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Un regreso a las pistas que levanta ampollas

Maria Sharapova, en Wimbledon 2015.
Maria Sharapova, en Wimbledon 2015. / Reuters
  • Tras sus suspensión de 15 meses por dopaje, Sharapova vuelve este miércoles a la competición en Stuttgart rodeada de críticas

El regreso a la competición de la rusa Maria Sharapova, este miércoles en el torneo de Stuttgart (Alemania), tras una suspensión de 15 meses por dopaje y, sobre todo, las medidas adoptadas por Rusia para facilitar su vuelta, no han generado unanimidad en el mundo del tenis. Dos aspectos han levantado ampollas. Primero, el torneo alemán comenzó el lunes, es decir, dos días antes de finalizar la sanción de Sharapova por su positivo por meldonium. Este ‘obstáculo’ se superó haciendo jugar a la rusa el miércoles, algo que está reservado sólo a los cabezas de serie. El segundo problema es que Sharapova no tiene ránking WTA al no haber jugado desde el Open de Australia de 2016. Sólo podía participar en Stuttgart con una invitación (’wild card’) que entregan los organizadores de cada torneo de manera discrecional, pero que suelen otorgarse a jugadores locales, a jugadores que regresan de largas lesiones o a promesas que apuntan a futuras estrellas.

«Va a poder llegar el miércoles y comenzar el torneo así... Es un poco extraño para las otras jugadoras», comentó en marzo la alemana Angelique Kerber, número dos del mundo, cuando se confirmó el regreso de Sharapova. «Es un torneo alemán, hay jugadoras alemanas que deberían tener una invitación», criticó la germana, que también tomará parte en un torneo con una gran participación, donde también jugarán la checa Karolina Pliskova, la rumana Simona Halep y la británica Johanna Konta.

La danesa Caroline Wozniacki, exnúmero uno mundial, también lamentó que el regreso de Sharapova no se haya retrasado una semana y que no haya sido en un torneo de menos calibre: «Es muy discutible permitir a una jugadora aún suspendida, sea quien sea, participar en un torneo la misma semana en la que finaliza el castigo». «Todo el mundo merece una segunda oportunidad. Pero, al mismo tiempo, encuentro que un jugador suspendido por dopaje debería volver a empezar desde cero y ganarse su regreso. Es diferente a una lesión», añadió la danesa.

También las estrellas del circuito masculino han criticado esta situación. El número uno mundial Andy Murray estimó que hay que «trabajar para volver» y el francés Jo-Wilfried Tsonga fue aún más claro: «Es como dar un caramelo a un niño que ha hecho una tontería. Lo volverá a hacer. Se envía un mensaje negativo».

Otras figuras han sido más comprensivas, como la rumana Halep, convencida de que Sharapova podía «regresar fácilmente, incluso sin ‘wild card’» o la estadounidense Venus Williams, quien se felicitó de «verla de nuevo en el circuito».

«La menor de mis preocupaciones»

Ya desde el mismo momento en el que se reveló su positivo, la rusa contó con defensores que trataron de minimizar la gravedad de su falta. Algunos alabaron la franqueza de la ganadora de cinco títulos de ‘Grand Slam’, que reconoció de inmediato su error de no comprobar que el meldonium había sido incluido en la lista de productos dopantes el 1 de enero de 2016.

Su gran rival en las pistas, Serena Williams, que acaba de anunciar su adiós a las pistas hasta 2018 por su primer embarazo, destacó que la rusa «demostró mucha valentía al admitir lo que hizo», mientras que su compatriota Svetlana Kuznetsova declaró que lo sucedido «no es tan serio».

¿Será recibida con los brazos abiertos? «Es la menor de mis preocupaciones», declaró Sharapova la semana pasada a la revista alemana Bild. «Ni siquiera he pensado en ello. Sé que se me respetan. Lo veo en la manera en el que ellas (las otras jugadoras) juegan contra mí», añadió la ex número uno mundial, que regresará contra la italiana Roberta Vinci.