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CUARTOS | IDA

Messi alivia al Barça

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Messi (i) celebra su gol contra el Atlético. / AFP

  • El argentinologró el único tanto del partido al después de que Oblak detuviera su lanzamiento de la penalti

La final anticipada de los cuartos de Copa no defruadó. El Barça y el Atlético firmaron un choque vibrante, intenso, jugado de poder a poder, que se decantó en los minutos finales, como consecuencia de un penalti muy discutido por los madrileños, que falló Messi, pero que él mismo recogió el rebote para subsanar el error. El Barça mereció la victoria, hizo más por buscar el tanto y se lleva un resultado corto, pero muy positivo, porque mantuvo su puerta a cero. El Calderón dictará sentencia, en una vuelta que se presenta de alta tensión, muy igualada, como la ida, que fue de alto voltaje, sobre todo en el tramo final, cargado de nervios, aunque le faltó brillantez.

Simeone viajó con la lección aprendida del enfrentamiento liguero, en el que los blaugranas vencieron con claridad (3-1). A pesar de que había anunciado un equipo de perfil más ofensivo e incluso dio a entender que podría salir con el tridente, el técnico argentino no arriesgó tanto, pero sí modificó el dibujo respecto al choque de hace díez días. Apostó por un 4-4-2, en el que Gabi, Mario Suárez y Koke cerraron en un trivote, que tenía a Mario como eje y a Gabi y Koke de escuderos. Arda y Griezman se movían con más libertad, pero sin olvidar que tenían que echar una mano en las ayudas defensivas, y Torres, solo en punta, esperaba a la caza de las contras.

Simeone planteó un partido muy distinto a los anteriores ante los blaugranas: evitó el repliegue cerca de su portería y tiró la presión arriba, para arrancar con más intensidad y no sufrir la asfixia en su área de los azulgrana. El otro quebradero para el Cholo era Messi. Emparejado con Siqueira, Simeone situó a Koke en el lado izquierdo del trivote para ayudar en la marca del argentino, si bien Messi no fue el de los últimos días. Arrancó suelto, con ganas, pero a medida que los ajustes defensivos empezaron a carburar, el genio de Rosario fue perdiendo protagonismo. Si acaso, espabiló al final, cuando el choque se puso caliente y los nervios estaban a flor de piel.

En el otro lado, Luis Enrique volvió a apostar por el que se antoja ya como su once de gala, a excepción de Ter Stegen en lugar de Bravo. El técnico asturiano, que llevaba casi 30 partidos sin repetir alineación, se ha decantado en los últimos tres partidos por los mismos hombres, lo que da a entender que por fin se encuentra cómodo con un equipo, cuyo dibujo es un clásico 4-3-3, en el que Busquets, Rakitic e Iniesta se sitúan en la medular y Messi, Suárez y Neymar en ataque. El equipo azulgrana salió en tromba. Aunque el Atlético puso la línea de presión muy arriba, en el arranque no fue muy efectiva y el Barça, muy vertical, llegaba con cierta facilidad, primero con Neymar y luego con Messi.

Sin embargo, pasada la racha inicial, el Atlético empezó a sentirse más cómodo, salía con más criterio, por medio de Koke y Arda, aunque tampoco creaba peligro. Griezmann y Torres rondaban la meta, pero sin pisar área. Suárez en el 35 tuvo la gran ocasión de la primera parte, pero tras impactar a bote pronto se le fue arriba.

Tras la reanudación, Mandzukic salió en lugar de Torres. El rigor táctico de ambos equipos se resintió un ápice y el partido se abrió por momentos. Simeone, temeroso de que el resultado se le fuera de las manos replegó a su equipo y cerró con más efectivos. El Barça aprovechó para hacerse dueño del partido. Tenía el balón, los espacios, pero no acababa de encontrar la fórmula para hincar el diente a los colchoneros, una vez más un hueso duro de roer. El ataque blaugrana era además menos fluido en la segunda parte y actuaba más a ráfagas, a modo de arranques personales.

Hasta que llegó el loco cuarto de hora final. El partido se calentó. La grada se encendió con el colegiado y lo que parecía un claro cero a cero se rompió en el 82. Messi botó una falta, Busquets recogió el rechace, se dejó caer ante la entrada de Juanfran y González González señaló los once metros. Messi lanzó mal, Oblak atajó, pero dejó la pelota muerta para que el argentino remachara a puerta y cerrara el partido. Todo está por decidir en la eliminatoria, aunque el Barça se lleva un bue resultado al Calderón.