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Bale, el cristal de Cardiff

Bale, en el clásico.
Bale, en el clásico. / AFP
  • El extremo galés apenas ha jugado 57 partidos entre las dos últimas temporadas, menos que Prosinecki y Robben en su último bienio de blanco

Hubo un tiempo en el que a Gareth Bale se le conocía como 'el expreso de Cardiff'. Años maratonianos, por encima de los 40 partidos cada temporada; primero en el Tottenham y posteriormente en el Real Madrid. El galés hacía de la banda una autopista sin límite de velocidad y sin escatimar en gasolina: goles, goles y más goles. Parecía imparable. Incluso llegó a ponérsele fecha a la abdicación de Cristiano en su favor. Pero de la noche a la mañana, su motor dijo basta al más puro estilo McLaren.

Fue a partir del verano de 2015 cuando comenzó el declive de Gareth Bale, tras dos campañas fulgurantes ya en el Santiago Bernabéu, con 92 partidos a sus espaldas y un puñado de goles importantes. A saber, el de la final de Copa en 2014 en el que aplastó a Bartra en velocidad y el de la final de Champions en Lisboa, de cabeza, que desniveló la prórroga hacia el lado del Real Madrid.

En la temporada 2015-16 su participación en el equipo blanco cayó en picado, pasando de disputar 4.037 minutos en 48 partidos (el 81% de los que jugó el Madrid) el curso anterior a disfrutar de sólo 2.383 minutos entre todas las competiciones, repartidos en 31 encuentros (apenas el 59%). Esta campaña, sus problemas físicos han sido aún más evidentes; únicamente ha sido de la partida en 26 ocasiones de las 51 posibles (el 51%).

Unas cifras alarmantes y que hacen de Bale un futbolista más frágil que Robert Prosinecki o Arjen Robben, otras dos figuras de cristal que pasaron por el Real Madrid. El croata, a excepción de una primera temporada casi en blanco, disputó 69 partidos con la elástica del club sus dos campañas restantes (el 67% de los que jugó el equipo). Similar fue el caso del holandés, que participó en 65 choques a lo largo de los dos cursos en los que permaneció ligado al Madrid (el 64%).

En el Santiago Bernabéu preocupa, y mucho, el declive físico de Gareth Bale. Con un Cristiano cada vez más centrado en la faceta rematadora y un Karim Benzema más irregular que de costumbre, el galés se antoja una pieza clave no sólo en el futuro, sino en el presente del Real Madrid. Un equipo que necesita su desborde, potencia y determinación. Pero si el '11' no está en condiciones de ofrecerlos, ahí están los Marco Asensio, Lucas Vázquez, James o Isco para recoger el testigo... Y de pasó reforzar el centro del campo.