La detención de un escurridizo atracador da un respiro a los vecinos del Campo de Cartagena

El sospechoso es trasladado al juzgado por unos agentes./G. Civil
El sospechoso es trasladado al juzgado por unos agentes. / G. Civil

Con un historial de 39 supuestos robos, este joven era conocido por la planificación de sus golpes y por los asaltos a punta de navaja

Alexia Salas
ALEXIA SALASTorre Pacheco

La detención de Osama D., un joven marroquí de 19 años con residencia en Lo Ferro, ha dado un respiro a las pedanías de Torre Pacheco. La Guardia Civil le atribuye la autoría de al menos 39 robos en viviendas y comercios, además de algún atraco a punta de navaja. A pesar de su juventud, Osama atesoraba una fama de delincuente implacable, tanto por la planificación meticulosa de los asaltos a las viviendas, que controlaba gracias a una red de vigilantes, como por los atracos con arma blanca.

La Guardia Civil lo relaciona además con un robo con intimidación a una vecina de Balsicas cuando esta salía de su domicilio. Mientras le ponía en la garganta la navaja decorada con grabados plateados que solía utilizar -y que los agentes le han requisado-, presuntamente le sustrajo las joyas y el dinero. En la pedanía comentan además el atraco que sufrió a punta de la misma navaja una cobradora de la compañía de decesos a la que arrebató toda la recaudación. También amenazó de muerte a un vecino que conocía sus actividades delictivas.

La violencia de sus actuaciones, sumada al largo historial de robos, le granjearon una creciente fama en las pedanías del Campo de Cartagena y Mar Menor, donde había tejido una red propia de informantes que vigilaban a sus órdenes viviendas y establecimientos para conocer al instante los movimientos de sus ocupantes y a la hora en que abandonaban los inmuebles.

Seleccionaba los objetivos en el momento en que estuviesen deshabitados o carecieran de alarmas. Utilizaba cizallas, palanquetas y destornilladores para forzar rejas, puertas y ventanas y hacerse con todo lo de valor que hubiera en el interior de las casas. Para dificultar su búsqueda, usaba guantes en cada asalto, y después huía a refugiarse en pisos de amigos y familiares, donde escondía el botín y las herramientas. En el negocio de la familia, la Benemérita encontró dinero escondido en un altillo.

El joven escurridizo ya acumulaba cinco órdenes judiciales de búsqueda y detención por delitos de robo con fuerza, robo con violencia e intimidación, amenazas y hurtos, así que los agentes tuvieron que desplegar casi todos sus efectivos para localizarlo. El pasado viernes finalmente dieron con él en su domicilio de Lo Ferro, donde vive con su madre y sus dos hermanos menores. Osama intentó huir por la azotea pero fue alcanzado. Un juzgado de Instrucción de San Javier ordenó su ingreso en la prisión de Campos del Río, ya que Osama contaba con varias órdenes de detención anteriores.

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