Doble personalidad

El partido gobernante no tiene a nadie al timón y se nota, tanto a nivel nacional como regional

Jerónimo Tristante
JERÓNIMO TRISTANTE

Cuando en una organización, sea empresarial, política o excursionista, hay ausencia de liderazgo, ésta comienza a dar bandazos y las ocurrencias de sus integrantes sorprenden por lo ‘creativo’ y lo dispar. Esto aboca al fracaso, porque provoca confusión en los miembros de dicha organización y -a qué no decirlo- de los clientes, votantes o sufridores del asunto. El partido en el gobierno no tiene nadie al timón y se nota, tanto a nivel nacional como regional, por lo que en los últimos días hemos asistido a un baile de contradicciones que llaman la atención por su manifiesta bipolaridad que algunos juzgarán, incluso, patológica.

La primera, la del ‘púnico’. Fernando López Miras, al que la gente llamar Fer y que prefiere -según me dicen- ser conocido como Nando, incurrió en la primera de las contradicciones cuando, en plena vorágine del caso Ortiz, lanzó un misil Tomahawk a Ballesta diciendo literalmente: «Ya estaría fuera de mi gobierno». Da la casualidad de que Ortiz, no está imputado, pero Fer, o Nando, mantiene como asesor en San Esteban a don David Conesa Ferrer que, según informa Buitrago en este mismo periódico, aparece como investigado en el ‘caso Púnica’. Le piden un año y seis mese de prisión y cobra nada mas y nada menos que 43.430 pavos de sueldo, en un puesto que es de libre designación. ‘A dedo’, vamos. De ahí viene la coña que cada vez se generaliza más del ‘asesor púnico’.

Otra contradicción. Por si todo esto fuera poco, ahí que nos encontramos con otro caso de corrupción resaltable y es que Pilar Barreiro testifica ante el juez diciendo, que su lavado de imagen «lo pagaba el partido». No sé quién asesora tan mal a Nando, pero éste salió como activado por un resorte para declarar: «Mi partido, no paga el lavado de imagen de nadie». Ahí, contundente. Sí señor. Unos días después, sale un insigne miembro del PP cartagenero, el expresidente Celdrán, a ‘apuntalar’ al líder y declara en sede judicial que sí, que lo de Barreiro lo pagaba el partido. Para rematar, lo entrevista la SER y dice: «Lo he confirmado, y punto».

Un nuevo tiro en el pie. Y es aquí que aparece una nueva estrella de este firmamento de la contradicción, Pedro José Pérez. Y dirán ustedes: ¿Quién coño es Pedro José Pérez? Pues Pedro José Pérez -apunten el nombre- es el senador del PP, que hace unos días pareció repartiendo carnés de legitimidad política y hablando de «coches oficiales» y «agencias de colocación». Este señor, que lleva 30 años viviendo de esa teta pública que es la política profesional, tuvo la oportunidad en esta misma semana de cumplir con su trabajo en Madrid. Y resulta que, cuando llega el momento de votar en contra del ‘Tasazo’ en una comisión del Senado, que es lo que le piden desde su Región, pues el hombre, al igual que hicieron en su día don Teodoro y doña Ascensión, pues va y se ausenta. Este aguerrido senador, este «representante del pueblo», alega para justificar su ausencia del lugar donde debía estar defiendo a los murcianos que «estaba hablando por teléfono». Para terminar de arreglarlo llamó «miopes» a los regantes en otra deslumbrante e inteligente irrupción en los medios. Van a tener que pedirle que, cuando vea un micro, «se ausente por una llamada».

¿Quién manda aquí? Y es que resulta muy llamativo que un partido vote contra los regantes en el Senado y luego, en cambio, se empecinen en alinearse con la parte más lamentable del ‘lobby’ hortofrutícola, votando en contra de las imprescindibles enmiendas paliativas del agónico estado del Mar Menor. Me cuenta una amiga periodista que las caras de los diputados del PP, tras perder la votación, eran un poema. «Estaban desencajados», me dice. Otros me apuntan que tenían el rostro blanco, como la cera, como si se hundiera su mundo. No se equivoquen. Fueron siete enmiendas, siete, con cosas tan lógicas como crear setos de vegetación autóctona o no labrar en la misma dirección que la pendiente. Me apunta otro periodista: «Ni el día en que dimitió PAS estaban así de abatidos». Luego, ¿no da qué pensar? El día en que se concretó la debacle del Partido Popular en Murcia estos diputados no se mostraron tan derrotados y, en cambio, se hunden porque se aprueban unas enmiendas que toda la población demanda. ¿Por qué? ¿A quién sirven estos diputados? Por cierto, cabe aquí felicitar, porque es de ley, a PSRM, a Ciudadanos ya Podemos por mostrarse firmes antes las presiones. Los otros, ni se sabe a dónde van y lo peor, a dónde nos llevan.

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