Quién hay detrás de esa nariz

Los payasos de Pupaclown relatan a 'La Verdad' cómo es el día a día de su admirable labor con los niños enfermos, por la que han recibido el Premio Nacional de Artes Escénicas 2017

Marta Semitiel
MARTA SEMITIELMurcia

Ternura, acompañamiento, risa y curiosidad. Esas son las cuatro palabras que los payasos de Pupaclown han elegido para definir su trabajo diario en el Hospital de Virgen de la Arrixaca de Murcia, donde visitan a niños desde hace casi veinte años. Su labor ha sido reconocida con el Premio Nacional de las Artes Escénicas 2017, pero no solo es especial por ese galardón, sino porque "tranquilizan a los niños, les ayudan a llevar mejor una situación que es estresante para ellos y que no acaban de entender, les reducen el miedo a las intervenciones quirúrgicas y pruebas médicas, y eso es muy beneficioso para ellos y para el trabajo de los profesionales sanitarios", reconoce Manuel Sánchez Solís de Querol, jefe del Servicio de Pediatría de La Arrixaca.

El origen de Pupaclown se remonta a 1997 y vino de la mano del doctor Miguel Ángel Gutiérrez Cantó, exjefe de Cirugía Pediátrica. "Él era un hombre de una talla profesional increíble, pero tenía una parte humana muy grande y siempre luchaba por la humanización de la sanidad. Estuvo en un congreso en Mallorca y allí hablaron de la Sonrisa Médica, los primeros payasos de hospital de España. Cuando vino, a través de un compañero suyo de trabajo, Pepe Ruiz Jiménez, que me conocía, nos propusieron hacer los payasos de hospital de una forma muy puntual", recuerda Pepa Astillero, fundadora de Pupaclown.

-¿Cómo fue ese primer día de payaso de hospital?

-Fue un día trágico, pero también de la tragedia se aprende. Nosotros conocíamos la enfermedad desde un punto muy común, como una operación de brazo, y cuando entramos ese primer día en el hospital y encontramos en algunas habitaciones niños enfermos crónicos, paliativos, oncológicos... fue un pelotazo brutal. Nos dimos cuenta de que no estábamos preparados para hacer este trabajo.

Fue entonces cuando estos artistas infantiles se adentraton en otras disciplinas con el fin de poder ser payasos de hospital. Aprendieron conocimiento personal, psicología, antropología de la enfermedad, acompañamiento en procesos de duelo. Y volvieron con la mochila repleta de experiencia y sonrisas que regalar, "porque a veces, cuando alguien quiere acompañar, si no está preparado realmente en todo su ser, en lugar de ayudar puede hacer lo contrario", sentencia Pepa.

Los protagonistas

Desde que comenzaron su andadura, muchos rostros han pasado por las narices rojas de Pupaclown. Los protagonistas actuales son Francisco Carpena, Aten Soria, Ángela España y Antonio Olmos: Huevo Frito, Pipa Salá, Membrilla y Golosino, como se llaman cuando la nariz les transforma, "porque pase lo que pase, esta señora roja de goma tiene algo que la hace mágica: te la pones, se te acaban todos los problemas y empieza la risa", asegura Carpena.

Todos se iniciaron en Pupaclown porque les fascinó la idea de aplicar sus conocimientos de artes escénicas a los procesos de enfermedad en niños. "Yo siempre había pensado que el teatro ayuda a la gente, pero necesitaba dedicarme a algo en lo que verlo de forma directa. Entonces encontré Pupaclown, un trabajo en el que ves eso justamente a pie de cama", define Ángela.

Los beneficios que producen los payasos de hospital en niños hospitalizados son tan inmediatamente tangibles que el jefe de Pediatría de La Arrixaca asegura que "si estos payasos no existieran, habría que inventarlos. Son tan necesarios como cualquier otro profesional sanitario". Su pensamiento se extiende por todas las áreas profesionales del hospital, "estamos muy bien considerados y la relación con el personal médico es tan buena que gracias a eso también podemos hacer bien nuestro trabajo. Nos tratan como iguales y eso se nota mucho", reconoce Astillero con agradecimiento.

Martínez Bueso

«La vida es vida hasta el final»

Los Pupaclown pasan unos 10 minutos con cada niño al que visitan. Su tarea básica, pero nada sencilla, es acompañar al niño en la realidad que él vive. "Si tiene un amigo imaginario, nosotros también lo vemos. Si le apetece jugar a algo en concreto, jugamos con él. Y si quiere llorar, lloramos con él. Porque estamos aquí para acompañarle. Al igual que si no quiere vernos, pues no nos ve: nosotros siempre decimos que no somos obligatorios, siempre respetamos lo que el niño quiere", explica España.

Cada mañana, antes de comenzar su trabajo, el personal del hospital les entrega una ruta y les informa sobre el estado de cada niño al que van a visitar. Los Pupaclown van dejando color, alegría y risa allá por donde pisan. "Para mí, el mejor momento de nuestro trabajo es esa cara que ponen los niños cuando llamas a la puerta y te ven aparecer. Ese rostro de sorpresa, de quedarse flipados; o si ya te conocen, esa sonrisa que quiere decir 'te estaba esperando'... Es un regalo", confiesa España. Sin embargo, también hay momentos malos.

Soria pasa de la tragedia a su cara más titiritera en un segundo, porque en realidad, "los casos de muerte son los mínimos. Es cierto que son los peores, pero apenas los hay", asegura. Ser un Pupaclown es sobre todo "vivir entre la vida y la vida, porque al final, un hospital es el lugar donde vienes a hacerte una 'ITV', estás de paso y vuelves a la calle", apunta Astillero.

Payaso de profesión

Para los cuatro protagonistas de este reportaje, ser payaso de hospital es el mejor trabajo del mundo. Aunque no es tan fácil como puede parecer. "Lo más duro es el aprendizaje como 'clown'. Ser payaso no es sencillo. Fuera de eso, este trabajo es una maravilla. A mí me ha permitido conectar con el niño que llevo dentro, aprendo cada día algo nuevo y, de verdad, recibo mucho más de lo que doy", apunta Olmos mientras sus compañeros asienten con la cabeza.

Ni un solo día se han arrepentido de formar parte de Pupaclown: "Mi cuenta bancaria sí, pero yo nunca", bromea al respecto Soria, que abandonó Madrid y su trabajo como actriz para volcarse por completo como payasa en La Arrixaca. Pipa, como la conocen los pequeños, se emociona cuando le preguntan qué es lo mejor de ser un Pupaclown: "Una de las cosas más bonitas es que hemos creado una profesión, con sus códigos de lenguaje, sus procedimientos. Eso es muy bonito. Solo nos falta un epígrafe en la Seguridad Social que diga 'payaso de hospital', para poder vivir dignamente de esto", reivindica.

- ¿Cree que para ser payaso de hospital hay que estar hecho de otra pasta?

- No, no estamos hechos de otra pasta. Tan solo somos profesionales. -concluye Carpena.

Pupaclown en cifras

Un payaso de Pupaclown trabaja cinco horas durante tres días a la semana y acude una tarde a la reunión semanal que realiza todo el equipo. Gana 1.110 euros brutos al mes y tiene 14 pagas al año y un mes de vacaciones. Su jornada empieza a las ocho de la mañana, con los niños que entran a quirófano. A las 11.30 horas visitan las instalaciones escolares y a los pacientes aislados, y a última hora pasan a visitar a los pequeños que se encuentran en la UCI.

Nadie puede poner en duda que su labor en el hospital ha sido imprescindible para dar a conocer Pupaclown; sin embargo, no es lo único que hacen en esta asociación. "El teatro nació porque nosotros vimos la necesidad de acercar las artes escénicas a los niños en riesgo de exclusión. Creímos que podíamos hacer algo más por llevar la educación y las artes allí donde no estaban llegando, y por eso le planteamos a la Comunidad abrir el Centro Escénico", explica la fundadora de la asociación.

-Los presupuestos participativos han destinado 20.000 euros a la asociación: La cifra no llega ni a la mitad de lo que ustedes habían solicitado… Aún así, ¿creen que el Premio Nacional de Artes Escénicas ha ayudado a que ese montante económico sea el que es?

- No, porque cuando nos lo concedieron, los presupuestos ya estaban aprobados. Lo que sí puedo decirte es que el teatro necesita mucho dinero para seguir funcionando, porque entre todas las fuentes de ingresos, apenas cogemos dinero para mantenerlo, pero casi que no ganamos nada. A pesar de eso, para nosotros es un orgullo tremendo que la gente, los murcianos, hayan elegido a Pupaclown de entre todas las asociaciones y proyectos que se presentaron, para que con su dinero podamos seguir haciendo lo que hacemos.

Martínez Bueso

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