La Verdad

Rojas anula el 'efecto K'

Fotis Katsikaris saluda a los aficionados que aún se acuerdan de su paso por Bilbao.
Fotis Katsikaris saluda a los aficionados que aún se acuerdan de su paso por Bilbao. / ACB Photo
  • La preocupación por el estado del escolta tras un golpe en la cabeza deja de lado la alegría por el triunfo

Fotis Katsikaris, entrenador del UCAM, llegó a la rueda de prensa triste, preocupado. Su equipo había ganado, su plan había sido ejecutado a la perfección y la distancia de seguridad con el descenso sigue siendo de dos triunfos, al tiempo que el nivel de su equipo sigue en estado de efervescencia. Sin embargo, había algo más importante de lo que estar pendiente, la salud de Sadiel Rojas. El dominicano, tras un codazo difícilmente justificable como fortuito de Álex Mumbrú en la lucha por un rebote, a menos de dos minutos del final, se quedaba tendido sobre el parqué para ser trasladado posteriormente al hospital de Basurto, donde se desplazaba para visitarle posteriormente su excompañero Scott Bamforth.

«Está muy mal, por unos momentos está consciente y por otros no. Yo no he podido verle porque hasta llegar a la rueda de prensa he estado con el equipo, pero los compañeros están todos muy preocupados y nadie tiene ganas de celebrar nada», explicó Fotis Katsikaris. Horas después Sadiel Rojas abandonaría el hospital, no sin collarín y con el diagnóstico de un fuerte traumatismo cervical para ser hoy sometido a más pruebas, informó el club a través de sus redes sociales.

El firmante de la nota negativa de la jornada es un exjugador de Katsikaris, el alero Álex Mumbrú, con un amplio historial de trifulcas a sus espaldas. «Si ha sido intencionado, Álex se tendrá que disculpar», advirtió el griego. Minutos después, el jugador se explicó en Twitter: «Me sabe muy mal lo sucedido con Sadiel Rojas en la lucha por el rebote, una acción fortuita. Espero que esté bien y se recupere lo antes posible».

Mirar el reloj

Centrado en el partido, Katsikaris destacó haber visto a su equipo «desde el inicio muy concentrado en todo lo que habíamos preparado: defensa, energía y rebote; también en ataque leyendo la defensa del rival». Sin embargo, no podía evitar acordarse del pequeño bajón de su equipo en el último cuarto, y es que «hemos estado 19 puntos arriba y nos ha dado por mirar el reloj, hemos parado y ya no hemos defendido ni usado las faltas de manera inteligente», bache que no fue a mayores porque «en los últimos instantes hemos tenido la cabeza fría, jugado bien y tomado buenas decisiones». La primera victoria en Bilbao para la entidad supone la novena de la temporada, «otra más para salir de la zona peligrosa».

Su equipo es otro distinto al grupo que tomó mes y medio atrás, ha alcanzado una madurez interesante para jugar partidos difíciles y por tanto el técnico heleno no ve motivos para cambiar la mentalidad. «Tenemos muchos partidos difíciles por delante, y ahora sabemos cuál es la manera de jugarlos, así que no veo razón para cambiar ese chip».

La mejor prueba de fuego para el UCAM y su 'efecto K' llegará el próximo domingo con la visita al Palacio del sorpresivo líder de la Liga Endesa, el Iberostar Tenerife.