e independientes que no guardan ningún vínculo entre las actividades que desarrollan ni entre los vinos que comercializan», asegura la bodega.

«La Ley de Marcas prohibe registrar y utilizar el nombre o el apellido de una persona como marca si estos ya han sido registrados con anterioridad por un tercero, que goza de un derecho prioritario, ya que ello puede inducir a error al consumidor», explican. Además, prosiguen, «existe numerosa jurisprudencia reciente que ha puesto de relieve que el mero hecho de obtener el registro de una marca -como es el caso de Carlos Moro- no da derecho a su uso si puede colisionar con el derecho de otras marcas registradas anteriormente».

Dos fuertes competidores

El inicio de las Bodegas Emilio Moro se remonta a hace 120 años, en Pesquera de Duero (Valladolid), y a día de hoy son los nietos del fundador, José y Javier Moro, quienes llevan los mandos de una compañía muy reconocida en el sector y caracterizada por la entrega al vino de la saga familiar. Cuenta con unas 200 hectáreas de viñedo y comercializa seis caldos bajo la denominación de origen Ribera de Duero. De la mano de su Fundación, la bodega ha impulsado también reconocidos proyectos de I+D+i con universidades y otras entidades, así como diversas actuaciones sociales.

Por su parte, el grupo Matarromera nació en 1988 cuando Carlos Moro fundó la bodega Matarromera en Valbuena de Duero. Sus inicios son bien distintos a los de su competidor. El proyecto contó con el apoyo de varios socios minoritarios, entre ellos algunos rostros conocidos, como Rocío Jurado y Ortega Cano, o Ignacio Galán, presidente de Iberdrola. La boda de la tonadillera y el torero, en 1995, fue, de hecho, el gran trampolín de la bodega. Los más de 1.300 invitados bebieron vinos de Matarromera y el éxito fue rotundo. Actualmente, la compañía gestiona seis bodegas más -Emina, Renacimiento, Emina Rueda, Valdelosfrailes, Cyan y Carlos Moro- y comercializa vinos bajos cinco denominaciones de origen.

Ahora, Bodegas Emilio Moro «confía en que los tribunales entiendan el perjuicio y el riesgo de confusión existente para los consumidores provocado por la coexistencia de otras marcas que tratan de aprovecharse del legado y el prestigio de la marca Emilio Moro».

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