La Verdad

Jornada 4

El Barça lo gana todo

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Los jugadores del Barça celebran un gol. / AFP

  • Los azulgrana responden a los ocho goles del Madrid con una ‘manita’ al Levante

Un Barça serio, eléctrico, sólido, que juega a ráfagas, pero que tiene hechuras de equipo importante, derrotó al Levante en el Ciutat de València por una amplia goleada, como réplica a los ocho del Real Madrid en Riazor, y se mantiene en la cabeza de la Liga en solitario. De momento, todo le sale bien al equipo de Luis Enrique, que en el arranque del campeonato ha encadenado un inmaculado cuatro de cuatro, 12 puntos de 12 disputados, y además no ha recibido ningún gol.

Imbatido e invicto, armado con Mascherano, Mathieu, Busquets y Rakitic, y con Messi y Neymar formando una pareja letal, el Barça de Luis Enrique no transmite la exquisitez de Barças anteriores, sobre todo los de Guardiola o Vilanova. El actual es distinto, recuerda a aquellos, aunque es más directo. No controla tanto la pelota, pero es más rápido y especula mucho menos. Y además es más intenso. El ejemplo del contraste de estilos lo pone Rakitic. Lo mismo marca un golazo, como el 0-2, como lanza en largo, o se pega una carrera de 30 metros para cortar bajo palos una contra del Levante, que con 0-0 era gol seguro.

El Barça de Luis Enrique es distinto respecto a sus predecesores, pero no tanto cuando se le compara con el resto de equipos de la Primera División. Con el Levante, la diferencia de estilos se hizo patente desde el arranque del partido. Mendilibar salió a presionar, con la defensa adelantada y con Barral, Camarasa y Morales buscando contras muy peligrosas cuando la salida del balón culé no era certera. El cuadro catalán, en cambio, que ya parece que ha encontrado su bloque titular -Bravo, Alba, Mathieu, Sergio, Rakitic y Messi han jugado de inicio en los cuatro partidos de Liga-, salió a tratar de controlar el juego, pero el ritmo tan alto del partido se lo impedía. El contrapunto lo ponía Neymar, que por primera vez actuó de titular en liga, y que en la primera fue una tortura para la defensa levantina. Por la banda, por detrás de los centrales, en corto con Messi o con Iniesta, el brasileño fue el que mejor entendió cómo tenía que romper el intercambio de golpes inicial.

Sin embargo, la presunta igualdad de la media hora inicial saltó por los aires como consecuencia de un vendaval de fútbol en los últimos 10 minutos de la primera parte. Neymar y Messi, que jugaban por primera vez como pareja de baile titular en liga, rompieron el muro levantino con un pase en largo y profundo del argentino por encima de las trincheras enemigas. De fuera a dentro, Neymar trazó un desmarque perfecto, encaró a Jesús, que pareció que podía atajar, pero el brasileño salió solo del regate y batió a puerta vacía.

El gol animó a los azulgrana, que encontraron la vía. Y también la inspiración. Poco después, en el 41, Messi recibió de Iniesta, rompió de manera inverosímil a los centrales, Vyntra le zancadilleó y González González no dudó. Penalti y expulsión, que aunque Messi lanzó a la grada, acabó con las esperanzas del Levante de poder remontar el partido. Con 10 y con el Barça a una velocidad superior desde entonces, los valencianos no fueron capaces de salir del rincón del cuadrilátero.

Al borde del 45, Rakitic cazó un cañonazo que supuso el 0-2 y que dejó al Levante casi grogui. Le salvó la campana del descanso. Pero tras la reanudación, los catalanes volvieron a arrinconar a su rival hasta el KO del 0-5. Mendilibar intentó recomponer su defensa, juntó las líneas, dio entrada a Sissoko, pero el Barça estaba desmelenado. Busquets siguió con la presión, robó muy arriba, el balón le cayó a Messi, que firmó la quinta asistencia de gol del campeonato, en este caso para Sandro, que acababa de saltar al terreno de juego a los 10 minutos de la segunda parte.

Los de Luis Enrique querían más. Tenían hambre. Querían emular al Madrid del sábado y en el 0-4 mostraron el fútbol que el astuariano quiere para su equipo. Laterales muy ofensivos, que entren hasta la línea de fondo como motos y busquen la llegada de la segunda línea. Alba hizo de Gordillo del siglo XXI y encontró a Pedro. En el 76, Messi, el único que lo ha jugado todo este año (tanto en Liga como en Champions) puso la guinda.