Detenidos por una veintena de asaltos a viviendas en Cehegín y Torre Pacheco

Desmantelan un grupo juvenil que recorría las calles tocando los timbres para encontrar domicilios vacíos

LA VERDADMurcia

Dos operaciones recientes de la Guardia Civil permitieron detener a tres jóvenes como presuntos autores de una veintena de asaltos a viviendas en Cehegín y Torre Pacheco. Los 16 robos registrados en el primer municipio fueron obra presuntamente de un único joven: un vecino de Cehegín, con un abultado historial delictivo, que ya ingresó en prisión provisional, informaron fuentes del Instituto Armado.

El objetivo de este sospechoso era, según se desprende de las pesquisas, las viviendas rurales que se encontraban alejadas y vacías. De los 16 golpes, catorce fueron en Cehegín y otros dos en el municipio granadino de Huéscar. Fue gracias al vehículo que solía utilizar el acusado cómo la Benemérita pudo llegar hasta él. En el registro del automóvil, los agentes hallaron varios electrodomésticos y teléfonos móviles cuya procedencia el sospechoso no pudo explicar. La operación culminó con la recuperación de una placa solar, un pastor eléctrico y una placa vitrocerámica. Tras prestar declaración ante un juez de Caravaca de la Cruz, ingresó en la cárcel.

A esta operación de la Guardia Civil se sumó recientemente otro dispositivo que permitió acabar con una banda que al parecer había cometido varios golpes en casas de Torre Pacheco. En este caso, según precisaron fuentes del Cuerpo, el grupo estaba formado por tres jóvenes, vecinos de la zona, de 20 años y nacionalidades española y marroquí. Se les imputan cuatro delitos de robo con fuerza y otra docena de delitos de daños en la propiedad.

La banda actuaba, en apariencia, de forma coordinada con el objetivo de elegir las viviendas que iban a asaltar, principalmente aquellas que carecían de alarmas. Además, los integrantes del grupo presuntamente vigilaban a los dueños de las casas para evitar que se encontrasen dentro en el momento del robo.

Los golpes se cometían en días laborables, mientras los propietarios estaban fuera trabajando. Los jóvenes recorrían las calles céntricas de Torre Pacheco y no dudaban, incluso, en tocar los timbres para comprobar que efectivamente no había nadie en casa. Luego, según relataron fuentes del Instituto Armado, forzaban las cerraduras y accedían a las casas. En numerosos casos hubo cerraduras que presentaban signos de haber tratado de ser forzadas, aunque el grupo desistió de ello posiblemente por un inconveniente.

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