La Verdad

ATLETISMO

Miguel Ángel Millán pudo ir más allá de los «tocamientos lúbricos» en sus abusos

  • La declaración de otra víctima, que es menor de edad, ha constatado la existencia de abusos más graves, como la exhibición de películas pornográficas

La gravedad de los abusos sexuales, el riesgo de fuga y la posibilidad que influyera sobre otros «testigos o víctimas» de su comportamiento son las razones que han llevado al ingreso en prisión comunicada y sin fianza del entrenador de atletismo lorquino Miguel Ángel Millán, expreparador del alhameño Antonio Peñalver.

Así figura en el auto dictado por la juez de Instrucción número 2 de La Laguna (Tenerife), Celia Blanco, quien el lunes atendió a las peticiones de prisión de la Fiscalía y de la acusación particular, tras una nueva denuncia por presuntos abusos sexuales realizada por un joven al que entrenaba y que aún es menor de edad.

En la nueva denuncia de un joven todavía menor, que ha supuesto la prisión para Millán, los abusos son más graves y también las penas previstas para ellos en el Código Penal, ya que incluyen no solo «tocamientos lúbricos» sino la introducción anal de objetos y de un dedo, además de la exhibición de material pornográfico.

El auto indica que Millán disponía de un segundo domicilio en Tenerife, en la localidad de El Porís, en el que «al parecer se llevaron a cabo abundantes actos presuntamente delictivos» contra el menor, entre ellos la exhibición de películas pornográficas. La magistrada constata en la declaración del menor «la gran influencia psíquica ejercida sobre el muchacho».

Cuando el adolescente no accedía a sus pretensiones «era ignorado en los campeonatos», pese a que el atletismo era su pasión. La juez apunta que la influencia sobre el menor llegó hasta el punto de que en agosto pasado, en su primera declaración policial, negó los abusos y avisó a Miguel Ángel Millán de la investigación. Esa influencia sobre otros testigos o víctimas y el riesgo de fuga hacen necesaria la prisión del entrenador, argumenta la juez, quien señala que, aunque ya se le había retirado el pasaporte, la facilidad para moverse por Europa con el DNI y cierto arraigo del acusado con Marruecos aconsejan esta medida.

Por su parte, el subcampeón olímpico de de decatlón en Barcelona 92, Antonio Peñalver, confesó ayer que, a sus 48 años, aún arrastra problemas derivados del «silencio y la manipulación, y todas las consecuencias del abuso» que asegura haber sufrido por parte del exseleccionador nacional Miguel Angel Millán.

En declaraciones a 'Radio Marca' en Tenerife, Peñalver dijo que, cuando se enteró el pasado mes de noviembre de que un joven tinerfeño había denunciado por abusos sexuales a Millán, su antiguo preparador, sufrió «un shock» al comprobar que lo que él había vivido «se estaba volviendo a repetir».

«Nunca estuve seguro del todo, pero pensaba que Miguel se había rehabilitado», señala Peñalver, que relata cómo conoció a Millán en Murcia en 1983 cuando contaba 14 años y cómo le apartó de su anterior vida. «En un primer momento se convierte en tu segundo padre, en tu hermano, en tu consejero. Absorbió mi vida y se convirtió en una relación idílica», añadió el exatleta, una relación que se mantiene hasta que «empieza a tocarte y hacer cosas». Peñalver reconoce que mientras otros pupilos de Millán huían y abandonaban el atletismo, él aguantó porque su vida era atletismo y, en ese momento, «era lo único que conocía».

El subcampeón olímpico anima a que más chicos, tengan la edad que tengan, «sean capaces de ver con ojos reales qué es lo que ha pasado», y recalca que tiene claro que «solo hay un culpable», en referencia a Millán. Afirma que en 1992 fue consciente de que no era el único y estuvo tres meses encerrado en su casa, señala que ahora está descubriendo que tiene recuerdos bloqueados y subraya que a lo largo de los años siguen apareciendo problemas de confianza y en relaciones personales derivados de esta historia.