La Verdad

Katsikaris arriesga y asalta Miribilla

Ovie Soko, que regresaba ayer en el UCAM, lucha con Eric.
Ovie Soko, que regresaba ayer en el UCAM, lucha con Eric. / EFE
  • El plan del griego funciona y el UCAM logra su primer triunfo en Bilbao

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No debía fallar y no falló. La sorprendente victoria del sábado del Rio Natura Monbus Obradoiro, que marca la zona de descenso, ante el Real Madrid, dejaba a los universitarios con un único triunfo de margen sobre la zona más peligrosa de la tabla. Y ante la obligación de un milagro: ganar en Bilbao, donde el UCAM no había vencido hasta ayer. De nueve visitas, tantos vapuleos. Y de las últimas cinco intentonas, un saco de casi noventa puntos por partido en contra. Quien no arriesga no gana, y Fotis arriesgó: introdujo la novedad de Ovie Soko en la lista, después de tres meses sin jugar, para hacer frente al alero más valorado de la competición (Álex Mumbrú) y trazó un plan en el que el recién llegado Daniel Clark tomase peso en ataque. Un ajuste de grandes proporciones tácticas que funcionó a la perfección.

Lo que no varió es aquello desde donde Katsikaris quiere construir el resurgir de su equipo: la defensa. Al igual que la semana anterior sobre Shermadini, el UCAM se presentaba en Bilbao concienciado de no hacer entrar en juego a Álex Mumbrú, líder de los locales. Primero Rojas y después Soko, negarle la recepción del balón fue fundamental para que los de Carles Duran explorasen otras vías en las que se sintieran más incómodos. El resultado, unos paupérrimos 12 puntos al final del primer cuarto por debajo de los 17 de un UCAM que había abusado infructuosamente del tiro de tres puntos pero que, gracias a su constancia defensiva, estaba por delante.

Uno de los grandes méritos de Fotis Katsikaris ha sido recuperar al mejor Facundo Campazzo, termómetro del equipo en la cancha y que hasta hace poco se encontraba sumido en un socavón del que no encontraba salida. A partir de su regulación y de inculcarle un liderazgo más global del juego, el argentino fue saliendo hasta su mejor versión. Sin embargo, el de ayer no era -no parecía ser- el día. Eso sí, el libreto del técnico griego tenía como consecuencia de la regulación del argentino un incremento de responsabilidades en Pedro Llompart, quien nuevamente aparecía antes de lo esperado para aportar dirección de juego... y puntos. Si hasta ahora únicamente había sobrepasado la decena de puntos en una única jornada, al descanso llevaba ya 10. Su conocimiento del juego permitió encontrar a su equipo huecos por donde cortar la zona planteada por el equipo local y así mantener pequeñas rentas sobre un RETAbet Bilbao más agresivo en ataque gracias a la verticalidad de Scott Bamforth, ex del UCAM. Al descanso, 33-37 para un cuadro visitante con mucho margen de mejora.

Un tango a toda velocidad

Tenía que aparecer, y apareció. Facundo Campazzo venía realizando un partido mediocre (al descanso no había anotado y su presencia en pista suponía un -6 para su equipo), pero decidió poner la quinta marcha. Con un quinteto en pista que favorecía su improvisación, primero le propuso un tango a Tobias Borg, pero el base sueco no podía seguir su ritmo. Tampoco Javi Salgado, lejos de estar para estos trotes. Katsikaris buscó que la defensa de Bilbao no pudiera esperar a su equipo en ningún momento, sin pillarla desprevenida. Con Radovic y Clark como interiores camuflados de jugadores abiertos, Campazzo se hartó de buscar resquicios en el entramado bilbaíno para penetrar hacia el aro como un cuchillo caliente en mantequilla, y a partir de ahí finalizar con sus canastas marca de la casa o doblar para el tiro abierto.

Su nuevo socio favorito, el británico Clark, que sacaba su muñeca a pasear para poner la máxima ventaja de 19 puntos (44-63, minuto 29). El UCAM había doblado a Bilbao en el tercer cuarto (13-26) y todo parecía visto para sentencia. Parecía.

El Bilbao Arena tiene una magia especial, se ha hartado de vivir noches para la épica y ya se las ha visto en peores situaciones. Una grada que nunca dejó de empujar a un equipo que se contagió a la mínima que aparecieron conatos de relajación pimentonera. Poco a poco la diferencia iba siendo menor, y en tres minutos del último cuarto el RETAbet Bilbao estaba ya a siete puntos, provocando el tiempo muerto de Katsikaris (61-68). La vuelta a pista de Campazzo y Benite sirvió para mantener la ventaja, que llegó a ser de menos (68-74) hasta que Soko volvió a frenar en seco a Mumbrú en acciones defensivas muy importantes, pero también en el campo de ataque con un palmeo que terminó de matar el partido.

Son ya cuatro victorias de siete posibles bajo la dirección de Fotis Katsikaris, las sonrisas vuelven a brillar con la fuerza de antaño y el equipo ha aprendido a competir donde y contra quien sea. Lo peor, el incidente de Sadiel Rojas, trasladado al hospital al por un fuerte codazo en la cara de Álex Mumbrú por un fuerte traumatismo cervical.