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Tres meses para convencer al animal Alonso

Fernando Alonso en el circuito de Shanghai.
Fernando Alonso en el circuito de Shanghai. / Aly Song (Reuters)
  • Este verano se decidirá el futuro de un Fernando Alonso que, de nuevo, afirma haber conseguido un nuevo milagro con un coche menor

El Vaticano suele estudiar los casos de posibles canonizaciones a partir del tercer milagro. Si esto es así, Alonso ya se ve en condiciones de estar a uno de la santidad. El piloto asturiano logró su segundo milagro consecutivo en la clasificación del sábado en el GP de China, un oasis en medio de un fin de semana tumultuoso por la meteorología. Así lo describía el propio piloto español, que minutos antes había soltado otra memorable frase por la radio de su MCL32: “estoy empujando como un animal”.

Sea cual sea dicha bestia (luego bromeó diciendo que se sentía un elefante), en McLaren quieren que siga en su zoo mucho tiempo. Al menos cinco años, señalaron públicamente desde la escudería de Woking en cuanto se reactivaron los rumores de espantada de Alonso. Argumentos deportivos inmediatos tienen pocos que ofrecerle, pero sí promesas y garantías de una lealtad plena, incondicional y casi dogmática hacia sus deseos.

Zak Brown, nueva cabeza visible de McLaren desde la salida no muy amistosa de Ron Dennis, quiere dejar su impronta hasta en la manera de negociar. Dennis era de los que llamaban a su despacho, hablaba, exigía y luego escuchaba. El estadounidense lo hace al revés: es él quien se acerca, pide opinión… y luego decide. Otro asunto bien distinto es si esa decisión, o quienes están a su lado, sean los mejores acompañantes para hacer McLaren grande.

En su forma de ser entra también cuidar al mayor activo que tiene ahora mismo el equipo: Fernando Alonso. Brown cenó con el piloto, su representante Luis García Abad y Eric Boullier, el jefe de la escudería en pista. No le importó remangarse, bajar del trono donde tanto se regodeaba Dennis, y desatarse la corbata. Esa cena del viernes sirvió para sentar las bases de una carrera de fondo que, a medio plazo, puede ser más importante que lo que ocurra este domingo en China o la semana que viene en Bahrein. El objetivo es convencer a Alonso para que se quede en el equipo, algo complicado porque ahora mismo no tienen nada más que ofrecerle que tres años de desastre.

“Alonso es mega, antes que nada. Hemos acordado hablar en verano. Lo acordamos incluso antes de que empezara la pretemporada. Sólo quiere ganar carreras. Es lo único. Nosotros queremos que siga. No sé si tiene ofertas, pero tenemos un acuerdo para tener una conversación y no se va a comprometer con nadie hasta que hablemos”, decía Brown sobre esos primeros tanteos que tuvo con Alonso de cara al futuro.

Mucha parte de lo que ocurra en esas conversaciones se decidirá en cuanto la Fórmula 1 aterrice en Europa. Honda ha prometido que habrá una evolución de la paupérrima unidad de potencia (en China estiman que cede 100 CV con respecto a Mercedes) estimada para el GP de Mónaco, irónicamente uno de los circuitos donde menos importa el motor. Si las sensaciones son buenas, y Alonso se siente con fuerzas, quizá tome la decisión de seguir un año más en McLaren… y que sea lo que Dios quiera.

No obstante, seguir en la escudería de Woking es sólo una de las opciones que tiene sobre la mesa. Un piloto de las capacidades de Alonso, respetado no sólo en la Fórmula 1 sino en cualquier deporte de motor, tiene abiertas muchas puertas si quiere intentarlo en otro campeonato. La primera, y la que más le apetece, es el Mundial de Resistencia. Aunque la marcha de Audi ha dejado un hueco muy complicado de llenar, Alonso ya dijo hace tiempo que va a correr las 24 horas de Le Mans sí o sí.

En caso de que quiera mantenerse en el Gran Circo, un asiento más que goloso se queda vacío en 2018: de nuevo, el de Mercedes. Valtteri Bottas sólo firmó un año para sustituir a Nico Rosberg, y los responsables del equipo alemán no ocultan que siguen al español muy de cerca. Algunos incluso se atreven a lanzar la posibilidad de un más que improbable regreso a Ferrari, pero ni el piloto quiere ni en la Scuderia se atreven. Todas estas posibilidades las conocen en McLaren, las manejan y las van a tener muy presentes para sentarse con Alonso. Tienen tres meses para intentar decidir la estrategia con la que deben convencer al español de que le necesitan para seguir haciendo milagros.