La Verdad

Seriedad y oficio para ganar el derbi

Matteus y Elías felicitan a Raúl Campos por su gol en Cartagena.
Matteus y Elías felicitan a Raúl Campos por su gol en Cartagena. / J. M. RODRIGUEZ / AGM
  • El Plásticos Romero levanta un 0-3 en tres minutos, pero el duelo se lo lleva ElPozo, que golpea en el primer tiempo y tira de experiencia después

Era el derbi, pero no lo parecía. La gente llegaba al pabellón con el tiempo justo, había bastantes butacas libres y las gargantas no se calentaron hasta el segundo tiempo. Todo era extraño. Era miércoles por la tarde. El sol se colaba en la pista y cegaba a los jugadores. Así, unos minutos antes de que el balón comenzara a rodar, los funcionarios municipales tuvieron que tapar la puerta principal del Central con una gigante lona negra que tapaba la luz y aseguraba una correcta retransmisión televisiva. En La Bombonera, sede de los partidos más calientes de la historia del fútbol sala español, todo era frialdad.

Estaba la pista azul. Estaban los de la tele. Estaban una treintena larga de aficionados visitantes. Y, por último, la plana mayor de ambas directivas daba lustre al modesto palco del viejo pabellón. Pero el envoltorio no daba. Acostumbrados a los derbis de toda la vida en Cartagena, incandescentes en la pista y volcánicos en la grada, aquello no era estimulante. Era casi clavado al amistoso que ambos equipos jugaron la semana pasada en Alcantarilla. Sí, era la Copa Presidente. En definitiva, aquello fue un amistoso. Ayer, en cambio, el Plásticos se jugaba la vida. El Pozo, soñar con alcanzar al Barça.

Por si era poca la frialdad con la que arrancaba el derbi, el visitante Marinovic dio en la diana a los 40 segundos. Y dejó sonados a los jugadores y aficionados locales. No fue capaz de reaccionar el Plásticos Romero en los primeros diez minutos, por más que Guillamón diera bola a sus seis jugadores de refreso y buscara distintas combinaciones en ataque. Los de Duda vivían tranquilos y siempre que daban tres pases seguidos acababan llevando peligro a la meta de Raúl.

Tras el intento de reacción de los cartageneros, llegó el 0-2. Raúl respondió perfectamente a un disparo a bocajarro de Bebe, pero el rechace lo cazó Raúl Campos antes que nadie y empujó el balón a la red. Con esa cómoda ventaja, los murcianos se replegaron y esperaron en su cancha. El plan era desesperar a los cartageneros y sentenciar en un contragolpe. Los de casa estaban espesos y desacertados.

De este modo, todo lo bueno que hacía el Plásticos lo generaba el mismo jugador, un motivado y acertado Juanpi, quien pudo acortar distancias poco antes del descanso.

ElPozo marcó en la primera jugada del primer tiempo. Y también en la última. A falta de 30 segundos, los locales fueron muy mal a la presión y Álex se aprovechó de las dudas cartageneras para lanzar un contragolpe mortal. Josema, en su intento a la desesperada de cortar ese pase, se hizo un gol en propia meta cuando solo quedaban cuatro segundos para el descanso. Con ese golpe, la sensación en el Central es que el derbi había acabado, que los tres puntos volaban a Murcia.

Pero el guion del derbi cambió radicalmente en el segundo acto. Pocos esperaban una reacción así del conjunto de Guillamón, cada vez más angustiado por la posibilidad de perder la categoría. Pero llegó. Tres goles en tres minutos y medio.

Duda no entendía nada. Los visitantes estaban obligados a reaccionar en un pabellón que rugía como en sus mejores épocas. Y lo hicieron. Con esa pizca de suerte que siempre suele acompañar a los equipos grandes. Rahali, en una jugada que no era especialmente peligrosa puesto que detrás no había ningún rival preparado para rematar, se marcó otro gol en propia meta, al intentar despejar. Luego Josema y Elián tuvieron buenas opciones para rascar un punto en un derbi que finalmente se llevó ElPozo porque tuvo más oficio.