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Viñales sobrevive al asfalto argentino

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El piloto español Maverick Viñales (frente) de Yamaha, el británico Cal Crutchlow (c) de Honda y italiano Valentino Rossi / Efe

  • Lorenzo y Márquez terminaron por los suelos en las primeras vueltas, dejando al gerundense vía libre para conseguir puntos en el Mundial con una gran carrera desde el inicio

Carrera con caídas de gente importante en un circuito con muchas carencias. Así se puede resumir el Gran Premio de Argentina en la categoría de MotoGP. En el momento más importante, la señalada por los aficionados al motor, los hombres importantes cayeron sobre el asfalto como gotas de lluvia en invierno. Lorenzo, Márquez, Pedrosa, Espargaró y Dovizioso se fueron al suelo como fichas de dominó a medida que iba desarrollándose la competición. Todos tenían algo en común: llevaban neumático duro en la parte delantera. Casualidades o no, lo cierto es que ninguno de los que tomaron esa decisión logró llegar a meta. En esta carrera, que se convirtió en la carrera más accidentada de los últimos tiempos, terminó imponiéndose Maverick Viñales para alzarse no solo con el triunfo, también con la consolidación del liderato. Dos triunfos consecutivos y nadie puede decir ya que sea flor de un día. Ahora es el rival a batir por los veteranos. El novato acalla las dudas de la pretemporada. El podio lo completaron Rossi y Crutchlow, segundo y tercero, respectivamente.

El primero en avisar sobre la influencia de las condiciones meteorológicas en la carrera fue Marc Márquez: “Sea en seco o sobre mojado tenemos muchas posibilidades de subir al podio”. Era un aviso a sus contrincantes, en especial a Maverick Viñales que se quedó rezagado por una mala decisión en la utilización de neumáticos intermedios durante la clasificación. El gerundense marcó en seco durante la mañana su mejor crono, en tiempos similares al de Cervera, empero lo que influyó al final fue el mal estado de la gravilla. Suciedad o mala construcción, la realidad es que muchos pilotos terminaron quejándose por la inestabilidad provocaba en cada vuelta.

La salida en MotoGP fue soberbia para Valentino. Poderoso en los días de carrera, porque él es un piloto de carrera, de campeonatos, no tanto de entrenamientos. Logró colocarse entre los primeros puestos al mismo tiempo que veía a Marc tirar sin mirar hacia atrás para hacer hueco. También pudo ver Rossi desde su privilegiado posición de remontada la caída de Lorenzo. El balear tardó cinco segundos en irse al suelo. Un tiempo mínimo para un espectador, pero todo un mundo cuando se está sobre el asfalto. Se marchó a ver la lucha por la televisión mientras su Ducati estaba destrozada en el césped. Pudo ver Jorge la pelea entre Viñales y Crutchlow por ver quién se acercaba al primer puesto, mientras se llevaba la sorpresa al ver a Marc por los suelos. Siguiendo la estela de su hermano en Moto2, la familia Márquez no tuvo un buen fin de semana en Argentina. “Me encontraba cómodo y no sé qué error he podido cometer, pero ahora toca pasar página”, aseveró el ilerdense cuando llegó al taller de su equipo con el rostro cariacontecido.

Con los dos últimos campeones de la categoría reina fuera de la carrera, tocaba ver si Viñales, el nuevo ‘niño’ prodigio del motociclismo español daba la alternativa en el país sudamericano como hiciera en Qatar. Antes de comprobarlo, la maldición del asfalto argentino repercutió de nuev en forma negativa, esta vez le tocó a Dani Pedrosa. Se cayó en la misma salida de la curva que Márquez. Las Honda más potentes de la parrilla rotas como las ilusiones de sus pilotos. Las Yamaha importantes con un doblete que hunde un poco más la moral de sus competidores principales. Rossi adelantó con solvencia y al estilo italiano que posee a Crutchlow a falta de seis vueltas. Se marchó el transalpino a por Maverick, pero poco pudo hacer ante la exhibición del catalán de principio a fin, sin nadie que osara seguirlo en ningún momento. Rossi solo pudo aplaudir la entrega de su compañero y saludar al final a su hinchada, que nunca deja de acompañarlo allá donde esté. Mención especial para Bautista, con un cuarto puesto más que meritorio, lejos de los tiempos de los tres primeros, pero con ilusión por seguir creciendo en este Mundial.