La Verdad

RESUMEN 2016 | MOTOCICLISMO

Márquez saca la cara por Honda en su tercer título de MotoGP

Marc Márquez celebra su título mundial de 2016.
Marc Márquez celebra su título mundial de 2016. / AFP
  • Zarco y Binder, campeones de Moto2 y Moto3 en un año marcado por la muerte de Salom

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Los tres títulos mundiales puestos en juego en 2016 se resolvieron por la vía rápida. El sudafricano Brad Binder cerró Moto3 en Aragón, con cuatro carreras por delante. Marc Márquez hizo lo propio con MotoGP, en Japón, a tres citas para el final y cuando la estadística para cerrar con tanta prontitud el Mundial dictaba que el alirón era poco menos que improbable. Ganó, y tanto Valentino Rossi como Jorge Lorenzo se fueron al suelo. Con sólo 23 años, Márquez se hacía con su tercer título de la clase reina, su quinto campeonato del mundo.

Más le costó a Johann Zarco liquidar por segunda vez Moto2, aunque con un poderoso final de temporada y cuando más dudas se habían puesto sobre su solidez, pudo quitarse de encima el marrón de llegar con el Mundial vivo hasta Valencia. Aunque el Moto2 de 2016 quedará para siempre marcado en la historia por el trágico fallecimiento de Luis Salom en el circuito de Montmeló –que en enero comienza las obras para remozar la zona del accidente que ha generado un cambio de trazado-. El mallorquín había subido al podio en la primera carrera del año, en un caótico arranque de temporada.

Su figura ha ensombrecido el resto del curso, en un gran premio que también dejó la reconciliación simbólica entre Rossi y Márquez, tras lo sucedido en el final de 2015, y que dejó heridas abiertas que siguieron dejando sus consecuencias en todo el inicio del Mundial. Rossi aparecía con cara apesadumbrada a los primeros tests de pretemporada en Malasia, a principios de febrero, lo que hacía apuntar a una baja moral a la hora de afrontar la competición. Aunque 2016 en realidad ha visto una versión muy sólida de un piloto de 37 años rodeado por un grupo de jóvenes con mucho recorrido y que generan grandes expectativas.

Además de Márquez, en este año ha aparecido –o se ha confirmado- Maverick Viñales, siempre presente en los puestos delanteros y que en Silverstone logró con su Suzuki una poderosa victoria. Precisamente, Viñales será en 2017 el compañero de Rossi en Yamaha, en un salto hacia la pelea por el título. Y es que de 2017 se habló mucho –y muy pronto- en 2016. En Catar Rossi anunciaba por sorpresa una renovación con Yamaha que le mantendrá en el equipo de fábrica de la marca japonesa hasta finales de 2018. Esto, la velocidad de la firma del contrato entre piloto y fábrica, decantó aún más la decisión de Lorenzo de poner rumbo a Ducati, lo que dejaba ese sitio libre que ya es de Viñales.

En aquella primera carrera del año se hacía un poco más profunda la crisis de convivencia en el box de Yamaha, algo que ninguno de los dos pilotos esconde. Esa es la mayor herida del conflicto del año pasado, aunque en la despedida del mallorquín se apreció un leve calentamiento en su relación con el que ha sido su compañero de equipo en siete de sus nueve años en MotoGP. Una crisis que no afectaba al plano deportivo, con Yamaha llegando como favorita al inicio de la temporada, con Ducati y Suzuki en pleno crecimiento y con Honda dejando muy malas señales….

«En la pretemporada, y después en la carrera de Catar y en Le Mans, en todas esas carreras en las que nos costó, en que veía un poquito cuesta arriba el tema, ahí sí que me llegaron a decir algunos dentro del equipo: ‘¡Eh! tú, sonríe que tú puedes, que lo que has hecho hasta ahora no ha sido casualidad’». Márquez sintió la presión después de un invierno frustrante en el que sólo respiró un poco en el último día del entrenamiento de pretemporada de Phillip Island. Los tres previos de Malasia y los tres posteriores en Catar sembraron las dudas en el campeón de 2013 y 2014. Aunque todo esto tuvo un reverso positivo.

Nueve ganadores diferentes

Después de los palos del año anterior, los muchos fallos provocados por sus ansias de sobrepasar los límites de su Honda, y viendo que faltaba mucho para encontrar una moto ganadora, Márquez hizo de tripas corazón y optó por un pilotaje más cerebral, aparcando en la medida de lo posible su instinto ‘asesino’ en carrera, ese que muchas veces no le hizo parar hasta ganar o terminar por los suelos, sin término medio. Con esa versión fue poniendo un suelo firme a su Mundial, en un año muy marcado por las novedades técnicas. De hecho, muchos de los problemas de Honda vinieron por el proceso de aprendizaje con la nueva electrónica más simple y común para todas las escuderías.

Para otros el mayor quebradero de cabeza fue con los Michelin, que han ido variando continuamente a lo largo del año y que, por ejemplo, han sido la cruz para Lorenzo, sobre todo combinados con el asfalto mojado. Una circunstancia que se hizo presente en bastantes carreras a lo largo de 2016 y que también ayudó a esa estadística que ha marcado la clase reina: nueve ganadores diferentes en dieciocho grandes premios. A Márquez, Lorenzo, Rossi y Dani Pedrosa –uno de los que más ha sufrido este año y que aun así logró un triunfo- se sumaron Andrea Iannone, con el honor de dar la primera victoria a Ducati desde la era Casey Stoner –en Austria, el único escenario nuevo del calendario 2016-, el mencionado Viñales, y ayudados por la lluvia Jack Miller, Andrea Dovizioso y Cal Crutchlow, aunque este último fue capaz de repetir triunfo en condiciones normales, todo un éxito para un piloto no adscrito a un equipo de fábrica.

Con esta capacidad de entender las condiciones, con su juventud y el talento innato demostrado, más la certidumbre de seguir en el territorio conocido del Repsol Honda, Márquez encarará 2017 con los galones de favorito. Porque Lorenzo afrontará el reto de ser igual de competitivo en Ducati y Viñales el de confirmar que está para pelear por el título, mientras que Rossi volverá a exprimir un poco más lo que le quede de carrera deportiva frente a un rival catorce años más joven.