La Verdad

La industria cárnica logra compensar el veto ruso con Japón y Corea del Sur

Trabajadores de las instalaciones de ElPozo Alimentación (Alhama de Murcia), una de las empresas españolas que más carne de cerdo exportan hacia China, Japón y Corea del Sur.
Trabajadores de las instalaciones de ElPozo Alimentación (Alhama de Murcia), una de las empresas españolas que más carne de cerdo exportan hacia China, Japón y Corea del Sur. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM
  • Los excedentes creados en Europa desde agosto hunden los precios del ganado porcino entre un 25% y un 45% en la Región

El relámpago fue hace dos meses, cuando el presidente ruso, Vladímir Putin, firmó el veto a la importación de carnes, frutas y hortalizas de la UE. El trueno ha llegado ahora, con desplomes de precios para los ganaderos que crían cerdos en la Región, que oscilan entre el 25% y el 45% con respecto a antes de la prohibición.

Sin embargo, la industria cárnica supo ponerse bajo techo desde primeros de año, volcando en Asia el volumen de carne que antes iba a Rusia. Así, en Japón se han duplicado las ventas y en Corea del Sur el crecimiento ha sido casi del 2.000%. Solo con estos dos países ya se está compensando la pérdida del mercado ruso, al tiempo que China mantiene el ritmo alto del año pasado y Malasia ya se está abriendo a los exportadores murcianos.

En realidad, Rusia comenzó a 'fallar' a la industria cárnica hace año y medio. Lo máximo que este mercado dio de sí fue en 2012, cuando absorbió 6.500 toneladas de carne de cerdo murciano, que proporcionaron 10.724.296 euros. Las restricciones rusas a las importaciones de porcino de la UE empezaron en abril del 2013, con el pretexto de diferentes brotes de peste porcina detectados en países del Este. Las trabas burocráticas hicieron que las ventas murcianas cayeran ese año a poco más de 2.100 toneladas y 3.742.120 euros. El pasado enero se produjeron los últimos intentos de venta, pero solo generaron 202.000 euros. Desde entonces el mercado ruso quedó ya descartado.

Y llegó el turno de Asia. Entre enero y julio, Japón compró carne murciana por valor de 11.665.538 euros, un 97% más con respecto al mismo periodo del año pasado, situándose como tercer cliente internacional, por delante de la vecina Francia (Italia y Portugal ocupan los dos primeros puestos). Corea, por su parte, se abrió de golpe y llegó a los 2.132.653 euros frente a los 106.000 del año pasado. China se mantuvo al mismo nivel que en 2013, con 8.570.700 euros. Malasia está subiendo en la lista de importadores, de forma modesta pero con decisión: 689.147 euros, el doble que en el mismo periodo del año pasado.

Solo con lo que crecieron las ventas en Japón y Corea del Sur durante los siete primeros meses del año ya se había cubierto el 72% de lo máximo que ha llegado a facturarse en el mercado ruso; y únicamente con la venta de unas 3.100 toneladas adicionales, lo que da una idea de la rentabilidad que ofrecen esos dos países.

En total, Murcia exportó entre enero y julio 31.000 toneladas de carne, que facturaron 87.508.418 euros, un 11,8 % más. Todo ello sin contar ya con Rusia.

El problema es que el 'autoembargo' decretado por el Kremlin no solo ha privado a la industria cárnica regional de un mercado que facturaba 10 millones de euros al año, sino que ha saturado de carne toda Europa.

Otros proveedores de Rusia, como Polonia, Alemania, Dinamarca y Holanda, se encontraron a mediados de agosto con enormes excedentes por recolocar, generando un 'efecto dominó' de desplome de precios que avanzó desde Centroeuropa hacia España y sus clientes comunitarios.

Y fue en el peor momento. Los meses de verano coinciden tradicionalmente con una tendencia al alza de los precios por el aumento del consumo. En junio, los ganaderos murcianos tenían motivos para el optimismo. El mercado ruso ya era un recuerdo para los exportadores de la Región y los precios subían para las granjas. El precio del lechón de veinte kilos oscilaba entre 53 y 44 euros, después de haber tocado techo en mayo, con 55 euros; el de cerdo vivo seguía subiendo sin parar hasta situarse en 1,52 euros, muy cerca del máximo histórico (1,55 euros, en septiembre del año pasado). Pero el 6 de agosto llegó el decreto de Putin...

Los precios para los porcinocultores de la Región se cerraron la semana pasada en 35 euros para lechón selecto y de 26 para el normal, según los últimos datos oficiales de la Consejería de Agricultura; la carne de cerdo se cotizaba entre 1,22 y 1,20 euros, con un ritmo de descenso de 6 céntimos por semana desde finales de agosto (es lo máximo que puede bajar según los estatutos de Mercolleida, la lonja de referencia para España).

En los últimos días el precio ya se movía en las lonjas en torno a 1,15 y 1,14 euros (Mercolleida cerró anteayer a 1,12 euros); o sea, un 25% menos con respecto a julio. El lechón normal, por su parte, ya se está pagando a 23,5 y 24 euros, lo que supone un descenso del 45%.

Las organizaciones agrarias temen que los precios estén lejos de tocar suelo. El consumidor aún no lo nota en su bolsillo: cochinillo a 9,95 euros el kilo, lomo entre 3,99 y 6,99 euros/kg, panceta a 4,99 euros/kg...

Mayor competencia

El responsable del sector porcino de Coag, Jaume Bernís, añade que los grandes productores europeos (Alemania y Dinamarca) ya están intentando introducirse en el mercado asiático. «Se está empezando a sentir esa presión», resalta. A esto se une el cierre ruso a todas las carnes de Canadá y Estados Unidos, cuyos exportadores buscan nuevos destinos.

Ante esta circunstancia, Coag, Asaja y UPA han instado al Ministerio de Agricultura y a la Comisión Europea a que pongan en marcha medidas de gestión del mercado, como las restituciones a la exportación o el apoyo a las campañas de promoción en terceros países, y que estudien asimismo la posibilidad de subvencionar el almacenamiento de carne de cerdo congelada.

¿Y cómo les va a los rusos? La carne de cerdo se les ha encarecido entre un 20% y un 25% a pesar de las apresuradas importaciones que se realizan desde Brasil. Vladímir Putin reconoció la semana pasada que la prohibición de alimentos occidentales repercutirá en una inflación del 8% este año, aunque algunos economistas de aquel país ya lo elevan al 10%.

Putin insistió en que el 'autoembargo' ruso «solo tiene un carácter temporal». Se verá.