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Dos carreras, dos mundos

Viñales, por delante de Crutchlow y Rossi.
Viñales, por delante de Crutchlow y Rossi. / David Fernández (Efe)
  • Mientras Yamaha disfruta, Honda y Ducati comienzan 2017 con problemas

El Mundial de MotoGP lleva sólo dos carreras, aunque sus resultados han dibujado un (primer) panorama con un claro vencedor, Yamaha, y varias dudas. Maverick Viñales ha aprovechado la inercia de la pretemporada para cumplir con lo que de él se podía esperar, sin fallos y espantando supuestos fantasmas. Viendo su fortaleza lo único que quedaba por comprender era si el favoritismo podría nublar sus objetivos o si la presión sobre alguien tan joven -22 años- y de estreno con su nueva marca le iba a hacer mella de alguna manera. En Losail lidió con un inicio de carrera caótico y con unas primeras vueltas complicadas para lograr una poderosa victoria en su debut con Yamaha; en Termas de Río Hondo solucionó el embrollo de salir desde la segunda línea de la parrilla, por el lado sucio de la pista y rodeado de pilotos menos acostumbrados a transitar por los puestos delanteros -Karel Abraham o Danilo Petrucci-, y se llevó un segundo triunfo consecutivo que le permitirá llegar con cierta tranquilidad a la tercera cita de la temporada, el Gran Premio de las Américas (Austin).

Aunque Viñales no es la única buena noticia para Yamaha. Tras un invierno gris y con discretos entrenamientos en las dos primeras citas del año, Valentino Rossi ha sacado a pasear en Catar y Argentina el mito de 'piloto de domingos': tercero en la carrera inaugural, muy cerca de los dos primeros, segundo este pasado fin de semana por detrás de su compañero de equipo y tras superar a un meritorio Cal Crutchlow, que sobrevivió donde no lo hicieron ni Marc Márquez ni Dani Pedrosa. Unos resultados que permiten ver un ambiente inmejorable en el box Yamaha aun con la eterna duda de qué pasará si se produce un choque de trenes. En Losail y Termas el lado de Rossi celebró los podios como victorias, después de espantar los miedos que han aparecido desde el invierno. «Me gusta, teniendo ya una cierta edad, saber dónde voy y qué hago», reflexionó el italiano tras la carrera. «Y me gusta mucho aprovechar todo el tiempo para poner a punto la moto de cara al domingo. Siempre es un riesgo no ser tan fuerte en los entrenamientos, me gustaría serlo un poco más».

Las certezas de Yamaha -avaladas también por el buen rendimiento de los pilotos satélite, Johann Zarco y Jonas Folger- contrastan con las dudas tanto en Honda como en Ducati. Márquez cometió un error en carrera, asumido como suele ser habitual en el de Cervera, lo mismo que Pedrosa, aunque en los dos casos tuvo mucho que ver el límite al que les lleva su moto. «Por algún motivo siempre tenemos que elegir el neumático duro delantero y eso es algo que en la carrera te puede penalizar un poco porque asumes más riesgos», explicó el campeón de 2016, que reconoció que aún están tratando de entender bien cuál es la mejor manera de pilotar con el nuevo motor a la vez que buscan la mejor electrónica base. «Al final todos los pilotos Honda que quieren estar ahí tienen que escoger el duro. Yo, Crutchlow, Dani. Dani y yo nos hemos caído, Cal ha podido mantenerse sobre la moto, pero al final es algo en lo que tenemos que seguir trabajando. Sobre todo en la aceleración, porque si ganamos tiempo en la salida de las curvas entonces podremos ganar tiempo en la frenada». Honda sufre, aunque peleando por los puestos delanteros.

En Ducati el panorama es algo diferente, aunque también con dos versiones. Andrea Dovizioso fue segundo en Losail, mientras que en Termas mantuvo un perfil mucho más discreto. El checo Abraham, con una versión de 2015, fue segundo en la parrilla de salida, con Petrucci cuarto; Álvaro Bautista cuajó una gran actuación en carrera, con la moto de 2016. Estas fueron las Ducati punta de lanza, mientras que el modelo 2017 sufría mucho más. Algo que se acrecienta en el caso de Jorge Lorenzo. «Creo que no hay que hablar de Lorenzo en el Mundial, sino si Lorenzo va a ser capaz de interpretar bien la Ducati», se atrevió a señalar Rossi sobre su ex compañero de equipo. «Pasar de la Yamaha a la Ducati, como me pasó a mí, cuesta mucho. Es un pilotaje completamente diferente, tanto que hace sufrir a un piloto tan fuerte como Lorenzo».

En cualquier caso, el mallorquín quedó fuera de carrera a las primeras de cambio, por un error en la embotellada salida -partía decimosexto-. Esto le dejó sin poder probarse en Termas, sobre el papel con unas mejoras en la moto relacionadas con la ergonomía. Aunque incluso con esto sus expectativas estaban en meterse entre los cinco y los ocho primeros. «Hasta ahora siempre hemos estado cambiando la moto, no me he podido concentrar en adaptarme en una base en concreto y ahora parece ser que ya tenemos una base estándar», explicó cariacontecido tras la carrera. «Hemos encontrado el camino para ir mucho mejor pero no estamos teniendo, por alguna razón, la suerte para poder hacer más kilómetros en seco y demostrarlo. Es muy decepcionante, pero hay que aguantar estos malos momentos porque sabe muy hacer sólo una curva cuando tenía muchas ganas de mejorar. Pero así son las carreras. Hay veces que te llega una mala racha y hasta que no gira la rueda en otro sentido no queda otra que trabajar muy fuerte para estar preparado cuando lleguen los momentos positivos».