La Verdad

Campazzo y Faverani, el domingo, ante el Obradoiro.
Campazzo y Faverani, el domingo, ante el Obradoiro. / N. GARCÍA / AGM

El día que Campazzo, Antelo y Faverani parecían cadetes

  • Dos pérdidas de balón, una innecesaria falta antideportiva y una mala defensa propiciaron la derrota más dolorosa del UCAM

«Nos ha costado entrar en el partido y nos ha faltado energía a la hora de cerrar el rebote. Tras el descanso hemos estado más agresivos en defensa, pero hemos cometido errores de cadete a la hora de perder el balón, de hacer antideportivas y en las posesiones, ya que en algunas no hemos llegado ni a tirar a canasta», dijo un abatido Óscar Quintana al acabar un partido que su equipo tenía ganado al llegar al último minuto. Los murcianos se plantaron con siete puntos de ventaja y les habría bastado con dejar pasar los segundos, pero ocurrió lo increíble y los gallegos, casi sin quererlo, remontaron.

¿Cuáles fueron esos errores de cadete a los que se refirió Quintana sin entrar en más detalles? Tienen nombre propio y no son canteranos. Antelo puso en marcha un despropósito que continuó el argentino Facundo Campazzo y remató el internacional brasileño Vítor Faverani. Tres pesos pesados curtidos en mil batallas. No suelen fallar, pero el domingo firmaron un disparate que dejó a más de un espectador con la boca abierta.

Doble fallo

El recital comenzó con una pérdida de balón de Campazzo, que acabó con una innecesaria falta antideportiva de José Ángel Antelo. La acción le salió cara al UCAM, ya que el Obradoiro recortó cinco puntos: los dos tiros libres, más un triple.

Con el partido igualado Campazzo volvió a pifiarla. Perdió otra vez el balón y los jugadores murcianos se dedicaron a mirar el ataque del rival más que a defender. En esta acción, en la jugada de la última posesión, con 74-74 en el marcador, Faverani deja recibir el balón bajo el aro a Pustovyi (2,20 metros), quien encestó con toda la tranquilidad del mundo y dio el triunfo a su equipo.

Quintana, desde el banquillo, no creía lo que acababa de suceder. Sus jugadores de referencia regalaron un partido que tenían ganado.