Drones contra la sequía

Imagen convencional y térmica de cultivos a vista de dron. / IMIDA
Imagen convencional y térmica de cultivos a vista de dron. / IMIDA

El Imida ensaya el uso de aeronaves no tripuladas para optimizar el agua

G. S. F.

El cielo es el mejor lugar para ver lo que pasa bajo el suelo. Este verano una aeronave no tripulada (dron) alzó el vuelo una decena de veces durante otras tantas semanas para captar con sus cámaras térmicas y multiespectrales el estado de los cultivos de cítricos de una finca de unas tres hectáreas de la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena, ubicada en Torre Pacheco. El objetivo era conocer el nivel de aguante de estas plantaciones a distintos grados de estrés hídrico, «para ver hasta qué punto se puede reducir la dosis de agua y en qué periodos sin que afecte a la producción».

El proyecto, desarrollado por el Grupo de Sistemas de Información Geográfica y Teledetección del Imida, coordinado por el investigador Manuel Erena, se complementa con sensores en el suelo y la toma de imágenes también desde satélites. «Desde el espacio se obtiene una resolución de diez metros, que da una idea del coeficiente de cultivo -estado de desarrollo de las plantas para conocer qué agua necesitan- de las 50.000 hectáreas en producción del Campo de Cartagena», explica el experto, «pero con los drones volando a 120 metros o a 60, se consigue una resolución de hasta cinco centímetros». De momento, el uso de los aparatos no tripulados en este trabajo es experimental.

Erena explica que la información obtenida por los distintos medios se vuelca en el portal de internet idearm.imida.es para que las comunidades de regantes y la propia Administración puedan consultar el estado de los cítricos de cada parcela. Para los productores más tecnificados los datos se vierten en bruto, «y luego cada uno lo afina para obtener los elementos que le interesen para su explotación». Como alternativa también existe una herramienta que ofrece las dosis de agua recomendadas a partir de los parámetros introducidos por el agricultor para que pueda apurar todavía más el uso del riego sobre sus campos, que se reduce así «en torno a un 5% de media», calcula Erena. El investigador revela que, contando las consultas de datos meteorológicos, el número de accesos al conjunto de herramientas de consulta con las que cuenta en internet el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida) ya suma varios millones al año.

En torno a abril los drones volverán a alzar el vuelo para seguir evaluando su uso en la lucha que el Imida ha emprendido para optimizar el agua, en esta ocasión en frutales de la comunidad de regantes de Miraflores, en Jumilla.

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