La Verdad

Jornada 19

El mago Benzema ilumina al Madrid en Getafe

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Karim Benzema. / EFE

  • Los blancos logran el título honorífico de campeones de invierno tras un gran ejercicio de paciencia en el Coliseum

  • Cristiano firmó otro doblete pese a no estar en su mejor momento y ya suma 28 goles en esta Liga, el doble que todo el equipo azulón

En un notable ejercicio de paciencia, calidad y experiencia, el Real Madrid supo madurar al cambiado Getafe de Quique Sánchez Flores y domarle con tres zarpazos en la segunda mitad. ¿Quién dijo que los líderes estaban agotados? ¿Quién osó afirmar que Cristiano se encuentra en baja forma? Tal es el nivel de este equipo y de sus individualidades que incluso sin mucha frescura y con el portugués lejos del punto ideal, gana 0-3 en un feudo complicado y el Balón de Oro añade otro doblete a una cuenta goleadora de otra galaxia.

Ya suma 28 tantos el de Madeira en esta Liga, justo el doble de los goles anotados por todo el Getafe. Buen y justo triunfo del Madrid que le otorga el título honorífico de campeón de invierno y aparca el debate sobre la supuesta necesidad de cambios y descansos. Ya sin la Copa, el líder puede volar en el torneo de la regularidad. Este Getafe tiene mejor pinta que el alocado que dirigía Cosmin Contra pero debe centrarse en la permanencia porque ya encadena ocho encuentros ligueros sin imponerse.

Quique y Ancelotti se fundieron en un emotivo abrazo en los prolegómenos. Son dos técnicos de sapiencia futbolera desbordante y que se profesan mutua admiración. Prepararon con mimo el choque, aunque los blancos apenas disfrutaron de un día para diseñarlo por culpa de ese duelo copero ante el Atlético que provoca desgaste físico y mental.

Carletto salió con su once tipo, salvo Varane en el puesto del lesionado Pepe. No jugaba al engaño en la víspera cuando dijo que no necesitaba rotar porque veía bien a sus jugadores, aún con fuelle y con una actitud sobresaliente. Pero en el fondo quizá esconde el italiano un problema: la enorme diferencia que existe en este gran Real Madrid entre los titulares y los suplentes, no porque los reservas sean flojos sino porque los que tienen por delante son estrellas.

Ancelotti insistió en su típico 4-3-3 pero con varias permutas interesantes. Isco se situó a la derecha y James a la izquierda. Y en muchas fases, Benzema se escoró al costado zurdo del frente de ataque y Cristiano se ubicó de delantero centro. Cargó el juego el Madrid por la izquierda para aprovechar que Pedro León tapa poco o nada y Alexis no es un lateral sino un central reconvertido por necesidad para suplir la ausencia de Valera.

En el Getafe, la apuesta de Quique se fundamentaba en valores como la seriedad, el orden y la concentración. Tras un inicio en el que buscó el factor sorpresa al presionar muy arriba, enseguida mostró sus cartas. Su equipo se replegó con las líneas juntas. Como hace el Atlético, cerró mucho los espacios por dentro y permitió más juego por fuera. Le preocupaban menos las paredes que los centros, ya que por arriba Velázquez, central uruguayo cedido por los rojiblancos, y Naldo, son bastante fuertes. Cuando los azulones recuperaban el balón, la misión consistía en tratar de guardarlo como un tesoro. Nada de buscar aventuras o idas y vueltas en las que el líder suele destrozarte. Aunque se echasen en falta profundidad y desmarques de ruptura, Quique consideraba básico darle pausa al juego.

Sin mucho ritmo, el Real Madrid fue creciendo ya a lo largo del primer tiempo y disfrutó de ocasiones suficientes para marcharse al descanso en ventaja. La más clara llegó en el tramo final, cuando Kroos se inventó un obús con la izquierda desde fuera del área y el balón casi astilla el travesaño.

Isco fue el mejor de su equipo en ese primer acto. Paró, templó, mandó, dribló, generó siempre peligro y cortó algún amago de contragolpe en pos del equilibrio del que tanto habla Ancelotti. Con movimientos geniales, engaña a sus vigilantes y les desborda con suma facilidad. Estuvo mucho mejor que Kroos, muy vigilado en la salida de balón porque entre Sammir y Diego Castro le tendieron varias trampas.

James, asistente de lujo

La segunda mitad comenzó con las mismas trazas, aunque el dominio visitante cada vez era más acentuado y el cansancio de los locales, evidente. El Madrid supo madurar al 'Geta' y el gol parecía sólo cuestión de tiempo. Con la calidad de los campeones de Europa, resulta casi imposible mantenerlos a raya todo el partido.

El duelo lo descerrajó Benzema con un movimiento de fútbol sala. Se inventó otra jugada magistral en un palmo de terreno, ya que levantó la vista, pisó el balón y se lo puso en bandeja de oro a Cristiano, quien volvió a aparecer en el momento justo y el lugar oportuno para empujarlo.

Nuevo partido en el Coliseum, ya con los azulones rotos y los blancos desatados. En menos de cinco minutos se produjo una de esas contras que tanto temía Quique y que selló la victoria del favorito, fruto de un gran pase de James que desvió Bale con la zurda, aunque parecía más sencillo golpear con la derecha. Ya era coser y cantar para el poderoso y una tortura para el humilde.

Con todo resuelto, minutos para Khedira, Illarramendi y el multiusos Nacho y cierto descanso para los Isco, Kroos y Marcelo. Cristiano aún quería más. No se le puede quitar méritos pero con un asistente como James, marcar resulta algo más fácil. El remate postrero al poste de Álvaro Vázquez sólo hubiera podido maquillar el resultado.